Inmovilidad y asfixia

Inmovilidad y asfixia

El SITP carece de elementos fundamentales del PMM: la multimodalidad y la integración Ciudad-Región.

21 de marzo 2019 , 07:17 p.m.

Posiblemente la cuestión de la movilidad será en Bogotá, y en las capitales de los departamentos, el eje de las campañas electorales para las alcaldías. En Bogotá es un aspecto muy delicado, que no puede separarse de otros como la tala de árboles y la contaminación del aire, ya muy envenenado, que respiramos los bogotanos y que está saturando de enfermos los hospitales y clínicas de la ciudad

La situación actual de movilidad en la capital del país es crítica. Llevamos tres años y tres meses en inmovilidad acentuada, porque la administración Peñalosa echó abajo el Plan Maestro de Movilidad (PMM) aprobado en el 2006, que intentó poner en marcha la administración Moreno Rojas con la medida chueca del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) en una confusión lamentable de multimodalidad con integración, que son dos entes distintos. Con claridad, el PMM habla de integración ciudad-región, pero de multimodalidad en el sistema de transporte público de Bogotá, como lo recuerda el experto Ricardo Rosanía:

“Después de dos décadas de estudios técnicos y debates acerca de la movilidad de Bogotá-Región, se adopta el PMM (Decreto 319 de 17 de agosto 2006). Un Plan Maestro Distrital orientado a lograr un transporte urbano-regional integrado, eficiente, competitivo y ambientalmente sostenible. El plan contempla una movilidad multimodal con líneas de metros, cables, troncales de buses y líneas de tranvía. Un sistema de transporte público digno integrado con la región a través del tren de cercanías con los objetivos de contribuir al aumento de la productividad, competitividad y conectividad de la ciudad región” (Texto completo del artículo en: https://elvigilante.co/?p=4501)

El SITP carece de los dos elementos fundamentales del PMM: la multimodalidad y la integración Ciudad-Región. El factor integración en el SITP se redujo a integrar el pago de los pasajes en una tarjeta electrónica, con la que sus operadores han hecho un gran negocio, pero que condujo el “sistema” a un fracaso tremendo, que hoy intentan arreglar inútilmente los mismos que lo produjeron, y que ha empeorado la situación de movilidad de pasajeros.

La administración Petro retomó el PMM original. Planeó los cables aéreos de Ciudad Bolívar (listo en un 95 % cuando asumió Peñalosa); el de San Cristóbal (listo para entrar en licitación, desechado por Peñalosa); el tranvía eléctrico (saboteado por el Concejo); la troncal de Transmilenio por la avenida 68 (no realizada por Peñalosa) y la primera línea del metro subterráneo, en cuyos estudios de factibilidad se invirtieron cerca de 147.000 millones de pesos (tirados a la basura por Peñalosa).

¿Qué hizo Peñalosa? Convirtió el PMM en papel higiénico, y lo sustituyó por un metro elevado imaginario (puros renders) y una troncal del TM por la avenida 7.ª, en donde el tipo de bus articulado no cabe. (Los diseños tampoco pasan de renders). En conclusión, le debemos a Peñalosa la inmovilidad, y dejarle preparado a Bogotá “el caos que seremos”, si se me permite parodiar el título del libro célebre de Héctor Abad.

Además, el alcalde más impopular en la historia de la ciudad se dedicó a talar los árboles que le dan oxígeno a la urbe (la motosierra arboricida ya se está encargando de los que rodean el edificio de la Biblioteca Nacional) y es probable que cuando termine esta pesadilla de administración, no quede en Bogotá un árbol en pie. Será una ciudad sin metro, archicontaminada por el diésel de los articulados, asfixiada y llena de muñones de árboles talados.

La representante María José Pizarro envió al procurador general de la Nación, doctor Fernando Carrillo Flórez, radicada el 21 de marzo de 2019, una “Solicitud de apertura de investigación por presuntas irregularidades administrativas, técnicas y financieras en el Proyecto Urbano Integral Troncal Transmilenio Carrera Séptima”.

Si el alcalde se llamara Petro, y el procurador, Ordóñez, no dudo que el Procurador estaría corriendo a abrir la investigación y a destituir al alcalde. Sin embargo, el alcalde hoy se llama Peñalosa, y si el procurador se llamara Ordóñez, ¿alguien duda de que la solicitud de la representante Pizarro reposaría en el fondo de una gaveta? Para fortuna de la justicia y de los ciudadanos, el procurador se llama Carrillo. Nadie duda de que el actual jefe del Ministerio Público procederá a atender la solicitud de la representante Pizarro, y a investigar “hasta el fondo” las irregularidades que ella denuncia con detalle en las diez páginas de su solicitud.

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Recomendado de la semana. Ciudad, sostenibilidad y posconflicto en Colombia. Editores Gerardo Ardila Calderón y María Fernanda Valdés. Volumen segundo de una serie de ensayos indispensables para entender en que están y qué rumbo deben tomar las ciudades colombianas en el siglo XXI. Escriben: Óscar Arango Gaviria, Gerardo Ardila Calderón, Álvaro Javier Arroyo García, Gustavo Adolfo Cabrera Silva, León Felipe Cubillos Quintero, Aarón Espinosa, Mary Jurado Palomino, Roberto Lippi, Mercedes Mejía Leudo, William Molina Clavijo, Andrés Mauricio Perdomo, Roberto Ramírez Montenegro, Jhon Reina Ramírez, Kenny Riascos Rentería, José Gabriel Ríos Galeano, Jorge Rojas Rodríguez y Víctor Hugo Vidal Piedrahíta.

El libro fue presentado el miércoles 20 de marzo en la Friedrich Ebert Stiftung (Fescol), con apoyo del Foro Nacional Ambiental FNA.

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