La importancia de octubre: renovar

La importancia de octubre: renovar

Partidos progresistas tendrán que librar la batalla para desmontar feudos de corrupción electoral.

27 de junio 2019 , 08:10 p.m.

Las elecciones nacionales que se efectuarán el próximo 27 de octubre (dentro de cuatro meses) son para renovar asambleas, concejos, gobernadores y alcaldes en los treinta y tres departamentos y sus mil ciento ochenta y nueve municipios, incluidas en esta cifra las capitales.

La importancia de esas elecciones de octubre de 2019 radica en el verbo renovar. En este caso es un verbo vital para la democracia, para imponer el concepto de ciudadanía participativa y deliberante sobre el antagónico de “estado de opinión”, que promueve la ultraderecha.

Se trata de emplear el verbo renovar en la quinta de las cinco acepciones que trae el Diccionario de la Lengua Española: “Dar nueva energía a algo. Transformarlo”, o en la segunda definición que nos suministra el Diccionario Clave: “Dar nueva fuerza, intensidad o vitalidad”. Si unimos ambos conceptos tendremos que el propósito de renovar a los funcionarios departamentales y municipales de elección popular es el de darles un vuelco a las administraciones regionales para suministrarles nueva energía y transformarlas mediante la intensidad aumentada de la praxis ciudadana que las constituya en una nueva fuerza de progreso adelantado en libertad y democracia. Ese, el significado esencial de renovar las corporaciones y las administraciones regionales y municipales en octubre.

Si la cifra de aspirantes, según lo informa EL TIEMPO, se acerca a ciento treinta mil, implica que en octubre, el elector deberá duplicar o triplicar sus esfuerzos para separar el oro de la escoria

Sería un despropósito, un suicidio ciudadano cambiar a unos corruptos por otros igual o peor de corruptos. Las regiones han sido víctimas de escándalos constantes de sus funcionarios. El saqueo de los erarios municipales y departamentales, denunciado a diario en la prensa escrita, radial y audiovisual, o en las redes sociales, produce escalofríos. Por una parte, la impunidad es la reina de la fiesta; y por otra, si hay castigo, su levedad lo anula. El funcionario delincuente paga un encierro risible y sale a jactarse de su fortuna mal habida. Muchos, después de quedar libres por pena cumplida, vuelven a aspirar a cargos de elección popular y a engañar a los electores incautos (y negligentes) con promesas falsas y una demagogia desvergonzada.

Está comprobado que la corrupción se alimenta de la indiferencia de los ciudadanos por el ejercicio de sus derechos y sus deberes democráticos. Ojalá los partidos progresistas y los votantes progresistas pongan el ejemplo y le enseñen al país cómo se eligen ciudadanos decentes, honrados, capaces de cumplir con acierto los programas a que se comprometen, y de no comprometerse, solo por pescar votos, a programas que no puedan cumplir. Que no se engañe más al elector y que el elector no permita que se le siga engañando. Que, paso por paso, revise la hoja de vida de los candidatos, que los escrute y se asegure de que su voto no va a favorecer al candidato equivocado.

No será fácil. Como lo denuncia Claudia López en su entrevista con María Jimena Duzán en ‘Semana’, el asunto en las regiones es más complicado. En cada municipio, los corruptos cultivan su feudo. Los partidos progresistas tendrán que librar una batalla cívica descomunal para desmontar esos feudos de corrupción electoral que distorsionan la democracia y la voluntad popular. Si la cifra de aspirantes, según lo informa EL TIEMPO, se acerca a ciento treinta mil, implica que en octubre, el elector deberá duplicar o triplicar sus esfuerzos para separar el oro de la escoria. En este sentido, la campaña que está adelantando la candidata de Colombia Humana-Unión Patriótica en Cartagena, Adelina Covo, es un modelo de acción. Hablando claro, presentando programas coherentes y viables para rescatar la Heroica de la crisis profunda en que la han sumido sucesivas administraciones corruptas o ineficientes; sin ofrecer ilusiones ni repartir sancochos en los barrios (que después los van a cobrar bien caros), pero dando la pelea con argumentos convincentes y veraces. Igual lo están haciendo en Villa de Leyva la candidata de Colombia Humana al Concejo, Teresita Reina, y su equipo. Son, ellas dos, mujeres representativas de la capacidad y la inteligencia de las colombianas para asumir las riendas de la renovación en sus comunidades.

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