Secciones
Síguenos en:
La extrema de Petro

La extrema de Petro

El candidato demostró que efectivamente es un estadista de extrema… de extrema sensibilidad social.

06 de abril 2018 , 06:13 a. m.

El primer debate presidencial, promovido por ‘Semana’ y Teleantioquia, emitido desde los estudios de ese canal en Medellín, no constituyó un debate sino una exposición sucinta de los proyectos principales que cada uno de los candidatos tiene para poner en consideración de los colombianos.

Participaron cuatro de los siete aspirantes a la presidencia. Gustavo Petro, de Colombia Humana; Germán Vargas Lleras, de Cambio Radical y el partido de ‘la U’; Sergio Fajardo de Coalición Colombia e Iván Duque del Centro Democrático. Por el tremendo aguacero que azotó a Bogotá ese día, no pudo estar presente el candidato del Partido Liberal, Humberto de la Calle. Y no lo estuvieron tampoco Piedad Córdoba, de Poder Ciudadano, ni Vivian Morales, de Somos Región, porque no se las invitó. El debate o exposición de programas presidenciales quedó entre meros machos.

Ya Carolina Sanín, en ‘Las 2 Orillas´, hizo del debate un análisis “no político” que les recomiendo no perderse a quienes no lo hayan leído. Yo coincido con el análisis y las conclusiones de la escritora y me limitaré a algunas observaciones. En la pantalla nada más se veían dos candidatos. Uno “tres en uno” (Fajardo, Duque y Lleras), y el otro, Gustavo Petro. (Quién sabe con cuál de los dos habría encajado De la Calle. Tendremos que preguntarle al ex-Gaviria). Los tres en uno parecían trillizos. Sin nada de fondo que decir. Uno nos contaba que Colombia es linda y rica; otro aseguraba que encontró la fórmula para salvar el país: la factura electrónica, y el tercero decía entre líneas que a este país de criminales hay que aplicarle coscorrón “ventiao”.

Los tres, sin embargo, y especialmente Fajardo, no tuvieron inconveniente en hacer suyas varias de las ideas de Petro acerca de energías limpias y lucha contra el cambio climático, aunque de lejos se nota que eso ni les interesa ni tienen noción de con qué se come. Los tres pujaron para demostrar que son candidatos a la gobernación de Antioquia y no a la presidencia de Colombia. Fajardo pondrá todo el énfasis en Antioquia; Duque dijo que Antioquia es la niña de sus ojos, y Vargas Lleras relató que había invertido veinte billones de pesos en Antioquia durante su gestión vicepresidencial, de los sesenta billones que le dieron para hacer campaña presidencial con el dinero de los contribuyentes.

Los tres tenían, ante la cámara, cara de muchachos inofensivos, educaditos y mansos como una ovejita con piel de lobo. No nos engañemos con dos de ellos. A Germán Vargas Lleras lo conocemos por el coscorrón, pero su talante, como el de su vicepresidente, es el típico de un aficionado a la guerra. Duque (de quien se dice que sus dos títulos de especialización en Harvard son falsos) tiene un talante de suma intolerancia detrás de su figura bonachona. Además, uno de sus seguidores amenazó de muerte al gran caricaturista, y no solo a él. También a la columnista María Antonia García y al columnista de ‘Semana’ Daniel Samper Ospina. El autor de las amenazas es un abogado, miembro del Centro Democrático, y de quien corren por las redes sociales dos fotos primorosas. Una al lado del senador Uribe Vélez, con mensaje lírico religioso de felicitación por su cumpleaños, y otra, con la representante Cabal (hoy senadora electa), que pasa uno de sus brazos sobre el hombro del abogado amenazador y sonriente. Por ahí vamos oliendo lo que nos espera si la ultraderecha falangista que tiene a Iván Duque y a Vargas Lleras como candidatos se toma la presidencia de Colombia por cualquiera de los dos.

Mi pregunta es: ¿Una amenaza de muerte no es un delito punible con cárcel? ¿Tres amenazas de muerte no son tres delitos punibles con cárcel? Si un colombiano amenaza de muerte a otro colombiano, con seguridad va a parar a la cárcel. ¿Por qué está libre y sin que se le investigue de oficio el sujeto que amenazó de muerte a tres periodistas?

Mientras los candidatos ‘tres en uno’ competían para demostrar cuál se preocupará más por llevar la conectividad a Antioquia, Gustavo Petro hizo una exposición muy clara de cómo la Colombia Humana se propone establecer la conectividad entre todas las regiones de Colombia, incluida Antioquia, por supuesto, para desarrollar la productividad agraria, sin la cual no puede haber desarrollo industrial ni de ninguna clase. Petro demostró que efectivamente es un estadista de extrema… de extrema sensibilidad social y de extrema decisión de acabar con la inequidad en Colombia. Gustavo Petro no es un candidato quejicoso que berrea porque no hay dinero para ejecutar los programas que propone. El dinero está ahí, dijo, los recursos son suficientes para financiar amplios programas de inversión en el campo, en la salud, en la educación y en la cultura, sin descuidar la infraestructura. Si nunca ha faltado el dinero para financiar la guerra, menos puede no abundarlo, y de sobra, para financiar la paz.

Como alcalde de Bogotá, Petro demostró con hechos su capacidad de administrar los recursos de manera que no se despilfarre un peso. Reunió los cuatro billones de pesos que a la ciudad le correspondía aportar para la primera línea del metro subterráneo. Otra cosa es que el gobierno le pusiera conejo a Bogotá con el aporte correspondiente a la Nación, y que el sucesor de Petro, a estas alturas, no les haya rendido cuentas a los ciudadanos sobre el destino de los cuatro billones que la administración Petro dejó listos para el metro subterráneo, dinero que legalmente no podía tener otra destinación.

La dificultad casi insalvable que enfrenta Petro en la campaña presidencial es la puerilidad, o la vacuidad, de nuestros compatriotas, y esa es precisamente la ventaja de sus adversarios. Al tiempo que Petro hace un esfuerzo dialéctico para explicar qué es la conectividad, un vocablo poco atractivo desde el arte farandulero con que se maneja la política en Colombia, los otros candidatos apelan a clichés efectistas: “mermelada”, “castrochavismo”, “segunda Venezuela”, “expropiación”, y con intercalarlos en su discurso ya saben que será lo único que sus oyentes van a retener. En cambio, “conectividad” no suscita escándalo; exige una explicación más compleja, una capacidad de concentración analítica más aguda del oyente.

Quizá la extrema pasión humanista de Gustavo Petro pueda calar en una gran mayoría de los que irán a las urnas el 27 de mayo. Quizá puedan entender que Colombia Humana no es solamente el emblema de una campaña política, sino la interpretación de los sueños, las esperanzas, las alegrías, las necesidades por resolver en el presente, el futuro por construir de los casi cincuenta millones de seres humanos que viven en Colombia desconectados y aislados por completo los unos de los otros. De eso trata, filosófica y materialmente, la conectividad que propone la extrema humanista de Gustavo Petro. De conectar a los colombianos entre sí y con su país.

ENRIQUE SANTOS MOLANO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.