Duque en su laberinto

Duque en su laberinto

Duque debe escoger entre sus propias palabras de unión y los gritos de guerra de su partido.

10 de agosto 2018 , 12:00 a.m.

No estuvo lucido el espectáculo de la posesión del presidente Iván Duque en la Plaza de Bolívar. Un discurso chabacán del presidente del Senado, repetición literal del aviso que el Centro Democrático publicó en EL TIEMPO ese 7 de agosto, y uno del presidente de la República, más elegante. Distintos en la forma, ambos discursos coinciden en el fondo.

Los acompañaron fuertes vientos, lluvia tozuda y un temblor de tierra más o menos asustador. Estoicos, los invitados aguantaron aguacero, ventarrones y temblor, pero a muchos los puso en fuga el discurso inhóspito del presidente del Senado. Varios se preguntaron si el que se estaba posesionando era Álvaro Uribe y no Iván Duque. Tan larga fue la introducción de Macías Tovar, e impertinentes los chillidos parroquiales de vivas a Uribe que la acompañaron. No oí vivas a Duque.

El discurso del presidente no puede acreditarse como una gran pieza oratoria digna de ser grabada en mármol de Boyacá, de roca muy fina, y menos costoso que el de Carrara. Duque no gaguea como su antecesor (por el contrario, tiene una dicción impecable), aunque Santos resulta más convincente, dice cosas de más calibre, pensadas y aquilatadas.

El presidente acumuló una serie de lugares comunes, formuló un catálogo de buenas intenciones, de buenos propósitos, de altruismos patrióticos arrugados de tanto ser repetidos e incumplidos. Y en algunos de sus paradigmas entra en en contradicción con los hechos.

El presidente acumuló una serie de lugares comunes, formuló un catálogo de buenas intenciones, de buenos propósitos, de altruismos patrióticos arrugados de tanto ser repetidos e incumplidos.

Días antes de la posesión dijo Duque, y lo reiteró en el discurso, que tenía roto el espejo retrovisor y que solo miraría hacia adelante. Sin embargo, en el trasfondo de su discurso asomaba un espejo retrovisor de más envergadura que el parabrisas.

El panorama que vislumbré el 7 de agosto de 2018, tras la ceremonia de posesión, es el de un presidente atrapado en su laberinto (acoplo sin pudor a esta columna el título de García Márquez de una de sus novelas que sin duda el presidente Duque ha leído y sabrá sacarle provecho). Hizo el nuevo jefe del Estado, por su parte, un llamado generoso a la reconciliación, a la unidad para, entre todos, sacar el país de sus dificultades; pidió dejar atrás el odio y cultivar el amor, olvidarse de revanchismos y venganzas.

Por otra parte, en el interior de su partido, el partido de gobierno, el autodenominado Centro Democrático, sonaban, y suenan, clarines de guerra estridentes y unánimes, voces envenenadas de odio que claman venganza, y un coro bestial que entona el grito de combate: “¡trizas, trizas, trizas!”.

Se encuentra, pues, el presidente Duque, en un laberinto. Debe escoger entre sus propias palabras de reconciliación, amor, unión nacional, y los gritos de guerra de su partido aplaudidos por el jefe supremo. Colombia no se dividió, como cree el presidente, entre amigos y enemigos de la paz por voluntad específica de alguien. Es un hecho histórico que en el país hay quienes luchan por la paz y quienes aúpan la guerra. Claramente identificados los unos y los otros. Para salir de su laberinto el presidente Iván Duque tendrá que decidir si está resueltamente del lado de la paz, o se pone el uniforme belicoso que exhiben desafiantes los miembros del partido de Gobierno.

Para salir de su laberinto el presidente Iván Duque tendrá que decidir si está resueltamente del lado de la paz, o se pone el uniforme belicoso que exhiben los miembros del partido de Gobierno.

Los pactos nacionales de unidad alrededor de propósitos comunes obvios, como el que propone el presidente, está demostrado históricamente que no sirven sino para crear dictaduras, abiertas o disfrazadas, aptas para prolongar el estado de cosas que se quiere reformar.

Lo sensato lo propuso Álvaro Gómez (que no es santo de mi devoción, pero su propuesta era y es inteligente): llegar a un Acuerdo sobre lo Fundamental, idea retomada por Gustavo Petro en su campaña, y en cierto modo por el presidente Duque en su discurso de posesión. ¿Y qué es lo fundamental para llegar a un Acuerdo en Colombia? Lo fundamental es la Paz. La paz es a la democracia, a la vida institucional y al progreso general, lo que el agua a la vida. Si no hay paz seguiremos estancados en ese embrollo en que estuvimos sumidos siete décadas, porque merced a los esfuerzos de la administración Santos los colombianos hemos podido gozar de una paz, si todavía no completa, si lo suficiente para mostrarnos sus beneficios prodigiosos.

Que los colombianos anhelan la Paz, como pivote fundamental de la vida en democracia, lo demostraron el siete de agosto al salir multitudinariamente a las marchas convocadas, sin temor a la lluvia, a los vientos ni al temblor.

La Paz es la Ariadna cuyo hilo puede sacar de su laberinto al presidente Duque, y conducirlo por el camino de una administración exitosa, no en favor de un grupito, sino de la pluralidad de los colombianos. Lleguemos a un Acuerdo en el que consideremos que lo fundamental para Colombia es la paz, y en el que suscribamos un gran pacto nacional para defender esa paz, consolidarla y avanzarla hasta su logro total, y lo demás vendrá como atraído por un imán poderoso.

Las amenazas que han recibido los líderes progresistas, denunciadas por Gustavo Petro en la marcha del martes pasado, son la primera prueba de fuego para el presidente Duque. De la protección eficaz que brinde a sus adversarios, tomaremos la medida de su grandeza. O de su pequeñez.

ENRIQUE SANTOS MOLANO

Columnistas

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.