Inconveniencias

Inconveniencias

¿Podrá el Congreso frenar el torpedo lanzado contra la JEP por el Presidente?

14 de marzo 2019 , 07:00 p.m.

Hay quienes sostienen que la objeción presidencial a seis articulitos de la ley estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) no va a afectar a ese tribunal ni a decretar su hundimiento. Es como aseverar que un torpedo pequeño que abra un agujerito en la quilla de un barco no lo hará naufragar porque solo dejará colar el agua por chorritos, pero de chorrito en chorrito se va inundando la nave, hasta que se hunda, como le sucedió al Titanic. El ingeniero del supertrasatlántico (“al que ni Dios puede hundir”) les aseguró a los pasajeros que no deberían preocuparse. El agujerito abierto por el iceberg era insignificante. El Titanic se hundió en cinco horas. No hay chorro pequeño, ni agujero insignificante ni nada que Dios no pueda hundir.

Las objeciones del Presidente a seis artículos de la ley estatutaria están basadas en argumentos asombrosamente pueriles, que ya han sido destrozados por juristas serios. Por ejemplo, en El Espectador (12/3/2019, ‘Lupa a las objeciones presidenciales’) se demuestra cómo lo propuesto por el Ejecutivo en cada una de las seis objeciones “es inviable” en todas.

¿Por qué es inviable? A lo argumentado por los eminentes juristas aludidos, vale agregar que la inviabilidad de las objeciones presidenciales proviene de que, por tratarse de un acto legislativo (001 de 2017) aprobado en el Congreso de la República (Poder Legislativo), revisado por la Corte Constitucional (Poder Judicial) y declarado por ella exequible en todos sus artículos, no puede el presidente (Poder Ejecutivo) pasar por encima de los otros dos poderes del Estado y pedir que, “por motivos de conveniencia”, se hagan reformas (así sea de nada más seis articulitos) a una ley estatutaria que se debatió y examinó hasta el menor detalle y que no se aprobó hasta haber limado cualesquiera inconveniencias que pudiera tener.

Las objeciones del Presidente a seis artículos “inconvenientes” de la ley estatutaria tienen las características de un torpedo lanzado contra la quilla de la JEP, primer paso en el proyecto ultraderechista anunciado a voz en cuello por el experto locutor de radio Fernando Londoño de “hacer trizas los malditos acuerdos de La Habana”. En ese sentido, ha trinado y opinado el senador y jefe supremo del Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez, con su estribillo monótono de que la JEP debe desaparecer porque es un refugio del castrochavismo, y que “la paz de Santos” se hizo para entregarle el país a la Farc. Sigue el senador Uribe con su estrategia de mentir y engañar, que, como les ocurre a varios personajes de Shakespeare que emplean esas armas cínicas para conseguir sus objetivos a cualquier costo, ellas terminan por volverse en su contra.

¿Podrá el Congreso frenar el torpedo lanzado contra la JEP por el Presidente? La reacción indignada del expresidente César Gaviria, jafe del Partido Liberal, en carta que publica EL TIEMPO (12/3/2019, ‘Presidente Duque, honre su palabra’) indica que a la minoría del Centro Democrático le costara trabajo encontrar, en las otras minorías, aliados para la empresa turbia de torpedear la ley estatutaria, cuya falta, como lo anota el jefe del liberalismo, “no genera sino incertidumbre, no le sirve a nadie y pone en riesgo los avances en materia de terminación del conflicto, y para eso no contarán con el Partido Liberal”.

En cuanto a que la falta de la ley estatutaria, y el consiguiente deterioro de la JEP, no le sirvan a nadie, no estoy de acuerdo con el expresidente Gaviria. Le sirven a poderosos actores del conflicto armado que quieren pasar de agache y temen despavoridos que en la JEP surjan revelaciones, convenientes para la verdad, la justicia y la reparación a las víctimas, pero comprometedoras e inconvenientes para los beneficiarios reales de la impunidad.


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Recomendado de la semana. Memorias de hierro y de niebla. Crónicas de Pacho, Cundinamarca, por Patricia Correa. Trabajo fascinante de investigación regional sobre un municipio singular que acunó la industria metalúrgica en Colombia, y se especializó en chanzas pesadas, como la de procrear a uno de los personajes más notables de la historia criminal en nuestro país. Durante años, Patricia Correa (economista y pintora retratista) realizó cientos de entrevistas, y recorrió palmo a palmo la región, para producir un libro originalísimo, de alto valor literario y de inapreciable contenido humano, histórico y geográfico, lleno de sorpresas. (Ediciones Universidad de los Andes, Bogotá, 2018).

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