Democracia con vacíos

Democracia con vacíos

Un ejemplo claro lo tenemos en Bogotá, cuyo alcalde gobierna como si fuera el dueño de la ciudad.

16 de mayo 2019 , 07:29 p.m.

En la entrevista de sumo interés que publica este diario ( 9/5/2019, ‘Radicalizar la democracia, sugiere Dominique Rousseau’) el escritor francés toca a fondo la crisis global que vive la democracia, sistema del cual dijeron, en épocas también críticas, Abraham Lincoln que “la democracia, como gobierno del pueblo, con el pueblo y para el pueblo no desaparecerá jamás de la tierra”, y Winston Churchill que “la democracia puede no ser perfecta, pero es lo mejor que conocemos”. Dominique Rousseau (de apellido legendario) piensa que la crisis no es de la democracia. “… no es la democracia –dice–la que ha fallado o la que está en crisis. Lo que se agotado es la forma representativa de la democracia”.

Desde la antigüedad los griegos concibieron la democracia como sistema que les abre a los ciudadanos las puertas para participar directamente en el gobierno de la Polis, para estar en deliberación permanente, como protagonistas de la vida cotidiana. Es una democracia deliberativa y participante, con un régimen social de derecho incluyente. No ocurrió lo mismo con la república romana, cuyo régimen de derecho aristocrático excluye a los ciudadanos. El concepto de ciudadano y la democracia desaparecen durante la Edad Media, sustituidos por el de siervo y vasallo con la prevalencia de regímenes monárquicos autoritarios que solo privilegian los derechos de la monarquía y de la nobleza. Tal situación se mantendrá hasta las revoluciones estadounidense (1776) y francesa (1789) que establecen la república moderna, e introducen “los derechos del hombre y del ciudadano” y la democracia representativa, que hasta hoy rige en la mayoría de los países, con la reforma y ampliación de los antiguos ‘Derechos del Hombre y del Ciudadano’ a ‘Declaración Universal de los Derechos Humanos’ adoptada por la ONU en 1948 y que eleva a 30 los 17 artículos de la declaración original.

La Constitución colombiana de 1991 es quizá una de las primeras en estatuir un concepto de democracia participativa, que estipula en su preámbulo el aseguramiento a los colombianos de “la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz dentro de un marco jurídico democrático y participativo que garantice un orden económico y social justo y comprometido a impulsar la integración de la comunidad latinoamericana…”.

Lamentablemente, todo eso ha quedado en la teoría, pues en la práctica ocurre lo contrario. Colombia es el país más desigual del mundo, dominado por los más corruptos, sin credibilidad en la Justicia, sin acceso al conocimiento, manejado por fuerzas antidemocráticas que se empeñan en hacer trizas la paz, donde la vida tiene cada día menos valor, en el que los mecanismos de participación dispuestos por la Constitución han sido reglamentados con leyes mañosas que los han vuelto inoperantes, e incluso peligrosos para quienes intentan practicarlos, y con impunidad sobresaliente: el noventa por ciento de los delitos, especialmente los que se cometen contra líderes sociales, activistas de los derechos humanos, defensores del medioambiente, etc., ni siquiera son investigados.

Dominique Rousseau reclama que se avance hacia una democracia participativa y deliberante. Si viviera entre nosotros un par de meses, se asombraría de encontrar una sociedad que ha retrocedido a la época feudal y al vasallaje, y en la que el concepto de ciudadano se ha esfumado en una democracia llena de vacíos, colmados a su vez por un autoritarismo extremoderechista feudal sin agüeros.

Un ejemplo claro de esa degradación del ciudadano lo tenemos en la actual administración de Bogotá, cuyo alcalde gobierna como si fuera el dueño de la ciudad. Hace o deshace a su antojo y conveniencia (no de la ciudad sino del alcalde). Para quienes piensen que escribo movido por algún prejuicio o sentimiento personal hacia el alcalde Peñalosa, citaré apartes de un artículo escrito con detalle por el distinguido arquitecto, doctor Luis Rocha, en relación con las “renovaciones que el alcalde pretende hacer en distintos sectores de la ciudad: Pablo VI, la Esmeralda, San Luis (y otros de la localidad de Teusaquillo) a los que se les ha echado el ojo para proyectos urbanizadores (no urbanísticos) sobre los cuales no se han tomado en cuenta la opinión ni los intereses de los ciudadanos que hace tiempos habitan, y cuidan con esmero, esos barrios patrimoniales. El doctor Rocha describe las acciones “persuasivas” (no recolección de basuras, ocupación indebida de andenes y espacio público, hostigamiento a la comunidad por parte de las autoridades) que adelanta la alcaldía para para promover el desplazamiento forzado de los residentes que rechazan la “renovación”:

“En el barrio San Luis de esta atribulada localidad (Teusaquillo), un entusiasta colectivo ciudadano que no quiere el desbarajuste de su tejido social-ecológico, pluriliderado por Adriana, Juan Carlos, Gloria, Juan Diego, Sol, Milena, Patricia, Doris, Ligia, Diana, Tania, Manuel, Nicolás, Daniel, Juan, Fabián, Simón, Sebastián y otros, siguiendo el apostolado ambiental de contados vecinos de los barrios Armenia, Soledad y Esmeralda, hemos emprendido para llenar “vacíos urbanos”, mediante una comunitaria campaña ambiental de siembra paisajística, de reciclaje y manejo de desechos y de racional aprovechamiento del espacio público, sin gastar erario.

“Sus recientes y voluntarias realizaciones, efectuadas con el trabajo, tiempo, insumos, materiales, herramientas, refrigerios y la bondad del vecindario y recicladores han realizado: arborización y jardines conmemorativos y/o reemplazantes de acumulación de desechos en: 1) transversal 25 con diagonal 59, 2) transversal 24 con diagonal 59, 3) carrera 17 con calle 58 y 4) carrera 24 - transversal 22 con diagonal 62. Hemos realizado sesiones de carteleras, textilería y carpintería artesanales para información y ornato de siembras; jornadas de enseñanza para manejo de desechos biológicos en pacas biodigestoras en parques del barrio y la localidad; uso racional de parques con encuentros y debates ciudadanos, oficios religiosos y culturales y eventos de juegos de mesa. Fotos anexas y enlaces: Siembra ciudadana Bogotá y Siembra ciudadana versión corta.

“Contrastan estos positivos hechos ciudadanos con las negativas de los delegados de la sumisa alcaldesa local, quienes, esgrimiendo amenazas y código de policía, conminan a los “clandestinos” por la “abusiva alteración del espacio público”, el “mal uso de los parques”, o la no tramitación de los debidos permisos. Pero lo que más afecta a las temerarias autoridades en su anticívica debilidad política, es que la comunidad patrocina, enriquece y acoge de una estas nobles y económicas iniciativas siempre crecientes, propone sitios y pide más jornadas, corroborando la necesidad de la integración vecinal y denunciando, con el buen ejemplo, la ineficiencia administrativa para hacer ciudad con mejores ciudadanos, ya que indudablemente estamos “llenando el vacío” de lo que los funcionarios de turno no han pensado, podido ni querido hacer”.

Este ejemplo de los vecinos de la localidad de Teusaquillo y otras contra el autoritarismo (que es la negación de la autoridad) puede ser un principio de acción ciudadana para recuperar los espacios democráticos y llevar a la práctica la participación y la deliberación dispuestas en la Constitución (todavía sin estrenar en esa práctica) de 1991.

Empodera tu conocimiento

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.