De la BTC a la ETB, dos épocas, una historia

De la BTC a la ETB, dos épocas, una historia

La ETB es hoy de las mejores de su género. Ese logro se debe al esfuerzo de sus trabajadores.

06 de agosto 2020 , 09:25 p. m.

Con ciento treinta y seis años en las espaldas, la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB) es hoy de las mejores de su género, si no la mejor, en América Latina, y constituye uno de los activos más valiosos de la capital, desde el punto de vista económico, y un patrimonio inalienable, además de histórico. Ese logro se debe al esfuerzo y a la mística de sus trabajadores.

La ETB no siempre fue la ETB. Por gestión del gobierno de Rafael Núñez, se fundó en 1884 (diez años después de la invención de los teléfonos) la Bogotá Telephone Company (BTC), propiedad de ciudadanos estadounidenses que aportaron los equipos y la instalación y a quienes la ciudad les adjudicó la operación técnica y el manejo económico de la empresa y les concedió el uso de una ‘torre’ de oficinas para personal de operadoras y aparatos, ubicada en el extremo sur del edificio de Las Galerías Arrubla.

Los primeros años de la BTC generaron mucha crítica. En 1893, el poeta y periodista José Asunción Silva escribió en el diario 'El Telegrama' un artículo (‘El teléfono’) en el que hace una descripción humorística de las complicaciones que generaba en Bogotá conseguir una llamada telefónica. Era el colmo de la buena suerte pedir el número de Rosita y que no respondieran de la carnicería, o toparse por azar con una conversación interesante de dos interlocutoras que hablaban pestes del que las estaba escuchando.

Al arrancar el siglo pasado, el 20 de mayo de 1900, Las Galerías, donde la alcaldía de Bogotá tenía su sede, ardieron de esquina a esquina. Entre las ruinas quedaron las cenizas de los archivos de la ciudad y la “torre de los teléfonos”.

Los empresarios gringos demoraron tres años para reponer el servicio, con equipos mejores y de cobertura más amplia. En 1904 se reanudó parcialmente y en 1906 la BTC funcionó a plenitud, con cuatro mil abonados. Hasta 1940 la empresa continuó siendo de propiedad de los estadounidenses, que no invertían un peso en la modernización de los equipos. En 1928, las operadoras manuales de la BTC, muy eficientes y experimentadas, hicieron una huelga para exigir aumento de salarios y suministro de uniformes. El servicio telefónico quedó paralizado. La empresa interpuso un recurso ante el Ministerio del Trabajo en solicitud de que se declarase ilegal la huelga. El abogado Jorge Eliécer Gaitán asumió la defensa de las trabajadoras y, tras un alegato brillante, obtuvo la declaratoria de legalidad de la huelga y que se obligara a los empresarios a satisfacer la demanda de las operadoras.

Gracias a la eficiencia de esas operarias el servicio telefónico de Bogotá funcionaba al pelo en cuanto a calidad y rapidez de la conversación, pero los empresarios se negaban a ampliar y mejorar los equipos. Hacia 1940, en una ciudad que sobrepasaba los setecientos mil habitantes, le demanda de nuevas líneas era abrumadora y ni siquiera existía un directorio telefónico. El descontento indicaba la indignación por el hecho de que ciudades como Pereira y Medellín habían automatizado y nacionalizado su servicio telefónico a mediados de los años treinta, mientras que en la capital de la república continuaba manual, insuficiente y de propiedad de extranjeros.

Luego de negociaciones arduas, el municipio compró la BTC, la nacionalizó y creó la Empresa de Teléfonos de Bogotá (ETB) en 1940. Para la novena Conferencia Panamericana (IXCIA 1948) estaba prevista la inauguración del servicio automático de teléfonos de la capital, con quince mil líneas adjudicadas e instaladas, y solicitudes para cincuenta mil más. El asesinato del jefe del liberalismo, Jorge Eliécer Gaitán, y los disturbios sangrientos e incendiarios malograron la apertura de la telefonía automática. Una vez más, las operarias manuales fueron las heroínas, al trabajar día y noche en aquellos momentos terribles para evitar que se interrumpiera la comunicación telefónica. El servicio automático se estrenó dos meses después, dando principio a una nueva era urbanística de nuestra ciudad.

En la siguiente columna, la ETB en la era de las comunicaciones globales y la fibra óptica. Su crecimiento fenomenal despierta la codicia privatizadora, atajada por la justicia y por la acción ejemplar de sus trabajadores y trabajadoras. Curiosidades y anécdotas.

Enrique Santos Molano

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.