‘Golpe de fortuna loca’

‘Golpe de fortuna loca’

El episodio de Las Cabezas de San Juan ha sido refrescado en un libro escrito por José Salazar Cruz.

07 de enero 2021 , 09:25 p. m.

Por obra y gracia de la pandemia ultraderechista que azota al planeta, pasó inadvertido aquí, y en España, el bicentenario de un suceso que, el 1.° de enero de 1820, sacudió y resquebrajó los cimientos del absolutismo monárquico imperante entonces en Europa, con excepción del Reino Unido. Más de un siglo antes los ingleses habían adoptado una monarquía constitucional, y un estilo de gobierno parlamentario y democrático, que el Libertador Simón Bolívar, en su discurso al Congreso de Angostura (1819), analiza en detalle y lo recomienda como un modelo, con las necesarias adaptaciones al medio, para los gobiernos republicanos que habrían de formarse en nuestra América Latina, a continuación de la guerra de Independencia.

El episodio histórico trascendental de Las Cabezas de San Juan —como se le conoce por la localidad española donde ocurrió— está narrado en las siempre deleitables novelas de Benito Pérez Galdós, La Fontana de oro, y la segunda serie de los Episodios nacionales, y ha sido refrescado en una investigación minuciosa que acaba de publicar el escritor e historiador colombiano José Antonio Salazar Cruz, con el título de Golpe de fortuna loca.

Un título sin duda llamativo, que despierta de entrada la curiosidad del lector sobre una obra documentada con acierto y relatada en una prosa magnífica, de fidelidad e imparcialidad incontestables en la exposición de los hechos, y susceptible de controversia en el aspecto interpretativo de los mismos, como es normal en trabajos histórico-literarios.

Salazar Cruz toma como eje de su investigación el papel desempeñado por el general Rafael del Riego en el golpe revolucionario de Las Cabezas de San Juan. En las trescientas cincuenta y seis páginas de Golpe de fortuna loca, los lectores podrán conocer al detal a una de las figuras más interesantes del romanticismo libertario, y gozar el día a día de los tres años, dramáticos y emocionantes que empezaron el 1.° de enero de 1820 en Las Cabezas de San Juan.

Mi intención al comentar el ensayo excelente del doctor Salazar Cruz se limita, por ahora, a una reflexión hermenéutica breve sobre el título.

¿Por qué Golpe de fortuna loca? El autor explica que el Libertador Simón Bolívar, al enterarse de que el golpe de Del Riego en Las Cabezas de San Juan había dado al traste con la expedición gigante —que el mismo Del Riego comandaba— organizada por las potencias europeas de la Santa Alianza para ayudarle a España a recuperar “sus colonias” de América, exclamó “¡Golpe de fortuna loca!”. Así fue, tal cual; pero Salazar Cruz plantea el asunto dejando entender que el Libertador, enterado de la expedición inminente contra las nacientes repúblicas latinoamericanas, no tenía idea de que el propio comandante de la flota expedicionaria fuera a su vez uno de los jefes del grupo de liberales (masones) que se oponían a esa aventura, y que habían armado una conspiración para desbaratarla.

Por la lógica de las circunstancias, no tiene asidero la suposición de la ignorancia de Bolívar acerca del golpe que los liberales españoles alistaban contra el absolutismo. La red universal de información de los masones era tan veloz como la internet y mil veces más sigilosa. El secreto constituyo el arma defensiva de los masones. Sus noticias llegaban directo a la persona a quien estaban destinadas. Bolívar era masón y los masones lo mantenían al tanto de cualesquiera sucesos que interesaran a la causa de la independencia. Además, Antonio Nariño permanecía preso en la cárcel de Cádiz y en su celda recibía visitas discretas y constantes de masones españoles que le suministraban informes cruciales. Nariño los resumía y reenviaba al Libertador por el conducto masónico. Nariño fue un elemento clave en el golpe de Del Riego y uno de sus inductores.

Bolívar, pues, sabía con exactitud que el 1.° de enero habría de producirse la insurrección. Su expectativa giraba en torno a los riesgos que pudieran hacerla fracasar. Que algún soplón pusiera sobre aviso a los absolutistas, que detuvieran a Del Riego o que la tropa bajo su mando no le obedeciera en la hora decisiva. En fin, tantas eventualidades adversas que pueden presentarse y arruinar el plan. Por eso, cuando Bolívar recibió las primeras noticias del éxito del golpe revolucionario, exclamó: “¡Golpe de fortuna loca!”.

He pasado las horas más agradables y provechosas con la lectura del libro de José Antonio Salazar Cruz sobre Rafael del Riego y el levantamiento liberal en Las Cabezas de San Juan. Estoy seguro de que quien lo lea experimentará iguales sensaciones.

Enrique Santos Molano

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