Historia de la Séptima (5)

Historia de la Séptima (5)

La avenida debe conservar su nombre intacto. Lo importante es qué trabajos se efectuarán allí.

26 de noviembre 2020 , 09:25 p. m.

Salto breve del pasado al presente, para comentar un hecho reciente que les interesa sobremanera a los habitantes de nuestra ciudad, y que ha prendido polémica, así en las redes como en los medios habituales. El denominado corredor verde, cuyos diseños previos presentó la alcaldesa Claudia López esta semana.

La discusión me parece que se ha concentrado en el asunto del transporte y se ignoran o minimizan otros aspectos urbanísticos, no menos importantes si de lo que se trata es de hacer una avenida para los ciudadanos y no para favorecer intereses de unos cuantos transportadores, contratistas y urbanizadores, como lo anota el exalcalde Gustavo Petro.

Reitero mi opinión de que la expresión ‘corredor verde’ puede sonar bonita y ecológica, pero igual que la de ‘sendero de las mariposas’ es gramaticalmente incorrecta y urbanísticamente dolosa. Entre algunas de sus acepciones, corredor es un pasadizo de tránsito eventual, a veces con reminiscencias trágicas como ‘el corredor Polaco’ por el que finalmente las tropas nazis invadieron a Polonia y se dio comienzo a la Segunda Guerra Mundial; pero corredor no es, en ningún caso, sinónimo de avenida. Al hablar de ‘corredor verde’ se crean sensaciones falsas. La de un pasaje con árboles o la de una calle bogotana que es verde en oposición a las demás calles que carecerían de esa característica. Lo cual, por supuesto, es un absurdo, un absurdo que se desprende de otro absurdo: la denominación de ‘corredor verde’.

Sucede también con el mote ‘sendero de las mariposas’ que el exalcalde Peñalosa le reclama a la alcaldesa López. Los ciudadanos pueden imaginar que se van a mover por un sendero entre la montaña poblado de mariposas de mil colores, cuando en realidad no verán ni una, y si no hay buenas medidas de seguridad, las únicas mariposas que encontrarán por el camino serán las pistolas o los puñales de los atracadores.

Además, el tal sendero que, según el proyecto Peñalosa, recorrería desde Usme hasta la altura de la calle doscientos será útil para abrirle las puertas a la urbanización acelerada de los cerros orientales de Bogotá, que son, como lo dijo hace más de ochenta años el gran urbanista Le Corbusier, “un tesoro urbano incomparable”. Haber desechado los adefesios verdes de Peñalosa es uno de los aciertos de Claudia López. Si se quiere que los ciudadanos hagan contacto con la naturaleza, son mejores los paseos o caminatas ecológicas y pedagógicas con programas sanos y divertidos que despierten el amor por la naturaleza y resalten la importancia de proteger el medioambiente.

Quizá ha llegado el tiempo de cambiar esa costumbre vieja y estólida de creer que llamando a las cosas, o a los proyectos, de determinada manera saldrán como esperamos o se verán como queremos que se vean. Corredor verde, sendero de las mariposas, ciudad verde son simples rótulos que no significan nada en sí mismos. No sigamos sustituyendo lo fundamental por lo superficial, ni lo esencial por lo superfluo. Se necesita la genialidad de síntesis de un Antanas Mockus para encerrar en dos palabras todo un programa de gobierno: “Ciudad coqueta”. Acaso hacer de la 7.ᵃ una “avenida coqueta” resume la aspiración inmensa de los bogotanos con su avenida principal y de reflejo con la ciudad entera.

La avenida 7.ᵃ debe conservar su nombre intacto. Lo importante es qué trabajos se efectuarán en esa vía madre y emblemática de la capital, que, respetando su historia y su tradición, la transformen, como debe ser, en uno de los grandes atractivos urbanísticos del siglo veintiuno.

Cuál es el tipo de transporte más conveniente, qué modelo arquitectónico debe imponerse, qué tipo de arborización es la más adecuada, qué clase de comercios y cómo debe funcionar en ella, cómo debe obrar la interacción entre la 7.ᵃ y el conjunto de la ciudad. Y otros muchos aspectos que se requiere analizar cuidadosamente, y divulgar con la máxima amplitud entre los ciudadanos, antes de precipitarse a poner en ejecución un proyecto acerca del que, ni siquiera sobre el sistema de transporte, ha podido lograrse un consenso.

Enrique Santos Molano

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