América Latina y la década que viene

América Latina y la década que viene

Si entre todos buscamos soluciones comunes para los problemas latinoamericanos, las encontraremos.

04 de junio 2020 , 09:15 p.m.

¿Podemos derivar algún provecho de la pandemia actual? De hecho, ya lo han sacado, y en qué forma, los que no lo necesitan. Bill Gates, Google, Amazon, Netflix, FaceBook, y otros ciberemporios, han quintuplicado sus fortunas gracias a la pandemia. ¿No podrían hacerlo también los de a pie, los millones de trabajadores que hoy tiemblan porque, no la pandemia (no sigamos mintiendo) sino la Inteligencia Artificial, los va a dejar sin empleo?

Daniel Estulin, autor de tres libros célebre sobre “El Club Bilderberg” vaticina, en una entrevista vía redes sociales, que la Inteligencia Artificial destruirá en los próximos diez años por lo menos quinientos millones de empleos. Conque no fuera sino la mitad de esa cifra, ya produce escalofrío; pero no parece que las proyecciones de Estulin sean exageradas, si tomamos en cuenta que en los últimos tres años, incluido el de la pandemia (2020) la cifra global de empleos destruidos se acerca a cuarenta millones de trabajadores cesantes.

Ociel Alí López, sociólogo y escritor, ganador de varios premios de investigación, publica en ‘Rusia Today’ (RT Actualidad) un artículo sobre los problemas que encarará América latina en los doce meses veniderosos, a raíz de las medidas adoptadas para detener la pandemia. En un aparte dice: “En el informe de la Cepal sobre Covid-19, publicado el 12 de mayo, se comienzan a perfilar las formas en las que se presentará el incremento de la pobreza estructural en América Latina: aumento considerable de niños trabajando, repunte de la economía informal (que ya en el informe de 2016 era de 53,1 %), desnutrición en alza causada por la situación laboral, pero también por la suspensión de clases, y expansión de bolsones de población excluida que tuvieron poca o ninguna experiencia de clase a distancia. La disparidad en los accesos de nuevas tecnologías implica una acentuación de la brecha educativa entre clases sociales. De hecho, ya se cuentan 1,5 millones de pobres más de los que había antes del comienzo de la pandemia”.

El panorama muestra un presente aflictivo que nos proyecta hacia un futuro nada esperanzador para América Latina en el siglo XXI. ¿Seremos de nuevo un continente infradesarrollado, incapaz de explotar sus propios recursos en beneficio de sus comunidades, regiones y países, recursos de los que otros sabrán aprovecharse? ¿Un Continente limitado a lamentar su suerte triste y a pedir limosna a los organismos internacionales, que se la darán, no se dude, con generosos intereses exponenciales?, ¿Un continente, esclavo eterno de la deuda externa?

¿O, por el contrario, aprenderemos de la pandemia una lección indispensable de resiliencia y de reflexión para entender los problemas que tenemos y que veremos en su magnitud real cuando termine la pandemia y quedemos enfrentados a la crisis social (desempleo, inequidad, pobreza extrema, exclusión, humillación), económica y política? Si entre todos buscamos soluciones comunes para los problemas comunes latinoamericanos, no hay duda de que las encontraremos.

Nuestra situación luce desesperada, pero también, como en todo trance, nos genera la adrenalina para obtener inteligencia y fuerzas extraordinarias que nos ayuden a salir adelante, por nosotros mismos.

Aquí surgen algunas preguntas, con sus respuestas de Sí o No.

¿Globalización neoliberal? No; ¿Internacionalismo progresista? Sí; ¿Nacionalismo fascista? No: ¿Soberanía Nacional? Sí; ¿Competitividad económica? No; ¿Colaboración, cooperación y conectividad? Sí; ¿Sistema de salud tradicional? No; ¿Medicina preventiva? Sí; ¿Educación con los métodos tradicionales? No; ¿Educación científica y tecnológica en los niveles primario, secundario y superior? Sí; ¿Agro industria latifundista? No; ¿Agricultura familiar y en pequeña escala a nivel nacional? Sí.

Como estas preguntas básicas, con sus respuestas negativas y positivas, que pueden ayudarnos a encontrar las soluciones para desafiar airosos la durísima década que le aguarda a la América Latina (y al resto del planeta), requieren un análisis amplio, lo abordaré en las siguientes columnas.

Enrique Santos Molano

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