Alamedas antiurbanas

Alamedas antiurbanas

Nadie se opone a que las empresas hagan su negocio, pero no en contravía de la voluntad ciudadana.

10 de agosto 2019 , 01:02 p.m.

El Plan de Ordenamiento Territorial que se encuentra para último debate en el Concejo de Bogotá, y que ha recibido concepto negativo del Consejo Territorial de Planeación Distrital (CTPD), es otro de los adefesios con los que la actual administración, presidida por el califa autoritario Enrique Peñalosa, viene empeñada en hacer de Bogotá una ciudad desagradable, donde resulta penoso vivir.

Los cien expertos en urbanismo que integran el CTPD, presidido por Carlos Roberto Pombo Urdaneta, le hacen al POT/Peñalosa críticas a fondo y sugieren, respecto a la movilidad, “agregar la construcción del metro subterráneo, transporte regional y alternativas para el de carga”.

El problema con Peñalosa es que él confunde (a propósito, tal vez) urbanismo con urbanización, dado que aquel es una concepción humanística y científica de la vida urbana, y esta, negocio, y el negocio es la afición naranja de nuestro alcalde ilustre. Por esa razón anota el CTPD que el POT de Peñalosa “solo beneficiaría al mercado inmobiliario y no a la ciudadanía”.

El Piru ‘Alameda entre parques’ es un proyecto de antirrenovación urbana, semejante a las canchas sintéticas y al sendero de las mariposas, pero mucho más perjudicial

Ejemplo claro de lo anterior lo tenemos en la denominada Empresa de Renovación Urbana (ERU), que adelanta unos proyectos integrales de renovación urbana (Piru), presentados como si se tratara de proyectos urbanísticos destinados a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, y no como lo que son en realidad: proyectos urbanizadores para beneficiar el sector inmobiliaria, aun a costa de destruir la calidad de vida de los que habitan en las zonas o barrios donde tales Piru van a ser ejecutados.

En columna anterior escribí sobre el estado de alarma que la “renovación urbana” de Peñalosa, incluida en su proyecto de POT, había sembrado en barrios poblados densamente y admirablemente cuidados y mantenidos por cuenta de sus moradores, como Pablo VI, la Esmeralda y el muy tradicional San Luis en Chapinero, entre otros.

Ahora me entero de que la localidad de Barrios Unidos, que agrupa a más de quince barrios entre las calles 63F y 80 y las carreras 24 y avenida 30 o NQS, está amenazada por un proyecto estrambótico e incomprensible bautizado Alameda entre Parques, que consiste en enlazar el parque Simón Bolívar y el parque lineal El Virrey, por medio de una alameda que atravesaría, rompiéndola por la mitad, la localidad de Barrios Unidos, y que generaría la expropiación de las viviendas aledañas y el desplazamiento forzado de más de sesenta mil personas y cuatro mil pequeños negocios legítimos.

Parte de lo inicuo del proyecto es que los barrios afectados, es decir, sus habitantes, han sido informados acerca del mismo con engaños por las entidades distritales que tendrían a su cargo la ejecución del Piru ‘Alameda entre parques’, como asegurarles que ningún inmueble sería objeto de expropiación, cuando en el decreto respectivo (671/17) se dice que los inmuebles que deban ser demolidos para dar paso a la Alameda entre Parques pueden ser enajenados bien por venta voluntaria del dueño, o por expropiación administrativa si se niega a vender. Algo muy similar a lo que quieren hacer en la avenida séptima con el proyecto no viable de troncal TM7, y en los barrios donde se estudian proyectos de renovación urbana.

Es preciso recalcar que cualquier proyecto de renovación urbana que afecte a un vecindario, o a una comunidad, tiene que contar con la aquiescencia de los vecinos. En el caso de la Alameda entre Parques, los habitantes de la localidad Barrios Unidos llevan varios días de manifestar públicamente su rechazo al Piru Alameda y su decisión de no vender las casas donde han vivido por muchos años. Así lo expresaron el viernes 2 de agosto ante el Concejo de Bogotá, con carteles que rezaban clarito: “¡No al POT de Peñalosa!”.

Nadie se opone a que las empresas inmobiliarias hagan su negocio, pero no en contravía de la voluntad de los ciudadanos ni en perjuicio de los mismos. La comunidad de Barrios Unidos ha enviado a la alcaldía un derecho de petición que puede consultarse en el siguiente enlace: DERECHO DE PETICIÓN A LA ALCALDÍA.

El Piru ‘Alameda entre parques’ es un proyecto de antirrenovación urbana, semejante a las canchas sintéticas y al sendero de las mariposas, pero mucho más perjudicial para las comunidades que afecta.

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