¿Para qué quedarme en Venezuela?

¿Para qué quedarme en Venezuela?

La Venezuela por la que luchamos en 2017 no existe, ese país es el ideal que nos vendieron.

20 de octubre 2020 , 09:25 p. m.

Me gradué, ¿ahora qué? A los 22 años y con una única nacionalidad venezolana está claro que huir por el aeropuerto de Maiquetía es la primera opción. Sin embargo, como profesional, no puedo descartar la idea de llevar a la práctica lo que me enseñaron en las aulas durante cinco años, cuando fuera del campus, en la Venezuela real, un año esquivamos perdigones y otro pasábamos semanas en una cola para surtir gasolina.

Faltando dos meses para finalizar el 2020, la pandemia por covid-19 está lejos de ser el mayor problema de Venezuela, un país petrolero donde no hay gasolina; un paraíso turístico donde las playas se volvieron espejismos y donde ‘la gente más feliz del mundo’ sufre de ansiedad y depresión.

Para nosotros, el coronavirus no es más que una excusa para que las estaciones de servicio permanezcan cerradas, un problema al que echarle la culpa del quiebre de la industria privada, así como de lo poco o nada que pueden enseñarle a los niños en las escuelas. Aquí, nuestra pandemia se llama ‘socialismo’.

Sin embargo, en medio de todo lo que engloba el vivir en Venezuela, existe un grupo selecto que aún apuesta por la educación y que, como la autora de este artículo, se ven ejerciendo la licenciatura que se lee en su título universitario y, de esta forma, comenzar a luchar por tener una voz propia, una vida propia, donde como dicen en aquel cursi refrán ‘lo que hagamos nos guste tanto que no tengamos que trabajar ni un día de nuestra vida y, aun así, podamos pagar las cuentas, aspirar a tener una casa, un carro, una familia y todo aquello que la Venezuela socialista nos negó. Todo aquello, que nunca tendremos en esta Venezuela.

Es triste que los únicos venezolanos capacitados quieran huir del país, pero ya pasó la época de pelear por el futuro de los demás, llegó la hora de velar por las necesidades individuales.

Tras 21 años de dictadura, da igual que los niños estén desnutridos y que los ancianos mueran por falta de medicamentos. Ya es del dominio público que los maestros y médicos ganan sueldo mínimo y que una familia de 4 necesita 300 dólares al mes solo para comprar comida. El mundo entero es consciente que 5,5 millones de venezolanos se han ido del país y que, de no ser por el coronavirus, esa cifra sería mucho mayor.

Sabiendo esto, ¿realmente vale la pena seguir luchando? ¿Para qué desperdiciar los mejores años de mi vida trabajando en un periódico por 2 dólares al mes? La Venezuela por la que luchamos en 2017 (cuando también luchábamos por llegar a las aulas) no existe, ese país es el ideal que nos vendieron las generaciones pasadas, quienes con frases como ‘éramos ricos y no lo sabíamos’ nos incitaron a pelear para recuperar su país, ese que nosotros no tuvimos la oportunidad de conocer o no recordamos haber conocido.

Desafortunadamente para nuestros padres, sus nietos serán españoles, chilenos, colombianos o argentinos porque la ‘generación de las guarimbas’, aquellos que decían ‘yo no me voy, yo lucho’, los mismos que se formaron en las universidades como ingenieros, médicos y licenciados se convertirán en la ‘mano de obra calificada’ de otros países porque todos queremos largarnos al fin del mundo de una buena vez y ahora, título en mano, sin nada que nos ate al país que nos vio nacer. ¿Para qué quedarnos?

Elly Hernández

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