Nación de sumisos

Nación de sumisos

Este país hace mucho dejó de ser un lugar donde las personas ríen para olvidarse de sus problemas.

12 de septiembre 2018 , 11:48 a.m.

CARACAS. El pueblo en la calle. Eso es lo que quería Chávez, que los venezolanos bajaran de los cerros, como en 1989, y se aglomeraran en el centro de las ciudades. Así lo quiso el muerto y así lo hizo Maduro, y son los bancos el punto de encuentro de los ciudadanos que salen de sus casas desde las 4 de la mañana.

La época en la que los venezolanos tenían en los bolsillos dinero en efectivo terminó cuando otros países dejaron de negociar con Venezuela hasta que su gobierno no salde su inmensa deuda externa. Desde ese momento, no hay quien se atreva a vender a crédito papel moneda, por ende, no hay billetes en los bancos, y el dinero se volvió electrónico.

Venezuela, el país de las “2 harinas por persona” y de las eternas filas a las afueras de los supermercados, ahora también me limita a la hora de retirar dinero en mi cuenta bancaria. Ir al banco hoy en día significa quedarse de pie bajo el sol o la lluvia, ser maltratado por la Guardia Nacional Bolivariana, que en lugar de proteger tu integridad te amedrenta frente a los cajeros automáticos, y arriesgarte a que un gerente malhumorado te cierre la puerta en la cara, todo por 50 bolívares soberanos al día (menos de 0,50 dólares).

Ir al banco hoy en día significa quedarse de pie bajo el sol o la lluvia, ser maltratado por la Guardia Nacional Bolivariana, que te amedrenta frente a los cajeros automáticos.

Este país hace mucho dejó de ser alegre, un lugar donde las personas ríen para olvidarse de sus problemas. La ‘viveza venezolana’ llegó a tal punto que los compatriotas se enriquecen con la miseria ajena, en los mercados los comerciantes le ponen precio a la necesidad y el puesto que ocupas en la fila del banco depende de cuánto estás dispuesto a pagarle a un bachaquero (revendedor). Incluso el dinero es un producto que está a la venta, hasta siete veces más que el valor del billete. Esto ocurre porque en los mercados pagar con efectivo significa un ahorro de hasta 1.000 por ciento, cosa que carece completamente de sentido.

Los bancos de la Venezuela de 2018 se han vuelto una feria donde convergen demasiadas voces que hablan al unísono sin decir nada significativo y muy pocas cabezas pensantes, porque la gente cuerda no tiene tiempo para perderlo en una fila de hasta 3.000 personas. Para esa espera casi eterna, la gente se va preparada con banquillos de plástico y sombrillas de playa; y mientras dura, los helados de guayaba y tamarindo son el más fructífero de los negocios, y el accesorio de las mujeres son bebés en edad de amamantar y el de los ancianos, un bastón, que les permiten tener atención preferencial.

Esto ocurre a diario, a las afueras de cada banco del país. Y si bien cada quien se vale de sus propios medios para hacer más corta la espera, falsificando informes médicos o sumándole años a su cédula de identidad para pasar por tercera edad, la mayoría se quedan de pie mientras el sol les mancha la cara y la lluvia les causa gripe, desesperados por ser atendidos por un cajero que ni siquiera levanta la cara para decirles “buenos días”.

No son una ni dos personas, no son solo los de escasos recursos ni los que tienen demasiado tiempo libre, somos toda una nación de sumisos que nos dejamos doblegar por unos pocos que nos tratan de forma inhumana. Somos fuerza, dejándonos amedrentar por la debilidad de una élite con un poco de poder.

ELLY HERNÁNDEZ

Columnistas

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.