¿Mayoría opositora?

¿Mayoría opositora?

Como yo lo veo, en Venezuela una oposición demasiado ingenua subestima a un régimen muy astuto.

02 de octubre 2019 , 07:00 p.m.

Los asientos de los diputados oficialistas se volvieron butacas vacías en 2017, cuando instituciones públicas de menor jerarquía que la Asamblea Nacional (AN), pero controladas por el régimen de Nicolás Maduro, como lo es el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), la declaró en “desacato”, a partir de entonces crearon la hasta ahora inútil Asamblea Nacional Constituyente (ANC), organismo 100 % chavista.

Las elecciones de la AN fueron las primeras en las que tuve la oportunidad de votar y la única en la que valía la pena hacerlo, pues las que vinieron después fueron un mal chiste, una burla a la inteligencia.

Los comicios se celebraron un 5 de diciembre, corría el año 2015, cuando aquel domingo la oposición venezolana obtuvo mayoría absoluta en el Senado (112 diputados), aquella noche la luna se veía incluso más brillante y los venezolanos nos fuimos a dormir con una sonrisa en el rostro, soñamos con la esperanza de un cambio en un sueño abarrotado de pensamientos primermundistas, pues con los parpados cerrados nos visualizamos en democracia.

Pasaron cuatro años y aún tengo los pies en el barro, pero la mente más madura y los pensamientos más críticos.

Como yo lo veo, en Venezuela, una oposición demasiado ingenua subestima a un régimen muy astuto, pues aquí el control lo tiene un gobierno autoritario que inventó un país de ensueño hacia dentro de Miraflores, mientras que en las calles, los supermercados vacíos son el verdadero rostro de una nación donde la gente tiene hambre.

Los llamo ingenuos porque la oposición venezolana no solo ha subestimado al oficialismo, pues también se dejó engañar por siete chavistas de clóset que dicen tener una ideología parecida a la de los líderes de la derecha. Sin embargo, estos siete enemigos del sentido común fueron quienes, de manera arbitraria, firmaron un acuerdo con el Partido Socialista Unidos de Venezuela (PSUV) para que 50 diputados simpatizantes de Maduro volvieran a formar aparte de las sesiones de la AN.

Los chavistas volvieron al Parlamento en la última sesión de septiembre, entraron en manada gritando “¡Viva Chávez!” porque mientras otros miran, ellos añoran que los miren así sea de manera descalificativa.

Ahora, en Venezuela se habla de retomar el diálogo abandonado en Oslo y negociar una solución para el país entre el bando rojo y los dirigentes opositores, para Juan Guaidó, presidente interino, se necesita tomar medidas más efectivas porque el país no está para “hablar paja”.

El chavismo es minoría en la AN y ni aunque todos alcen la mano a favor de Maduro y en contra de un cambio tienen posibilidad de ganar nada. Guste o no, ya fueron aceptados, pero, ahora la pregunta recurrente es: ¿qué pasará con la ANC? Nadie dice nada, en mi opinión este seguirá siendo un órgano inútil y sin propósito como muchos de los que hoy existen en Venezuela.

Por su parte, el oficialismo, con el simple hecho de unirse a ella, está aceptando la legitimidad de la AN, entonces ¿por qué continúa en desacato? Esa es otra de las incongruencias de la política venezolana.

Lo cierto es que mientras los políticos discuten en sillas cómodas y vestidos con trajes Armani, en las calles los venezolanos caminan descalzos y se sientan en el suelo para decidirse por un kilo de arroz o una harina de maíz.

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