Deseo para el 2020

Deseo para el 2020

Venezuela cambiará cuando los venezolanos cambien. 2020 es el ideal para dejar de dar lástima.

30 de diciembre 2019 , 10:39 p. m.

Maduro, Guaidó, crisis, guerra, gasolina, luz, agua, medicamentos, comida, escasez, dinero, bolívares, dólares, Venezuela, 2019.

Ya no quiero saber nada más de ninguno de esos términos, por ahora solo deseo que el 2020 sea de verdad un ‘feliz año nuevo’.

Por una vez quisiera obviar el tema político. De nada vale escribir que Venezuela está en un foso cuando nadie se preocupa por sacarla de ahí, lo que termina siendo una forma bastante inútil de intentar cambiar al mundo y, como yo lo veo, son los demás quienes dan contexto a su agujero. De ahí que para algunos la situación sea más crítica que para otros. Venezuela está mal, pero no todos los venezolanos.

2019 quedó atrás, como muchos momentos y ciertas personas. Algunos dejaron una huella en la historia, como Stan Lee; mientras que otros se quedaron grabados en tu corazón, como aquel abuelo que murió este junio. También pasaron cosas buenas para quien se graduó de la universidad o dijo ‘sí, acepto’ antes de ponerse un anillo en el anular.

Este fue un año de crecimiento en el que nos preparamos para un 2020 que nos obligará a actuar como adultos y seguir adelante, porque si bien el pasado es un lugar increíble, no es de sabios convertirse en su rehén; de hacerlo, seguiríamos hablando de la ‘cuarta república’ y diciendo entre lamentos ‘éramos felices y no lo sabíamos’.

Ya basta de lamentarse y de pedir un cambio por el que no estamos trabajando. Venezuela cambiará cuando los venezolanos cambien, de otro modo nos convertiremos en Argentina: una niña inconforme con síndrome de Estocolmo.

Cerramos este año creyéndonos incapaces de recuperar lo perdido 2 décadas atrás, queriendo que Duque nos dé alberge mientras Trump nos fumiga la casa, pidiéndole a papi Guaidó que nos lave las manos después de defecar, demasiado ocupados pensando qué heladería acepta el medio petro que nos regaló el tío Nicolás.

2020 es el año ideal para dejar de dar lástima, ya nos hicimos la víctima mucho tiempo. Ahora, la meta debe ser dejar de decir que estamos mal y buscar la forma de estar bien. Nos lo debemos.

Quienes no votamos por Chávez merecemos una vida sin Maduro y a aquellos que no superamos los 25 años se nos debe ese sentimiento de patriotismo que apagamos al crecer en una Venezuela socialista.

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