Ciegos

Ciegos

Y así, mientras a Rufo lo dejaron ciego, ellos dicen que no hay violación de los derechos humanos.

17 de julio 2019 , 07:51 p.m.

Hay muchas metáforas que se fundamentan en la ceguera; en su aspecto más poético, este término se utiliza para referirse a las personas que aun teniendo el don de la vista, no creen en aquello que le muestran sus ojos; no ven las injusticias aunque sean víctimas de ellas, no se dan cuenta de que viven entre la miseria aunque caminen entre ratas, ven a la gente partir y no entienden por qué.

Existimos quienes no podemos ver el futuro, pero tratamos de visualizarnos en él mientras observamos el presente, y está aquel a quien le arrebataron la posibilidad de ver el ahora. Rufo Chacón tiene 16 años y los ojos acribillados, las marcas de los perdigones en su rostro lo acompañarán toda la vida, y lo último que vio antes de que se le nublara la vista fue a un funcionario apuntarle por tener la osadía de quejarse porque hacía meses que no tenía gas.

Lo indignante del asunto es que los responsables aún se escudan: los falsos gobernantes se defienden diciendo que los funcionarios actuaron sin autorización, pero ¿quién los envió a aquella protesta? ¿Quién los enseñó siquiera a disparar perdigones? Y, ahora, ¿quién le devuelve la vista a Rufo? El gobierno se lavó las manos y ni siquiera fue capaz de indemnizar a la familia.

Rufo Chacón tiene 16 años y los ojos acribillados, las marcas de los perdigones en su rostro lo acompañarán toda la vida

Los funcionaros que le desgraciaron la vida a este joven están hoy bajo custodia de la policía de Táchira, cuerpo policial en el cual trabajan, siendo “vigilados” por compañeros que seguramente también apuntaron sus armas contra los manifestantes, jugando cartas con los últimos rostros que Rufo Chacón vio antes que el régimen le arrebató la posibilidad de volver a ver a su madre.

Es un niño al que dejaron ciego, y mientras él sufre por no poder ver, muchos deciden no hacerlo poniéndose voluntariamente una venda en los ojos, y así, mientras a Rufo lo dejaron ciego, ellos dicen que en Venezuela no hay violación de los derechos humanos; mientras a los presos políticos los torturan en el Helicoide, ellos dicen que esta práctica murió con Marcos Pérez Jiménez. Mientras las filas para surtir gasolina duran una semana en Táchira, ellos afirman que el gobierno cuida bien los fondos del Estado; ven sus alacenas vacías, pero no la escasez; se asustan con armas, pero no ven a los delincuentes e ignoran a los mendigos para no ver su miseria.

Las imágenes del rostro de Rufo ensangrentado recorrieron el país, así como en el 2017 nos impactamos cuando una tanqueta atropelló a un manifestante, de la misma manera como vivimos el enfrentamiento contra Óscar Pérez mientras él lo documentaba en vivo, tiempo después de ver a Nicolás Maduro bailar salsa en un edificio con vista a las protestas de 2017.

Vi todo eso y más. Rufo Chacón también lo vio en una época en la que no se imaginó quedar ciego y convertirse en otra víctima.

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