Cenizas importadas

Cenizas importadas

Como en toda tragedia, los periodistas llegaron antes que las personas que debían socorrerlas.

18 de septiembre 2019 , 07:00 p.m.

Venezuela, este extinto país promesa, donde era común escuchar otros acentos, es hoy una nación de familias rotas y mesas vacías.

Sin ver las estadísticas, me atrevo a decir que el 90 % de las familias tienen, al menos, una persona en suelo extranjero, quien seguramente está pensando: ‘¿Cómo traigo al resto?’. Pensamientos como ese pasaron por la mente de Rosmery Mendoza, Rosemary Mendoza y Eliscar Camacho, quienes desde una humilde comunidad de Maturín (oriente del país) partieron rumbo a Quito (Ecuador) junto con dos niñas de 4 años.

Las imagino cuando pisaron por primera vez aquella tierra extranjera, deteniéndose en esa capital para mirar hacia arriba y contemplar un cielo que desconocían. Como muchos de sus compatriotas, ellas no viajaron, ellas huyeron.

Rosmery, Rosemary y Eliscar, como todos los migrantes, se fueron pensando en ayudar a quienes se quedaron en aquella vieja casa de vereda. Hacia cosa de ocho meses que se habían despedido de sus madres, cuando una hornilla abierta, tal cual canción de cuna, las arrulló hasta conducirlas a un sueño de muerte.

Escogieron Ecuador para conservar la llama que se extinguía en Venezuela, sin saber que en aquella tierra ajena su fuego se convertiría en ceniza, ceniza importada que sus parientes no pueden adquirir, como muchos de los productos que aquí se comercian.

12.000 dólares cuesta la exhumación de cinco personas con cédula venezolana cuyos restos no pertenecen a Ecuador.

Dos madres, desoladas y sosteniendo tres marcos con las fotos de aquellos rostros ya extintos, pidieron ayuda a Yelitza Santaella, la gobernadora, quien con actitud de político les dijo: “Mi deber es ayudar”. La noticia se convirtió en titular aquel viernes, pero nadie escribió que en menos de una semana se lavó las manos, nadie pudo, pues los medios son amedrentados, se los dice una periodista recién graduada que tiene que escudarse en un medio colombiano.

El hecho ocurrió a finales de agosto. Como en toda tragedia los periodistas llegaron antes que las personas que debían socorrerlas y la noticia se hizo viral en cuestión de minutos, fue pocos días después que el Gobierno de Ecuador implantara la visa a los migrantes venezolanos.

Ahora, Rosmery, Rosemary y Eliscar partieron de Ecuador rumbo al único país que no concede visa, pero del que no hay retorno: el país de los muertos.

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