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Parirás con dolor

Parirás con dolor

Háganse responsables de sus espermatozoides, y si no quieren tener hijos, la vasectomía existe.

17 de septiembre 2021 , 08:00 p. m.

Lo mínimo que se requiere para que suceda un embarazo no es la participación de un hombre y una mujer, como nos enseñaron, sino la presencia de un óvulo y de un espermatozoide. Sin esa combinación, ninguna vida humana es posible, al menos hasta ahora.

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Sin embargo, a pesar de que se requieren dos componentes, la carga del resultado, en términos de implicaciones para la vida, la salud y el bienestar, además del cuidado y la crianza, en abrumadora mayoría, recae sobre las dueñas del óvulo y desestiman al dueño del espermatozoide.

Todos vinimos al mundo gracias a un orgasmo, eso es casi indiscutible. Sin embargo, no todos vinimos al mundo a consecuencia de dos orgasmos, en simultánea o cercanos en el tiempo; porque el placer de las mujeres no suele estar en la ecuación de la reproducción.

Basta ver la promesa del Dios bíblico a la mujer, la dueña del óvulo, en el Génesis: “En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto, con dolor darás a luz a los hijos. Con todo, tu deseo será para tu marido. Y él tendrá dominio sobre ti”.

Mejor dicho, asuma su maternidad, asuma que todo duele y asuma que –obvio– su deseo será solo para su marido. Un solo marido para cada mujer, claro, monogamia. Y una advertencia hecha en exclusiva para las mujeres, porque, como todos sabemos, la monogamia de los hombres en la Biblia es impecable. Por último, asuma que el que manda es él, su marido, el hombre. Es decir: el dueño del espermatozoide. El otro cincuenta por ciento necesario para que una vida humana ocurra.

En un país en el que la mitad de los embarazos no son deseados, los hombres tienen una responsabilidad muy importante.

Los espermatozoides los producen seres humanos que tienen la posibilidad de crear en su cuerpo la combinación de cromosomas XY. La gran mayoría de esos seres humanos son hombres y se identifican como tales. Otros, en ese grupo, no se identifican como hombres: la gente trans. Pero no importa cómo se identifiquen, producen espermatozoides indispensables para que ocurran embarazos.

Cualquier persona en este planeta con cromosomas XY debería hacerse responsable de sus espermatozoides y debería tener muy claro que las relaciones sexuales sin protección pueden producir embarazos. Ahí ya no hay excusa.

Por si hay dudas de que esto es machismo puro y duro, baste señalar que los métodos para prevenir embarazos están concentrados en las mujeres, que solo podemos embarazarnos una vez al año, y no en los hombres, que pueden embarazar cada vez que tienen una relación sexual no protegida.

Casi todos los productos de planificación familiar que existen son para mujeres. Y los procedimientos definitivos para evitar que se produzcan óvulos o espermatozoides –la vasectomía y la ligadura de trompas– revisten riesgos y compromisos completamente distintos.

Una vasectomía se hace en menos de quince minutos, todo el procedimiento. La recuperación toma un par de días y en ningún momento se compromete la vida del hombre que se la hace ni su capacidad de sentir placer. Usted que lee esta columna piense en alguna mujer que conozca que esté usando métodos de planificación o que se haya hecho la ligadura de trompas. Dese un momento y responda: ¿cómo fue eso para ella? ¿Le resultó cómodo? ¿Tuvo alguna clase de malestar?

Desde 1970, año en el que hicieron la primera, hasta agosto de 2021, Profamilia, la entidad que más vasectomías hace en Colombia, ha realizado menos de 400.000 procedimientos. Aunque cada año han ido en aumento las solicitudes de hombres responsables de sus espermatozoides y que no quieren embarazarse, el número sigue siendo ínfimo.

Parirás con dolor es una promesa bíblica de hace tres mil años. En un país en el que la mitad de los embarazos no son deseados, los hombres tienen una responsabilidad muy importante y ya es hora de que la asuman. Háganse responsables de sus espermatozoides, señores, y si no quieren tener hijos, recuerden: la vasectomía existe.

ELIZABETH CASTILLO
@ecastillova

(Lea todas las columnas de Elizabeth Castillo en EL TIEMPO, aquí)

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