Una recomendación para el retiro

Una recomendación para el retiro

La Biblia, una buena lectura para la santa cuarentena, una estupenda novela circular. 

06 de abril 2020 , 05:47 p.m.

No hay otro libro en la historia de la escritura como la Biblia. Ese relato río marcó nuestro destino, la arquitectura de nuestros sentimientos, las nociones básicas que nos permiten pensarnos, las ideas madre. No hay libro más torvo, ni más bello e inclemente y tierno. Existen epopeyas como El Ramayana, donde se cuentan batallas de monos borrachos de hachís, o como el poema homérico de Troya donde lloran los caballos. Pero la Biblia, más que una hazaña bélica inspirada por el amor contradicho, es la descripción del desconcierto del hombre sobre el humus mítico, del surgimiento de la sospecha de la trascendencia y la responsabilidad personal, con la vislumbre de un Dios entrelíneas.

Ningún libro ejerció tanta influencia. Hoy el abstruso mensaje penetra los últimos rincones del mundo. Acomodándose en todas partes en estructuras de apariencia antagónica a veces, pero conceptualmente homogéneas. La dispersión del pensamiento occidental debe más a la Biblia que a los ejércitos.

La fábula comienza con la tontería de un paraíso de manzanas donde las serpientes seducen a las señoras con promesas de publicista. Y se complica con la alegoría de la primera revolución agrícola, es decir, con el asesinato de un pastor hediondo a chivo por su hermano Caín que envidiaba su trashumancia, valido de una quijada de burro. Y por cadenas de burradas, desde la elección del primer rey escogido entre burreros, la burra parlante de Balaam y la carraca de burro que usó Sansón contra los filisteos, todo acaba en el burro de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, y en la burra del que prestó la mesa para la última cena antes del sacrificio crucial. Habitamos necesariamente a la sombra de un instrumento de ignominia que sirve de epílogo a una crónica de burros.

La muerte de Abel hizo que desapareciera la cuarta parte la humanidad dice el chiste de rabinos, profecía analógica para algunos de una posible conflagración termonuclear o medioambiental. La teoría económica de Marx es la expresión decimonónica del arcaico profeta judío: la espera de la Parusía equivale para el marxista a la debacle del capitalismo. La Biblia es un libro caleidoscópico que sirve al crimen y la grandeza, a la liberación del espíritu por la razón y a la regresión conservadora. Por un entramado de anécdotas domésticas da forma a la invención del fabuloso aparato ideológico del Occidente monoteísta plagado de escollos. No importa si la idea surgió en el alma de Akenatón o en la de Moisés, un tartamudo lleno crueldad. La historia de Occidente es la de la batalla contra el silencio de Dios. Mientras alborotamos porque nos sentimos engañados por su ausencia. Y acuciados por su promesa.

El sentimiento más amargo es la envidia que se duele del bien ajeno. Ese es el sentimiento nuclear de la Biblia. Caín quiso inventarle a su madre, contra su hermano nómada, un asiento, un hogar donde pudiera procrear y criar, la primera ciudad. Y el relato está justificado con la crucifixión de un inocente entre dos ladrones, traicionado por un amigo.

La estupenda novela circular está armada sobre series de latrocinios que se repiten con variaciones significativas, trampas entre parientes, genocidios, sevicias, amores (y pestes). Cuando la leí la primera vez en la bella versión de Valera y Reina me anonadó su coherencia. Spinoza dejó resuelto el problema del libro inspirado. Pero es obvio que por un azar tal vez relacionado con la noción de la noosfera que debió tomar Chardin de Vladimir Vernadski, ese libro hace parte de la evolución de la mentira hacia la claridad que nos deje entender la existencia sobre estos terrones bajo un dosel de estrellas.

Buena lectura para la santa cuarentena. El texto es largo, sobre todo la Vulgata, sembrada de notas eruditas y más prolija que la Biblia reformada. Pero la reclusión promete tiempo para dejarnos arribar al Apocalipsis, último episodio de la saga, digno del sentido del espectáculo del mejor Walt Disney.

Eduardo Escobar

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