Llover sobre mojado

Llover sobre mojado

Ojalá este año estimule la investigación sobre quienes derrotaron el poder español en América.

28 de enero 2019 , 07:36 p.m.

Las palabras del Presidente sobre el apoyo de los padres fundadores de Estados Unidos a la independencia de las naciones bolivarianas revelaron la ignorancia de muchos columnistas en lo que toca con los procesos de la historia patria, y su tendencia a infestar sus discursos con la basura ideológica que impide pensar con claridad.

Ojalá este año del bicentenario de Boyacá estimule la investigación histórica que supere el simple anecdotario más pintoresco que iluminador, sobre los hechos y los personajes que derrotaron el poder español en América. Y sobre nuestras relaciones con las fuerzas dominantes del mundo.

La discusión corroboró la impresión de que los intelectuales colombianos, sobre todo los adscritos al fascismo de izquierda, barajan paradigmas raídos. Por el gusto de persistir en sus queridos errores. O por el orgullo que les impide reconocerlos. Uno que justificó las prácticas abortivas en menores de edad de los campamentos farianos (porque no eran salacunas) calificó de “padrastros” a los padres fundadores. Otro tomó las afirmaciones del Presidente como un servilismo que lo acerca a Suárez. Otro lo mandó de vuelta a la escuela. Y descalificaron a una nación que enorgullece, con miserias y todo, al género humano. Una de las más armoniosas construcciones políticas creadas por el hombre, según Simón Bolívar, que llamó a Washington Néstor de la libertad. Bolívar expresó su buena opinión sobre la Doctrina Monroe, que en cierto modo salvaguardaba su obra.

El primer país en reconocer la independencia suramericana fue Estados Unidos. Inglaterra permaneció largo tiempo cautelosa entre la necesidad de debilitar el Imperio español

La Doctrina Monroe no fue un engendro para legitimar el expansionismo yanqui, como algunos suponen. Los dirigentes de Estados Unidos en sus comienzos, conscientes de su debilidad ante la Gran Bretaña y los países de la Santa Alianza que aspiraban a la reconquista de América, al cabo de sutiles movimientos diplomáticos enunciaron la famosa declaración para defender el derecho de las naciones americanas a la independencia.

A propósito, en primer lugar, de reclamaciones rusas en el Pacífico norte. Además, Adams y Monroe, que redactaron el documento, figuran entre los padres fundadores. Contra lo que dijo un historiador para descalificar al Presidente.

El primer país en reconocer la independencia suramericana fue Estados Unidos. Inglaterra permaneció largo tiempo cautelosa entre la necesidad de debilitar el Imperio español y el realismo político que determinó su rumbo después del Congreso de Verona, donde se reinstauró el absolutismo de Fernando VII. El libro de Juan Diego Jaramillo Bolívar y Canning (1983) describe los avatares de las opiniones de las potencias europeas en los días del nacimiento de estas repúblicas. Y concluye que la Doctrina Monroe fue una advertencia para que se mantuvieran lejos de las naciones nuevas. Si Estados Unidos no se mostró más entusiasta con el proyecto de Bolívar fue por la anglofilia del venezolano, su simpatía por la aristocracia y su propuesta de importar príncipes ultramarinos para gobernarnos. La monarquía espantaba a los padres fundadores. Y el retorno de los europeos a sus colonias. Y sus descendientes, de la mano de Teddy Roosevelt, ayudaron a expulsar a los españoles de Cuba, último bastión imperial.

El supuesto robo de Panamá, atribuido al mismo Roosevelt, fue una muestra de coherencia política: después del fracaso de los franceses en la construcción del canal, Estados Unidos decidió que debía concluirse por nativoamericanos. Y los colombianos en guerra perpetua parecían inhábiles para la tarea.

La América hispana, aún hoy asediada por retrógradas utopías asiáticas mimadas en la ruinosa Cuba de Castro, dio sus primeros pasos al amparo de la Doctrina Monroe, motivada por reclamaciones rusas en el Pacífico norte. Esto hizo que, en consecuencia, los norteamericanos no se resignaran a una franquicia bolchevique frente a su casa. Y por eso no logran avenirse con la caricatura del socialismo del siglo XXI. Enemigo declarado de los principios inaugurados por los padres fundadores para bien del mundo entero.

Sal de la rutina

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