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Paz y justicia para el desarrollo de Buenaventura

Paz y justicia para el desarrollo de Buenaventura

Le debemos mucho a su población, y esa es una deuda que aún no hemos empezado a pagar.

16 de abril 2021 , 09:25 p. m.

Buenaventura ha sido, desde hace décadas, el principal puerto de Colombia en el Pacífico y uno de los diez más importantes en América Latina. Desde esa zona llegan muchos de los productos que se venden en nuestras ciudades, y la región ha sido motor para el propio desarrollo del país. Pero al lado del puerto se encuentra una región muy amplia, con una población que desde mucho tiempo atrás contribuye de manera silenciosa a la economía nacional y permanece invisibilizada por las políticas de los diferentes gobiernos. Les debemos mucho, y esa es una deuda que aún no hemos empezado a pagar.

Arturo Escobar, antropólogo colombiano y profesor de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, ha analizado diferentes formas de desarrollo y ha mostrado que los conceptos de desarrollo y subdesarrollo son construcciones sociales (usualmente impuestas) y que es posible y necesario adoptar modelos alternativos que respeten tradiciones locales y la noción de bienestar de las propias comunidades. Él ha llamado a ese modelo uno de posdesarrollo y nos invita a tener en cuenta a la gente, sus formas de organización y de entender el progreso, y escuchar atentamente antes de adoptar medidas, pues son las personas mismas quienes mejor conocen su situación y, en la mayoría de las ocasiones, solo requieren herramientas y apoyo estatal para superar las condiciones de exclusión.

Buenaventura ha estado en el centro de las políticas contemporáneas de desarrollo. Se mueve entre la pobreza y la violencia, y se moviliza periódicamente para poder disfrutar de una vida en la cual todos tengan derechos, especialmente a la vida y al territorio. La violencia destructora llega desde afuera, atraviesa el tejido social y busca destruirlo. Solo la fortaleza de ese pueblo valiente ha impedido que lo logre. Pero esta violencia no es simplemente el resultado de ataques de actores armados. La estructura racista de nuestras sociedades y de nuestros Estados ha invisibilizado la violencia estructural que durante siglos han sufrido los bonaverenses.

Se trata de imponer la prevalencia de la verdad, la justicia, la reparación y la garantía de no repetición, en una situación en la que esta no ha cesado, sino conquistado cimas mayores.

No debe pasarse por alto que se trata de pobladores afrodescendientes, que han exigido y siguen exigiendo que la nación colombiana los vea como sujetos iguales y plenos, y no simplemente como los habitantes del puerto, o como las víctimas del conflicto o la delincuencia común que se concentran en atacar sus vidas, su existencia como comunidad y sus tradiciones.

Conscientes de esto, las tres instituciones del sistema de paz –Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas y la JEP– decidimos viajar esta semana a Buenaventura, pero con mucha aprensión, porque no queríamos repetir la experiencia clásica del salvador ni llevar discursos colonizadores y desconectados de la realidad, sino porque queríamos conocer y apoyar lo que las comunidades y el gobierno local ya están haciendo. Nuestra labor es trabajar con el pueblo, las víctimas y sus instituciones, y apoyar sus proyectos de paz.

Allí expresamos que el proceso de implementación efectiva de la paz y de la convivencia a la altura de las exigencias humanas no los puede detener nadie, menos cuando esa decisión alimenta el movimiento cívico en curso, el cual se ha propuesto extirpar todas las formas de violencia. El desafío institucional es enorme, puesto que se trata de imponer la prevalencia de la verdad, la justicia, la reparación y la garantía de no repetición, en una situación en la que esta no ha cesado, sino conquistado cimas mayores. Asumimos el desafío. Lo contrario sería aceptar que el proceso de paz está muerto y que la violencia es el destino inevitable de nuestra sociedad.

Eduardo Cifuentes Muñoz
Presidente de la Jurisdicción Especial para la Paz

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