Civismo y desarrollo

Civismo y desarrollo

El primer paso puede ser enseñar a nuestros hijos a hacer la fila y acatar las normas.

15 de octubre 2018 , 11:31 p.m.

Una verdad ampliamente conocida es que cuando tenemos oportunidad de viajar a un país desarrollado nos comportamos según las normas sociales que allí operan. No excedemos los límites de velocidad (y estamos pendientes de ellos todo el tiempo), respetamos los pasos peatonales y no se nos ocurre tomar cerveza en la calle. Igualmente conocido es que cuando un habitante de esas latitudes viene a nuestra tierra, adopta con celeridad el folclor y la cultura latina, incluyendo el desdén por reglas básicas de comportamiento en comunidad.

Esta aparente inconsistencia es en realidad un patrón esperable que tiene que ver con la forma como el entorno afecta nuestra conducta. Somos seres sociales y nos importa lo que los demás opinen de nosotros, según los valores y principios que ellos tengan. El fenómeno en cuestión también tiene que ver con la manera como nos relacionamos con dicho entorno como consecuencia del sentido de solidaridad y de respeto hacia los demás que nos ha sido inculcado durante las etapas tempranas de la vida.

En lo primero, muchos somos muy parecidos. En lo segundo existe una distancia abismal en el ejemplo y la educación que se imparten entre países de alto y bajo ingreso. En lugares como Alemania y Estados Unidos, tal y como lo explica la autora Marilyn Price-Mitchell, la formación básica se toma en serio el objetivo educacional de generar competencias y habilidades para la convivencia en comunidad. Esto incluye, de manera explícita, el fomento de conceptos como el interés general y el respeto hacia los demás como elemento central de la vida.

Más aún, estas sociedades entienden que enseñarle a un niño de cinco años a compartir o a esperar su turno para el juguete favorito no es solo cuestión de equidad sino también instrumento para generar prosperidad y bienestar para todos en el largo plazo (v. g., el programa Social and Emotional Learning Competencies –SEL–). Aprender a ser parte de un todo que es más grande que uno mismo y cuyo objetivo trasciende la frontera del deseo personal es una característica del mundo desarrollado que nosotros ni siquiera tenemos en el radar de nuestras pretensiones.

Por eso existe una correlación entre civismo y desarrollo económico. Por ejemplo, no hay país de alto ingreso en el que el paisaje citadino incluya una camioneta blindada circulando de forma amenazante para que vehículos más pequeños le cedan el paso, ni tampoco una de tales naciones en donde los peatones no sean considerados la más alta prioridad de la movilidad urbana. En el mundo del G-10, los carros no les pitan a los ciclistas ni las personas arrojan basura a la calle.

Queda entonces la pregunta de si debemos esperar a contar con un producto interno bruto per cápita de 30.000 dólares para poder vivir en una sociedad en la que la empatía y el respeto del otro sean la base de las relaciones. La evidencia disponible parecería apuntar hacia lo contrario: para poder alcanzar tales niveles de ingreso, primero debemos lograr que nuestros niños y jóvenes crean en el bien común y entiendan que, en realidad, el ‘vivo’ es el más bobo de todos.

Enfrentamos un complejo panorama al saber que, por ejemplo, un gran porcentaje de los colados en TransMilenio son jóvenes universitarios o que muchos de los más altos representantes económicos y políticos del país entienden que su dignidad los hace exentos de las reglas y procesos que aplican para todos los demás. Estando al menos a una generación de poder alcanzar un verdadero cambio en estos temas, el primer paso puede ser enseñar a nuestros hijos a hacer la fila y acatar las normas, incluso (y en particular) cuando no estén de acuerdo con ellas.

EDUARDO BEHRENTZ

Sal de la rutina

Más de Eduardo Behrentz

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.