El nuevo WhatsApp

Zuckerberg debe decidir qué quiere, si una red de mensajería instantánea o un bazar contemporáneo.

26 de octubre 2020 , 12:00 a. m.

En el mundo de la tecnología existen dos tipos de usuario. El que vive feliz con la evolución y cambios que experimentan los productos, y el que prefiere que no le modifiquen nada.

La naturaleza de las empresas tecnológicas beneficia al primero y perjudica al segundo. Muy pocos productos se quedan en el punto cero y su supervivencia y éxito dependen de la implementación de nuevas funcionalidades.

Es así como los celulares se han convertido en las potentes máquinas que son hoy en día, o como Rappi pasó de ser una operación local a una empresa que tiene presencia en nueve países. La aplicación que usamos ahora no tiene nada que ver con la de hace un año. Y seguramente en 2021 será un universo distinto.

Ahora bien, una cosa es la mejora de un producto, aplicación o servicio y otra es que se le cambie su naturaleza.

WhatsApp, por ejemplo. El servicio de mensajería más importante del mundo, con más de 2.000 millones de usuarios, se constituyó originalmente en 2009 como un servicio de mensajería instantánea privado y seguro. Con el paso de los años mantuvo esta premisa, inclusive cuando Facebook la compró por casi 20.000 millones de dólares en 2014. Pero esto cambiará pronto.

En su voraz apetito por monetizarlo todo, Facebook convertirá esta plataforma en un nuevo centro comercial digital. Lo que ya hizo con Instagram, pese a su promesa de respetar su autonomía, va a hacerlo ahora con WhatsApp.

El pasado 22 de octubre, en su cuenta de Twitter, WhatsApp publicó un video en el que muestra cómo concibe su servicio en el futuro. Una joven señora entra a su almacén vacío, lo detalla y comienza a imaginarse cómo lo decoraría; segundos después entra a la aplicación y empieza a pedir muebles y arreglar el lugar. “Así de fácil debería ser la mensajería”, señala.

¿En qué momento pasa WhatsApp de ser una empresa de mensajes encriptados a convertirse en competencia de Amazon? ¿Está espiando Facebook nuestras conversaciones para customizar nuestra experiencia y enviarnos ofertas sin que se lo hayamos solicitado? ¿En qué quedó la promesa de Zuckerberg de no fusionar el ‘back-end’ de esta plataforma con Facebook? ¿Quién está protegiendo a los usuarios?

Seguramente muchos aplaudirán esta evolución. ¿Quién puede conocernos mejor que WhatsApp, cuyos algoritmos estudian y clasifican cada una de nuestras conversaciones?

La premisa de las tecnológicas ha sido siempre hacernos la vida más fácil y sencilla, pero las formas no han sido siempre las más éticas. Este giro brusco no lo es.

Facebook, por supuesto, está en su derecho de modificar la naturaleza de sus productos, pero debería ser transparente en ello, en sus planes para cada plataforma. La comercialización de WhatsApp no es una decisión que se tome de la noche a la mañana.

Fueron meses o años de ires y venires, pero el hecho es que en ese tiempo los usuarios operábamos en la plataforma pensando en que no se iba a convertir en un centro comercial. Con Instagram sucedió lo mismo. En el último año y medio, esta última se volvió un espacio comercial.

No pienso que Facebook tenga intenciones malignas en sus propuestas, pero sí surgen muchas dudas sobre si es consciente de las implicaciones que tiene su voracidad en la protección de sus usuarios. Ya vimos como se le salió de las manos el tema de las noticias falsas, ¿cómo protegerá nuestros mensajes si está pensando más en la comercialización de su red instantánea?

Tal y como lo señaló ‘Forbes’ en una reciente publicación, WhatsApp tiene que decidir qué quiere ser. Si una red de mensajería instantánea o un gran bazar contemporáneo. Los usuarios merecen tener esa claridad para saber si continúan con el servicio o si migran a un Telegram o Signal.

A veces, los monopolios se desploman por su ambición desmedida de querer coparlo todo. Hasta a Facebook le puede pasar.

DIEGO SANTOS
Consultor digital
diegosantos1978@gmail.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.