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Tejer, ¡ese gran verbo!

Tejer, ¡ese gran verbo!

Conectarse con los demás y reconocer los desacuerdos son formas de tejer confianza.

Los colombianos nos hemos vuelto desconfiados. No tenemos confianza en nuestras instituciones, en los medios ni en los políticos. Dudamos hasta de nuestros vecinos. Esto no es solo percepción, estudios recientes, como el de ‘Colombia 2020’, del Observatorio de la Democracia de la Universidad de los Andes, así lo confirman.

¿Qué podemos hacer para construir confianza?

Para el pueblo misak del Cauca, el ritual de tejer guarda un gran simbolismo. Las mujeres se reúnen alrededor del fuego con sus hilos y telares a trabajar sus prendas, mientras les enseñan a sus hijas y van creando una conexión profunda con ellas. Los símbolos que tejen provienen de mensajes que les llegan en sueños o en señales de la naturaleza y están llenos de elementos matemáticos y geométricos, lo que resulta en creaciones únicas.

Tejer, ¡ese gran verbo! Se tejen hilos para confeccionar prendas, para dar abrigo, para arropar a los niños y niñas recién llegados al mundo.

Se tejen palabras que conforman historias, leyendas que dan esperanza a los pueblos. Cuando Irene Vallejo habla de su libro El infinito en un junco se refiere a la metáfora del tejido para explicar el arte de contar historias. Ella dice que son las mujeres las que tradicionalmente se han dedicado a tejer relatos, y quizás tenga razón: yo misma les leía cuentos a mis hijos cuando eran pequeños antes de que se fueran a dormir y así nos abrigábamos con las palabras y el silencio de la noche.

También se teje confianza entre las personas a través del diálogo y el reconocimiento de las diferencias. Nuestra disposición a escuchar los argumentos de terceros y a pensar en el otro evita la confrontación permanente y las visiones individualistas, lo que nos permite ser más ecuánimes y solidarios.

El tejido social se basa en la confianza y no lo construyen solamente los líderes. Lo cimienta la gente desde abajo y es la manera de lograr el desarrollo incluyente y sostenible de los pueblos. No hay recetas únicas ni podemos usar elementos matemáticos como en los tejidos de la cultura misak para lograr creaciones perfectas, pero sí contamos con elementos básicos como el respeto, la generosidad y la voluntad de servir.

Conectarse con los demás, reconocer los desacuerdos y tener en cuenta a cada persona son formas de tejer confianza y de redefinir las relaciones humanas, convirtiendo las diferencias en oportunidades de crecimiento mutuo.

Diana Pardo@diana_pardo

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