Movilidad en el Plan de Desarrollo Distrital 2020-2024

Movilidad en el Plan de Desarrollo Distrital 2020-2024

Que se dé una buena discusión pública, se hagan ajustes y se adopte el mejor plan posible.

15 de marzo 2020 , 11:23 p. m.

La propuesta de Plan de Desarrollo Distrital de la administración de Claudia López es ambiciosa. En numeritos, el proyecto de acuerdo del plan tiene 99 páginas, 74 artículos, 5 propósitos, 30 logros de ciudad, 70 programas generales (con sus metas), 17 programas estratégicos (con sus indicadores) y una inversión total de $ 112’686.107 millones.

El diagnóstico de respaldo recoge temas críticos relacionados con la movilidad, como la baja calidad de aire; el alto nivel de muertos y heridos en el tráfico; el retraso en desarrollo de corredores de transporte masivo (incluyendo el metro); los altos tiempos y costos de viaje, especialmente para la población más pobre; la baja percepción de la experiencia de viaje y la inequidad de género, entre otros.

El plan responde con propuestas específicas, distribuidas en varios propósitos y logros, especialmente el propósito 4 “Hacer de Bogotá-región un modelo de movilidad, creatividad y productividad incluyente y sostenible” (con 3 logros de ciudad, 4 programas estratégicos, 13 indicadores y una inversión de $ 36’477.374, sin contar eventuales asociaciones público-privadas ni transferencias a empresas y otros fondos de desarrollo local). El propósito 4 corresponde al 32 por ciento de la inversión del plan.

Lo mejor del plan es su enfoque hacia la sostenibilidad y la equidad, con una perspectiva regional. En movilidad, la orientación es hacia los usuarios: “Mejorar la experiencia de viaje a través de los componentes de tiempo, calidad y costo, teniendo como eje estructurador la red de metro regional”.

El plan es muy bien intencionado, pero genera algo de confusión. Están por un lado los programas estratégicos con unos indicadores, y por otro, una lista adicional de programas con indicadores que coinciden solo parcialmente, están en distinto orden o establecen metas distintas. De otra parte, no son claras las líneas base (uno imagina que se refiere a 2019). Por último, hay indicadores confusos, que vale la pena aclarar cómo se van a medir y quiénes son los responsables.

Sobre los indicadores, algunos comentarios puntuales:

- Aumento de validaciones en el SITP en 25 por ciento. Esto requerirá trabajar mucho en calidad de lo que tenemos, seguridad y asequibilidad, especialmente, para población más pobre.

- Cinco por ciento menos de tiempo de acceso a transporte público. No es claro si lo que se mide aquí es el viaje para abordar el transporte público o la espera.

- Cien por ciento de los estudiantes que lo requieran serán beneficiarios de movilidad escolar, de los cuales 50.000 estudiantes estarán en bicicleta y a pie. Esto es una

buena continuidad de las actividades de Al Colegio en Bici y Ciempiés Niños Primero. Una de esas bonitas cosas de construir sobre lo construido ya por tres administraciones.

- Plan ferroviario regional estructurado y en avance de construcción (extensión de la primera línea del metro hasta Suba y Engativá, Regiotram del Norte). Si bien es bueno tener un plan de mediano plazo, desde la planeación de movilidad podría considerarse evaluar alternativas tecnológicas.

- Cables de San Cristóbal (construido) y Usaquén (estructurado). Es necesario conciliar con el segundo listado, donde aparece solo “iniciar”. Aquí también vale la pena contar con estudios de facilidad bien hechos.

- Mantener el tiempo promedio de viaje en los 14 corredores principales de la ciudad para todos los usuarios de la vía. Podría pensarse en reducir, pero ya mantener tiempos de viaje es un reto complejo en un ambiente de motorización y construcción de grandes proyectos de infraestructura.

- Intervenir 4’592.000 m2 de espacio público, 380 km de cicloinfraestructura de la ciudad y 2.450 km carril de malla vial de la ciudad. Aquí vale la pena discriminar si se trata de nuevas intervenciones, mantenimiento o rehabilitación de infraestructura existente.

- Cien por ciento de las iniciativas de ampliación de vías y acceso a la ciudad como son: Autonorte, ALO sur y del tramo de la ALO centro entre la calle 13 y la calle 80, calle 13 y avenida Centenario, calle 80 y con otras autopistas urbanas promovidas. Esto es importante para el tema regional, pero está dentro de la estrategia de movilidad sostenible. Es claro en la experiencia global que la construcción de autopistas urbanas no favorece la sostenibilidad. Vale la pena aclarar a que se refieren con “otras autopistas urbanas promovidas”.

- Víctimas fatales por siniestros viales reducidas en 20 por ciento (con meta igual para mujeres y jóvenes de entre 14 y 28 años). La meta es consistente con la reciente sugerencia de la reunión ministerial de seguridad vial a las Naciones Unidas en Estocolmo (reducir 50 por ciento en 2030 respecto a 2019, lo que implica 20 por ciento en cuatro años). Requiere reforzar el plan de gestión de velocidad, la inversión en movilidad sostenible y mucho control (posibilidad de mantener el uso de cámaras salvavidas).

Esta lista se complementa con otra de programas, donde aparecen otros indicadores orientados hacia calidad de servicio público en distintos componentes (nuevamente es importante definir línea base y metodología de medición, y en algunos casos, precisar el alcance):

- Aumentar en 4 puntos porcentuales la confiabilidad del servicio del SITP en sus componentes troncal y zonal.

- Definir e implementar dos estrategias de cultura ciudadana para el sistema de movilidad, con enfoque diferencial, de género y territorial.

- Definir e implementar un instrumento para la medición y seguimiento de la experiencia del usuario y del prestador del servicio en el transporte público individual.

- Formular e implementar una estrategia integral para mejorar la calidad del transporte público urbano regional.

- Mejorar en 10 por ciento la infraestructura asociada al SITP.

Adicionalmente, hay una lista priorizada de nueve corredores viales y seis ciclorrutas, algunas con recursos en el presupuesto en ejecución en 2020. Corresponden, principalmente, a conexiones regionales y vías periféricas. Algunas aparecen con costo total cero, es importante establecer los requerimientos de inversión y aclarar la financiación a 2024. Llama la atención que no aparecen las troncales de la avenida 68 y avenida Ciudad de Cali ni la estrategia de corredor ecológico de la carrera 7.a.

Recomendación de fondo

Si bien la larga lista de logros, programas, metas e indicadores toca casi todos los temas y de manera implícita busca avanzar en la sostenibilidad en sus cuatro componentes (reducción de impacto ambiental negativo, mejora de seguridad vial, mayor eficiencia urbana y mayor equidad), no hay indicadores agregados de este esfuerzo. Para cubrir este faltante se sugiere apuntarles a indicadores agregados. Para ello, la administración puede echar mano a las encuestas independientes que realiza el programa Bogotá Cómo Vamos, que no solo son realizadas de manera técnica y robusta, sino que entregan valores año a año para determinar progreso.

Se sugiere como principal indicador agregado el porcentaje de viajes en modos sostenibles, es decir, la suma de viajes a pie, viajes en bicicleta y viajes en transporte público (masivo y colectivo). En 2019, la encuesta de percepción ciudadana mostró que el 6 por ciento de los viajes se hacía a pie; el 11 por ciento, en bicicleta y el 57 por ciento, en transporte público masivo y colectivo (37 por ciento en TransMilenio, 13 por ciento en SITP zonal y 7 por ciento en bus, buseta y colectivo). Para 2024, el objetivo es crecer el valor agregado de 74 a, por ejemplo, a 80 por ciento. Esto requerirá acciones en infraestructura y seguridad para peatones, bicicletas, TransMilenio y SITP zonal, completar el cambio de flota de buses y mejorar la operación del transporte público.

Como complemento, es importante reflejar la calidad desde la perspectiva de los usuarios. Se sugiere usar el valor ponderado de la satisfacción de los modos sostenibles. En 2019, las satisfacciones fueron: a pie, 72 por ciento; bicicleta, 81 por ciento; TransMilenio, 23 por ciento; SITP zonal, 24 por ciento; bus, buseta y colectivo, 48 por ciento. El valor ponderado de satisfacción de modos sostenibles en 2019 fue de 38 por ciento. La meta debería ser, por lo menos, aumentar la satisfacción al 60 por ciento en cuatro años, trabajando en la satisfacción con los servicios de TransMilenio y SITP y cuidando las condiciones para peatones y ciclistas.

Estas dos metas se complementan bien con las de seguridad vial (reducción de 20 por ciento en el número de muertos totales, mujeres y jóvenes respecto a 2019) y de gasto en transporte (máximo 15 por ciento del ingreso familiar de hogares de estratos 1 y 2), así como otras metas de elementos separados del plan ya listadas, sobre las cuales hay necesidad de explicar y aclarar.

¡Que se dé una buena discusión pública, sean efectivas distintas estrategias de participación, se hagan ajustes y se adopte el mejor plan posible!

DARÍO HIDALGO

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