¿Cómo Vamos? Medellín y Bogotá 2018 y proyección 2019

¿Cómo Vamos? Medellín y Bogotá 2018 y proyección 2019

Las calificaciones de percepción de calidad muestran una distancia creciente entre las dos ciudades.

26 de diciembre 2018 , 12:11 a.m.

Hace algún tiempo escribí una nota sobre algunos indicadores de movilidad de Medellín y Bogotá, basada principalmente en los datos de la Red Cómo Vamos. A pesar de que las comparaciones son odiosas, mostraba que en 2016 Medellín superaba con creces a Bogotá en percepción de sus sistemas de transporte, pero no en indicadores de sostenibilidad. ¿Ha cambiado eso? Miremos.

Las calificaciones de percepción de calidad de ‘Cómo Vamos’ muestran una distancia creciente. La calificación del metro, que venía descendiendo, se estabilizó, y mejoró muchísimo la percepción de los buses, busetas y colectivos. En los dos casos, esto es resultado de acciones de la administración. Ante el creciente hacinamiento en horas pico, Metro de Medellín, con apoyo de sus socios Alcaldía y Gobernación, adquirió más trenes. Otras inversiones están en marcha: en enero de 2019 se pone al servicio un nuevo cable a Villa Hermosa (línea M), conectado al tranvía de Ayacucho, y está en construcción el cable el Picacho a las comunidades de Castilla y 12 de Octubre (línea P, esperada en el segundo semestre de 2019). En transporte colectivo tradicional, se sigue avanzando en acuerdos con operadores; muchos ya usan la tarjeta integrada cívica y están conectados al centro de gestión. El municipio ha habilitado algunos carriles exclusivos. Se anunció también la compra de 55 buses eléctricos convencionales por Metroplús, y la vinculación de una amplia flota de taxis eléctricos. La ciudad y el metro de Medellín también han avanzado en la preparación del proyecto de Metro Ligero de la avenida 80 y han pedido al Gobierno Nacional apoyo (que comenzaría con inclusión en el Plan Nacional de Desarrollo). Al tiempo, se han completado algunas ciclorrutas y se avanza en mayor peatonalización en el centro (mantenimiento paseo de Junín y avenida de la Playa). Así mismo, se destacan algunas intervenciones de urbanismo táctico para proteger peatones en puntos de alta siniestralidad.

En Bogotá, las calificaciones de satisfacción de ‘Cómo Vamos’ descendieron para todos los modos. TransMilenio llegó a 13 % (mínimo de esta encuesta desde 2006), SITP zonal y buses y busetas a 25 % y 38 %, respectivamente. Los múltiples cambios operacionales en el servicio troncal y la incorporación de nuevos biarticulados no se han reflejado en percepción de mejor servicio. Las buenas noticias vinieron de la adjudicación del cambio de flota, pendiente desde 2011. Viene un aumento de capacidad, que espero redunde en mejora sustancial de calidad de servicio y reducción significativa de emisiones de material particulado. Quedó pendiente el inicio de la transición a cero emisiones (de tubo de escape), la cual se convirtió en obligación a partir de 2025, gracias a un acuerdo aprobado por el Concejo de Bogotá, con el liderazgo de Diego Molano y María Fernanda Rojas, y acompañamiento de todas las bancadas. Sigue pendiente la reingeniería de rutas del SITP zonal, pero se continuó con la demarcación de carriles prioritarios (el año pasado en la av. Primero de Mayo, este año en la av. Boyacá). Bogotá también ha puesto en marcha ciclorrutas, como el par vial de la 19 y 20 (Teusaquillo) y la av. 116. Se ha hecho inversión en mantenimiento de andenes, como los de la carrera 15, y múltiples intervenciones de tráfico calmado para proteger usuarios vulnerables. En diciembre se iniciaron sanciones para quienes excedan 50 km/h en 82 km de vías arterias, en el marco del Plan Visión Cero de seguridad vial. El próximo año se inicia la construcción de la carrera séptima, y se espera contratar la Primera Línea Metro y las troncales de la av. Cali y av. 68. Desde 2007 no se inicia la construcción de ningún corredor de transporte masivo.

Modos de transporte

Modos de transporte en Medellín y Bogotá.

Foto:

Darío Hidalgo

¿Y cómo van los indicadores de sostenibilidad? La distribución de viajes por modo es más sostenible en Bogotá que en Medellín. El 70 % de los bogotanos se mueve en transporte público masivo y colectivo (cifra que se ha mantenido relativamente constante desde 1998). La mayoría (35 %) va en TransMilenio, a pesar de la muy baja calificación (13 % de satisfacción) es la mejor combinación de costo y tiempo frente a todas las demás alternativas; 16 % del total de viajes se mueve en SITP zonal y 7 % en buses y busetas. Bogotá tiene la mayor proporción de viajes en bicicleta de la red de Ciudades Cómo Vamos (9 %) y 7 % dice completar sus viajes a pie. El porcentaje de viajes en carro subió a 13 % (de 8 % en 2017) y el de motos se mantuvo estable en 8 %.

Medellín, por su parte, tiene 16 % de viajes en moto y 7 % en carro. Esto puede reflejar una actitud bipolar; mientras Medellín sigue mejorando transporte público, a pie y en bicicleta, también sigue haciendo ampliaciones viales para facilitar el tráfico de carros. El uso de la bici no despega (1 %), tal vez por su limitación topográfica. El uso del transporte público masivo y colectivo se mantuvo en 64 % (metro, 27 %; bus-buseta, 26 %).

En calidad de aire, las condiciones son similares, aunque Medellín sufre un poco más de emergencias ambientales (tuvo repetidas alertas rojas entre marzo y abril 2018). Bogotá mantiene un área de muy alta concentración de material particulado en el suroccidente (Estación Carvajal en Kennedy), aunque el promedio de la ciudad sigue cayendo año tras año. Además de los cambios de flota en proceso (Medellín eléctrico para 55 buses, Bogotá Euro 6 y 5 para 1.400), toca trabajar mucho en los vehículos convencionales, motos y camiones, y asegurar diésel de ultrabajo contenido de azufre, como ha anunciado Ecopetrol. Bogotá tiene el reto de reemplazar por lo menos 800 buses del SITP zonal; está estudiando que una porción importante de esos vehículos sea eléctrica.

La tasa de muertes en siniestros de tráfico es 30 % menor en Bogotá que en Medellín. Según datos preliminares del Observatorio de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, en Bogotá han muerto 480 personas (5,9 muertes por cada 100.000 habitantes) y en Medellín, 207 (8,4 muertes por cada 100.000 habitantes) entre enero y noviembre de 2018. En las dos ciudades hay mejoras, pero también muchísimo por hacer. Las dos ciudades están comprometidas con la Visión Cero, cambiando el foco de atención de los individuos al sistema y reforzando acciones como la gestión de velocidad y el control con cámaras salvavidas (más adelantado en Medellín).

Las tendencias en las dos ciudades respecto a 2016 se han consolidado. Mejor percepción en Medellín, mejores indicadores en Bogotá. Tal vez el cambio de percepción en Bogotá tome un tiempo, mientras avanzan los proyectos anunciados. Medellín tiene el gran reto de volver a llevar muchas personas al transporte público; Bogotá, de no seguirlas perdiendo.

Nota: Medellín sigue recibiendo reconocimientos internacionales. Esta vez es finalista del Premio WRI Ross por la implantación del proyecto transformador Metrocable, catalizador de cambios sociales y económicos en zonas de bajos ingresos y altos índices de violencia. Medellín acompaña a Eskisehir (Turquía), Sarsai (Tanzania), Pune (India) y Durbán (Sudáfrica). Felicitaciones. El premio será anunciado en abril de 2019.

DARÍO HIDALGO
Ph. D., Director Ejecutivo Fundación Despacio

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