¿Cómo mejorar el transporte público?: el ejemplo de Viena

¿Cómo mejorar el transporte público?: el ejemplo de Viena

El desarrollo de esta ciudad ha tomado décadas, pero tiene amplio respaldo político y comunitario.

02 de septiembre 2018 , 11:40 p.m.

Entre 1993 y 2012, el porcentaje de viajes en metro, tranvías, buses y trenes regionales en Viena aumentó de 29 a 39 por ciento, mientras que el uso de vehículo particular se redujo de 40 a 27 por ciento. ¿Qué hizo esta ciudad para lograrlo?

Buehler, Pucher and Altshuler indican que esto se fundamenta en continuidad política y en buena planeación y gestión durante décadas, con un gran apoyo financiero desde el nivel federal. El Partido Socialdemócrata dirigió los destinos de la ciudad desde 1945 hasta 2010, manteniendo una tradición de apoyo a la clase trabajadora, la vivienda social y el transporte público.

Desde 2010, el partido Verde está a cargo, y ha puesto énfasis en la protección del medioambiente, lo cual incluye la promoción de la bicicleta, el transporte público y la caminata. Entre los hitos del desarrollo de su transporte se destacan la aprobación de la primera línea del metro en 1968, durante el periodo de gobierno del alcalde Bruno Marek, así como la cancelación de los planes de construcción de autopistas en el distrito central de negocios en los años 1970.

La planeación de transporte en Viena ha evolucionado a lo largo de los últimos 40 años, con planes aprobados por el Parlamento de la ciudad en 1980, 1993, 2003 y 2014. El plan de 1980 estableció como meta la expansión y mejora del transporte público, limitó la construcción de vías urbanas, restringió el parqueo en la vía y la circulación de tráfico por zonas residenciales, y promovió la adecuación de zonas peatonales y vías para bicicletas. Los planes de 1993, 2003 y 2014 incluyeron metas ambiciosas de participación de transporte público, a pie y en bicicleta, en detrimento del uso del carro. En cada plan se propusieron extensiones del metro (U-Bahn), gestión de estacionamiento, mejores condiciones para peatones y usuarios de bicicleta, y mejor coordinación regional de la red de transporte público.

Los planes se han cumplido. Desde 1990 hasta 2015, la red de metro (U-Bahn) se ha duplicado, llegando a 80 km, y los intervalos entre trenes se han reducido a 2-3 minutos en el periodo pico. Al mismo tiempo, la oferta de tranvías (la columna vertebral del transporte público en la capital de Austria) se ha expandido 50 por ciento en términos de sillas/kilómetros. El tranvía cuenta con 28 líneas, 171 kilómetros de servicio, 1.071 paradas y 525 carros. Esto se complementa con 43 rutas diurnas y 23 rutas nocturnas de bus, que cubren 669 kilómetros. Además, se han construido 10 líneas ferroviarias regionales (S-Bahn), con 181 estaciones, 52 de ellas dentro del perímetro de Viena. El transporte público está integrado en tarifas, operación, imagen e información para los usuarios de todos los modos.

Para avanzar, Viena recibe un fuerte apoyo financiero del Gobierno federal: 50 por ciento de las inversiones del metro (U-Bahn), 100 por ciento del capital para el tren regional (S-Bahn), la totalidad de subsidios para un nivel mínimo de servicio (otros subsidios son cubiertos por la región y la ciudad), y 100 por ciento del costo de transporte de los estudiantes y aprendices, así como todos los costos administrativos de la autoridad regional de planeación de transporte (Wien Verkehrsverbund). La capital de Austria recibe también importantes transferencias de rentas generales del nivel federal (el doble per cápita que el promedio de Austria, justificada en su carácter de centro de gobierno, cultural y económico).

Las tarifas del transporte público (€ 480 millones por año) cubren cerca del 55 por ciento de los costos operativos de la red multimodal. El 45 por ciento restante viene de un impuesto a empleadores, similar al ‘versement’ francés (cerca de € 100 por empleado por año, generando € 70 millones al año), y del recaudo por tarifas de parqueo en vía y de garajes de propiedad de la ciudad (cerca de € 100 millones por año). Estos ingresos solo pueden usarse en transporte público, sitios de integración, sitios de parqueo y bicicletas.

La política tarifaria tiene un fuerte enfoque en asequibilidad. Las tarifas en Viena siempre han estado por debajo de ciudades pares en Europa; aun así, las autoridades siguen reduciendo el costo de los pases anuales y mensuales. En 2012, el pase anual para viajes ilimitados se redujo en 20 por ciento; y el pase mensual, en 10 por ciento. También tienen descuentos para adultos mayores y estudiantes. Estas reducciones tarifarias también han contribuido a mejoras en la demanda: la participación modal subió de 36 a 39 por ciento después del aumento de descuentos.

Además de mejoras de oferta de transporte público, integración y tarifas bajas, Viena cuenta con un sistema de gestión de estacionamientos admirable. Desde 1993 hay estricto control de parqueo en la vía en el distrito central con parquímetros. Al principio, el Gobierno enfrentó una fuerte oposición, pero una vez implantado, los usuarios recibieron los beneficios de menor congestión vial. También se volvió más fácil encontrar espacio de parqueo. En 2016, 16 de 23 distritos ya contaban con gestión de estacionamiento. Los residentes, de todas formas, obtienen permisos con precios descontados para estacionar.

Como complemento a lo anterior, la ciudad también invierte en infraestructura peatonal y ciclista, y en desarrollo denso de uso mixto. Al igual que otros países de Europa occidental, Austria tiene altos impuestos a la propiedad y uso de vehículos, incluyendo altos precios de los combustibles. Asimismo, ha implementado zonas de tráfico calmado, y ha prohibido la circulación de paso en zonas residenciales.

Desde 1960, Viena no ha construido autopistas urbanas, pues son consideradas negativas, costosas y poco amigables con el medioambiente para una ciudad densa como la capital austriaca (en palabras de H. Knoflacher, profesor emérito de la Universidad Técnica de Viena).

El ejemplo de Viena nos muestra la importancia de la continuidad en el proceso de planificación y desarrollo, y el valor del apoyo nacional. Viena es la ciudad europea con el mayor incremento en la participación del transporte público en el total de viajes. Esto ha tomado décadas, pero tiene amplio respaldo político y comunitario. Viena se ha concentrado en mejorar la calidad del transporte público multimodal y en hacerlo asequible, al tiempo que desincentiva el vehículo particular (caro de adquirir y de usar). ¿Nos volveremos a reinventar la rueda en nuestras condiciones locales?

DARÍO HIDALGO

Columnistas

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