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¡Adelante, Manizales! Nuevo cable para transporte urbano

¡Adelante, Manizales! Nuevo cable para transporte urbano

Corresponde al Concejo aprobar el cupo de endeudamiento para avanzar en este y otros proyectos.

22 de abril 2021 , 09:25 p. m.

La primera vez que escuché de un teleférico para transporte urbano fue en 1989. Era un proyecto para La Paz (Bolivia), y en ese momento se veía como algo muy lejano. Los cables ya eran muy usados en transporte turístico y en sitios de esquí. El teleférico de Monserrate, por ejemplo, funcionaba desde 1955, y el primer cable de transporte de personas fue puesto al servicio en Hong Kong en 1893. Sin embargo, el uso de cables para transporte urbano era una ‘idea fuera de la caja’, como también lo eran los buses de alta capacidad en carriles exclusivos. Fue necesario el ingenio paisa para convertir el concepto en realidad, no en La Paz, sino en Medellín, con su primer Metrocable en agosto de 2004 (2,1 km). La pionera en este tipo de aplicaciones ya va para el sexto cable que estará en servicio en pocas semanas, completando 14,5 km y 20 estaciones.

El buen ejemplo de Medellín ha tenido gran impacto en la región: Cable Aéreo de Manizales (2 líneas, 2,8 km, octubre 2009), el Metrocable en Caracas (línea 1, 1,8 km, enero 2010; línea 2, 4,8 km, diciembre 2012), Teleférico de Complexo do Alemão en Rio de Janeiro (3,5 km, julio de 2011), Mi Teleférico La Paz-El Alto (10 líneas, 32 kilómetros, línea inicial en abril 2014), Miocable de Cali (2 km, septiembre 2015); Mexicable, Ecatepec, Estado de México (4,9 km, octubre 2016), y TransMiCable, Bogotá (3,34 km, diciembre de 2018). Y la expansión no se detiene, además de la sexta línea de Medellín, hay proyectos en construcción en Ciudad de México, Pereira, Caracas, Quito y Santiago, por mencionar algunos.

Si bien el costo parece en algunos casos alto para la capacidad de transporte (del orden de 20 millones de dólares por kilómetro, con capacidades hasta de 3.500 pasajeros por hora por sentido), es en muchos casos la única alternativa viable para zonas de montaña. Además, son muy eficientes desde el punto de vista ambiental: es movilidad limpia, silenciosa, cómoda y segura.

Las aplicaciones han mostrado que el impacto va mucho más allá de la movilidad. Gracias a intervenciones integrales, los cables de Medellín han sido detonadores de mejoras urbanas y de calidad de vida para sus zonas de influencia. En Bogotá, una evaluación de Salurbal con participación de la Universidad de los Andes muestra reducción sustancial de tiempo de viaje (15 por ciento, 22 minutos en promedio), alta satisfacción (8,7/10,0), seguridad, comodidad, exposición a contaminantes del aire (10 veces menos hollín, 5 veces menos material particulado, 9 veces menos monóxido de carbono) y mayor actividad física (12 minutos adicionales de actividad diaria frente a usuarios de bus, y 29 minutos más que usuarios de carro o moto). Las mejoras son mayores para las mujeres que para los hombres, contribuyendo a mayor equidad en este aspecto.

Ahora Bogotá incluye tres nuevos cables como parte de su sistema integrado (San Cristóbal, Usaquén y una propuesta para el centro, como complemento al Corredor Verde de la carrera 7.ᵃ). Actualmente avanzan los estudios de preinversión, y por lo menos uno de ellos está financiado con los recursos de endeudamiento aprobados por el Concejo de Bogotá en octubre de 2020.

Manizales discute también su línea tres, para conectar la zona del terminal de transporte (Cámbulos) con la zona del cable (avenida Santander), con estaciones en Fátima y la Glorieta (cerca del estadio Palogrande). Este proyecto está contemplado en el Plan de Ordenamiento Territorial y en el Plan Maestro de Transporte, como parte de una red que se seguirá expandiendo. De acuerdo con los estudios de factibilidad, serviría a cerca de 12.000 pasajeros/día, generando ahorros de tiempo de viaje, emisiones y accidentalidad. La evaluación socioeconómica indica una relación beneficio-costo de 1,22 (con tasa de descuento de 9 por ciento), y generaría excedentes operacionales de 3.700 millones. El proyecto ha recibido apoyo de académicos de la Universidad Nacional, sede Manizales.

Una discusión es si Manizales debe avanzar primero con el Sistema Integrado de Transporte Público o la línea 3 del cable aéreo. La verdad necesita ambos, pero el cable aéreo tiene un proceso de implantación y gestión más sencillo que el trabajo y los acuerdos requeridos para la transformación del transporte público colectivo tradicional en un sistema organizado.

Corresponde al Concejo de Manizales aprobar o no el cupo de endeudamiento para avanzar en este y otros proyectos de reactivación económica. Ojalá la decisión del Concejo sea positiva. Es mucho mejor una ciudad en construcción que en discusión. El ejemplo de Bogotá es muy diciente: desde 2006 no se iniciaba ningún proyecto significativo de transporte masivo, más allá del cable de Ciudad Bolívar. Por lo menos ahora ya hay varios en marcha (primera línea del metro, tren de cercanías, líneas alimentadoras de buses), y otros en preparación (Corredor Verde, línea 2 del Metro, Tren de Cercanías del Norte y los cables ya mencionados).

Darío Hidalgo

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