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5.458 muertes que podrían haberse evitado

5.458 muertes que podrían haberse evitado

Sabemos que con mejor infraestructura, comportamiento y vehículos podemos atacar esta otra pandemia.

15 de enero 2021 , 09:25 p. m.

La cifra preliminar de muertes en siniestros viales en 2020 fue de 5.458 personas (Agencia Nacional de Seguridad Vial). Todas esas muertes prematuras eran evitables. Eran padres, hermanas, esposos, amigas, hijos, compañeras de trabajo que hoy no están con los suyos. Si bien el número es menor que el registrado en 2019, con una reducción de 17,7 por ciento, la caída es menor que la reducción de actividad como resultado de la pandemia. Los niveles de actividad cayeron del orden del 40 por ciento (80 por ciento en marzo-abril, y recuperación gradual hasta diciembre, según las mediciones de movilidad local de Google), las muertes viales no tanto. El mes de mayor reducción en fatalidades fue abril (-62 por ciento), pero desde octubre la cifra de fallecidos es mayor a la del 2019.

La falta de correspondencia de la caída en actividad con la reducción de fatalidades está asociada a múltiples factores de riesgo; tal vez el más importante es el exceso de velocidad. Con la reducción de actividad, las vías urbanas tuvieron bajos niveles de congestión y con ello, mayores velocidades. Esto aumenta la severidad de los siniestros. Existe una concentración de eventos en los fines de semana (domingo, 20,7 por ciento; sábado, 17,2 por ciento) y en las horas de la noche (52 por ciento entre 6 p. m. y 6 a. m., aunque la actividad nocturna es más baja).

En cuanto a género, prevalecen los hombres sobre las mujeres (4.547 hombres, 911 mujeres). Y también hay muchas víctimas jóvenes, casi la mitad tenían entre 15 y 35 años (46 por ciento). Esto puede indicar que tenemos más conductores, peatones y ciclistas hombres, y que pueden tener actitudes más arriesgadas al volante, caminando o en bicicleta. Algunos autores asocian estas actitudes de riesgo con patrones de comportamiento machista. En el mundo hay 2,7 más muertes de hombres que de mujeres en el tráfico; en Colombia, 5,0.

La proporción más alta de víctimas fatales eran motociclistas (53,2 por ciento), seguidos de peatones (20,7 por ciento). Aunque el número de muertes de estos usuarios vulnerables se redujo (16 por ciento y 32 por ciento, respectivamente frente a 2019), el número de muertes de ciclistas aumentó en 5 por ciento. El uso de la bicicleta en las ciudades aumentó de forma significativa durante la pandemia, pero también las fatalidades: 433 ciclistas perdieron la vida. Además de mayor exposición, la falta de infraestructura protegida, el exceso de velocidad de automotores y el manejo temerario pueden ser parte de los factores para este incremento cuando los demás valores bajaron.

Los cambios frente a 2019 son heterogéneos en distintas regiones y ciudades. Los departamentos de mayor caída fueron Antioquia (-204 fatalidades, -23 por ciento), Valle del Cauca (-155 muertes, -17 por ciento), Cundinamarca (-141, -27 por ciento), Nariño (-78, -35 por ciento) y Magdalena (-71, -36 por ciento). Pero hay departamentos donde, a pesar de la caída en actividad, las muertes viales aumentaron: Vichada (+5, +250 por ciento), Bolívar (+3, +2 por ciento), Meta (+1, +0,5 por ciento) y Vaupés (+1, +100 por ciento). En las capitales, la reducción en Bogotá fue muy importante: 118 personas menos (-23 por ciento). Así como en Medellín (-48 personas, -20 por ciento), Riohacha (-16, -44 por ciento), Florencia, Neiva y Santa Marta (-14 personas; -44 por ciento, -25 por ciento y -18 por ciento, respectivamente). Preocupantes aumentos en Valledupar (+13 personas, +23 por ciento), Montería (+11 personas, +18 por ciento) y Villavicencio (+9 personas, +12 por ciento).

La mayor reducción de fatalidades en Bogotá frente al promedio nacional puede ser resultado de la continuidad de la política de Visión Cero, en la cual se implantó un límite de velocidad de 50 km/h en todas las arterias de la ciudad, además de otras medidas de tráfico calmado en barrios, y campañas de divulgación y control de la Secretaría de Movilidad con apoyo de la Policía Metropolitana.

En 2021 será necesario reforzar y replicar estas acciones. Cali anunció reducción del límite urbano a 50 km/h y Medellín lo implantó en la autopista Norte, su vía de mayor siniestralidad. Puede ser importante elevar ese límite, común en la mayoría de los países de la Ocde, a norma nacional con apoyo del Congreso (hay un proyecto de ley de iniciativa parlamentaria en ese sentido). Así mismo, se requiere la adopción de sistemas seguros: está en preparación la actualización del Plan Nacional de Seguridad Vial, y tanto la ministra de Transporte, Ángela María Orozco, como el director de la ANSV, Luis Lota, han indicado su voluntad de avanzar en la Visión Cero y en la adhesión al Foro Mundial de Armonización de Estándares Vehiculares WP-29.

La pandemia nos ha traído enormes dificultades en la mayoría de las áreas de desarrollo social y económico, y un enorme impacto en salud pública (más de 43.500 muertes en 2020). Pero generó una caída (menos que proporcional) en las fatalidades viales. Los últimos meses del año 2020 muestran cifras mayores que el año 2019, encendiendo alarmas para mayor trabajo de autoridades, empresas e individuos en este campo. Ya sabemos que con mejor infraestructura, comportamiento y vehículos podemos atacar esta otra pandemia. Necesitamos más prevención y acción.

Darío Hidalgo

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