Médicos en redes sociales: de héroes a villanos

Médicos en redes sociales: de héroes a villanos

En el momento de combatir esta generación de 'fake news', argumentos paternalistas serían peligrosos

09 de julio 2020 , 08:20 a.m.

Hay una teoría de conspiración que tiene especialmente preocupadas a las autoridades de varias ciudades del país. Una ola de noticias falsas alrededor de un presunto “cartel de covid” ha invadido las redes sociales desde junio, vinculando a médicos y hospitales a un plan que supuestamente busca inflar la pandemia y contagiar a pacientes para enriquecerse.

Alcaldes, secretarios, el viceministro de Salud y hasta el Presidente han salido a desmentir su existencia, pero sus efectos se están saliendo de las manos. El alcalde de Medellín alertó la semana pasada que por la creciente desconfianza ya hay personas que se han negado a hacerse la prueba de covid-19 y barrios enteros que le han cerrado la puerta al personal de salud para los cercos epidemiológicos. Pero desde los micrófonos oficiales, lanzando advertencias institucionales o amenazas penales no se va a solucionar esto. Está demostrado que “regañar” a quienes están difundiendo estos mensajes tiene el efecto contrario.

En Estados Unidos, por ejemplo, hay un creciente movimiento de ciudadanos que se oponen a usar el tapabocas pese a toda la evidencia científica. Pero como se refleja en la audiencia que se ve en el video de abajo en la Corte de Florida, a los líderes ‘antimáscaras’ les resbala el llamado de atención de los jueces de “violar la Constitución” o de estar amenazando “la vida de millones de personas inocentes”. Y hablarles como menores de edad solo ha alimentado la sensación de este grupo de que la imposición de usar tapabocas viene de unos “sabiondos elitistas que quieren arrebatarles la libertad a los ciudadanos americanos de a pie”, como lo señala Julia Marcus en 'The Atlantic'.

Y es que varios de estos nuevos movimientos de resistencia civil que siguen teorías conspirativas o mitos sobre la pandemia se fortalecen en la narrativa que pinta a los expertos y tomadores de decisiones como unos alarmistas cómodamente resguardados en sus torres de privilegios, lejos de quienes sufren el impacto de las restricciones. Por eso hay voces que les están pidiendo a las autoridades contribuir a romper esta falsa dicotomía de élites vs. ciudadanos comunes. ¿Cómo? Abriendo canales de comunicación directa con voces disidentes y haciéndole entender a la gente que las figuras que guían la salud pública –médicos de campo, científicos epidemiológicos o tomadores de decisiones– también están asustados y enfrentan una situación que no sucedía hace más de un siglo. También se sienten atrapados en sus casas. Y están perdiendo a sus colegas y seres queridos por cuenta de la pandemia.

El argumento paternalista de la ignorancia también es peligroso. Varios experimentos recientes muestran que gran parte de quienes comparten este tipo de publicaciones de lo que sufren es de un ‘exceso de confianza’ en su capacidad de discernimiento y en sus ‘buenas’ prácticas de consumo de información. En su libro Calling the Shots: Why Parents Reject Vaccines, Jennifer Reich explica que desde los años setenta varios movimientos de salud alternativa hicieron grandes esfuerzos por “reposicionar la idea de ‘experticia’ en sus propios individuos” y eso está teniendo un efecto en la actualidad.

Este ethos ha crecido dramáticamente en la era del internet, donde muchos usuarios alimentados por la premisa de ‘hazlo por ti mismo’ y de ser ‘autodidactas’ de Google investigan sus propios argumentos para rechazar consejos de expertos o seguirlos solo de forma selectiva. En este contexto, cuando las autoridades los acusan de ‘ilusos’ lo que hacen es generar más desconfianza en una ‘verdad’ impuesta desde arriba.

Fuera de eso, varios estudios han mostrado que las teorías conspirativas están construidas en arcos narrativos que se sienten familiares y con fotos y datos descontextualizados que le dan credibilidad, lo que le otorga a la lectura una sensación de ‘fluir’. Así es aún más difícil romper el estado de inercia que, según el premio nobel Daniel Kahneman, lleva a las personas a preferir el cerebro intuitivo (“pensar rápido”) que el deliberativo (“pensar lento”).

En este contexto, el hecho de que en Colombia haya ahora personas que vean como grandes villanos a los médicos que hace unas semanas aplaudían desde las ventanas no se arregla con un dedo señalador. Es importante tratar de entender cuáles son los las desconfianzas que alimentan estas nuevas desobediencias y cuál es el rol del diseño de las plataformas y la viralidad en el mantenimiento de sesgos cognitivos. La empatía tiene su propio poder, ojalá nuestros líderes la ejerzan también contra la desinformación.

Cristina Vélez Vieira
Politóloga e investigadora dedicada a estudiar el debate público digital a través del
análisis de datos. Cofundadora de Linterna Verde

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