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¿Y si la vacuna llega y no quieren vacunarse?

¿Y si la vacuna llega y no quieren vacunarse?

Si no se empieza a construir confianza desde ya, no será fácil convencer a la gente de que se vacune

24 de agosto 2020 , 11:15 a. m.

Primero fue la patente rusa y esta semana, la china. Los titulares y las redes ya están invadidos por la narrativa de una “carrera armamentista” por la vacuna contra el covid-19, coloreada por memes de Putin con una inyección terciada cabalgando un oso. También hay teorías de conspiración sobre un plan de dominación liderado por Bill Gates para insertarnos microchips. Circulan miedos, ideologías y mucho pensamiento mágico alrededor del tema. ¿Qué está haciendo el Gobierno para evitar que crezca el escepticismo?

En todo el mundo se está empezando a ver un problema de confianza frente a la vacuna. En Estados Unidos, donde el doctor Anthony Fauci, asesor de la Casa Blanca, calcula que por lo menos el 75 por ciento de las personas deberían vacunarse para alcanzar la inmunidad de rebaño, ya hay encuestas que señalan que un 50 por ciento de la población estaría reacia o definitivamente en contra de hacerlo. En Europa, aunque el reactivo estuviera disponible mañana, una cifra cercana al 42 por ciento de las personas en Francia y al 33 por ciento en Alemania no se lo inyectarían.

Los sondeos muestran que no son pocos los casos de personas prociencia y provacunas que hoy se negarían a recibir la vacuna para el covid “si viene de Donald Trump” o de un partido o político específico al que se oponen. El aumento de las protestas en las calles de Berlín, Barcelona o en plataformas digitales como Change.org ha evidenciado que son múltiples y variadas las fuentes de esta nueva ola de escepticismo. Hay quienes temen a oscuros tratos con compañías farmacéuticas, a la reducción de libertades, a los efectos secundarios o a supuestas élites extranjeras que con redes 5G y jeringas quieren controlarnos.

Como señala la periodista de salud Jan Hoffman en un reciente pódcast del New York Times, la gente está tan saturada de oír la palabra ‘vacuna’ –miles de veces de múltiples fuentes en este contexto de incertidumbre de la pandemia– que están empezando a proyectar sus prejuicios y convicciones sobre lo que es apenas un envase en producción. No se trata de grupos radicales o lunáticos. Según Hoffman, esta desconfianza atraviesa “líneas raciales, grupos socioeconómicos, educativos y hasta afiliaciones políticas”. Y hay un riesgo de que algo similar pase en Colombia.

En medio de la polarización que vive el país –donde la información y la opinión se consumen en clave de indignación–, el debate público sobre el proceso de inmunización no puede empezar a construirse a partir de fragmentos incompletos y descontextualizados de información, pero eso es lo que está pasando.

El miércoles en la mañana se filtró información sobre la supuesta compra de 16 millones de dosis de la vacuna de Pfizer contra la covid-19 y el Ministerio de Salud tuvo que salir inmediatamente a asegurar que esto no era cierto. Esta coyuntura fue aprovechada por algunos representantes a la Cámara para criticar las primeras acciones tomadas por el Ejecutivo frente a la inmunización.

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Captura de pantalla de Twitter: @lopezjosedaniel

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Captura de pantalla de Twitter: @deluque

Hay mucha confusión. El Gobierno no ha dicho quién tendrá la última palabra sobre el proceso de adquisición de la vacuna. En entrevista con Noticias Caracol el 7 de agosto, el presidente Iván Duque empezó a hablar sobre la conformación de “un comité de expertos en tema de inmunización para analizar lo que se estaba viendo en el mundo”. También afirmó haber creado otro grupo de tarea del sector privado “con espíritu filantrópico” que podría contribuir con recursos y eventuales negociaciones por una vacuna. Sin embargo, poco nos han contado sobre sus miembros (especialmente los del nuevo Comité Asesor de Inmunización, creado recientemente en la resolución 1270 de 2020) y cómo se van a coordinar. Sus roles en decidir o en legitimar el proceso no se han explicado.

Como lo vimos en un reciente monitoreo de Linterna Verde, la falta de claridad ha llevado a algunos influenciadores a criticar a quienes no tienen responsabilidad directa en esto, como a la ministra de Ciencia y Tecnología o al embajador en Washington Pacho Santos. Hay chivos expiatorios para todos los gustos.

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Captura de pantalla de Twitter: @hernanchorb

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Captura de pantalla de Twitter: @DanielSamperO

Los medios también van a tener un papel clave en cómo se construye este debate. La semana pasada, con el anuncio de la primera patente rusa, la producción de artículos sobre el tema se disparó y las búsquedas de la palabra ‘vacuna’ tuvieron un pico en YouTube y en los buscadores. Sin quererlo o simplemente siguiendo la marea, en esa cobertura sobre la vacuna los medios también narran esa partida: la competencia por la solución. Esto termina instalando una narrativa de ‘carrera armamentista’ con mucho protagonismo de actores externos y donde se habla muy poco del margen de maniobra del Gobierno. Y esto puede eventualmente alimentar algunos de los sesgos ‘antielitistas’ y nacionalistas que sostienen muchas de las nuevas teorías de conspiración antivacunas.

Los usuarios de las redes sociales hacen su parte: además de que ‘Bill Gates’ ya aparece en Google Trends en el puesto 10 de términos que la gente más vincula a este tema en el país, algunos tuiteros ya hablan de laboratorios y vacunas que serían “comunistas”, “neoliberalistas” o “abortistas”, y a nivel de uso de emojis dominan las banderas.

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Captura de pantalla de Twitter: @CesarBenavides1 y @MaPioToro 

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Top de emojis usados relacionados con la vacuna en los últimos 12 meses en cuentas de Twitter en Colombia.

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Redes sociales

A medida que el proceso de producción y adquisición de la vacuna se acelera, la pregunta por la persuasión empieza a ser clave. ¿Cómo comunicar la importancia de la vacuna y su papel en que salgamos de la pandemia? El Gobierno debe blindar el proceso de dudas. Los políticos deben tener conciencia del riesgo de pescar protagonismo en estos discursos. Los medios deben abstenerse de convertir esta cobertura en una guerra fría –incluyendo desinformación, teorías de conspiración y voces absurdas–, y los usuarios tendremos que poner de nuestra parte. Hay que vacunarnos contra la desconfianza.

Cristina Vélez Vieira
Politóloga e investigadora dedicada a estudiar el debate público digital a través del análisis de datos. Cofundadora de Linterna Verde.

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