Ensayo sobre la ceguera

Ensayo sobre la ceguera

Los eventos recientes demuestran que en Colombia, la rabia y la violencia siguen en el ambiente.

11 de abril 2019 , 09:36 a.m.

Desde hace semanas en los periódicos y en los noticieros del país aparecen una y otra vez imágenes de encapuchados peleando contra la fuerza pública, bloqueando importantes carreteras, quemando buses, destruyendo las instalaciones de las universidades públicas del país…

Nos estamos limitando a creer que sólo con violencia logramos hacer valer nuestros derechos. Esta miopía ignora que todos ganamos si cada individuo hace lo que es mejor para sí mismo y para el grupo. Cuando uno de nosotros omite al grupo como variable, aumenta sus posibilidades de perder.

Supuestamente vamos para el tercer año del posconflicto pero seguimos enceguecidos.

La rabia y la antipatía que abundan en nuestro ambiente -y que seguimos empeñados en retroalimentar- nos tienen enceguecidos.

En el siglo V antes de Cristo el dramaturgo griego Esquilo utilizó poéticas metáforas para prevenir a los atenienses de la particular ceguera que produce la rabia.

En su Euménides la diosa Atenea crea un sistema de justicia que reemplaza el ciclo de violencia y venganza que somete al mundo. En la naciente democracia ateniense las Erinias, diosas de la venganza, ya no tienen poder para elegir arbitrariamente la suerte de hombres y mujeres.

A pesar de haberles arrebato su privilegiada posición dentro de la ciudad, la diosa les propone seguir formando parte de esta. Dice la pensadora política Martha Nussbaum que esta propuesta suele interpretarse como un reconocimiento del papel que la rabia y la venganza juegan en una comunidad. Pero esta explicación no tiene en cuenta la condición que exige Atenea.

Esquilo describe a las Erinias como creaturas negras y asquerosas que existen sólo para propagar el mal. De sus ojos escurre un líquido desagradable. No hablan. Emiten temibles rugidos, y vomitan sangre después de comerse a sus presas.

Pero cuando las Erinias aceptan la propuesta de Atenea su aspecto físico cambia. Sólo pueden formar parte de la ciudad si calman su rabia y controlan su insaciable deseo de derramar sangre. Al desarrollar la costumbre de realizar buenas acciones y de simpatizar con sus conciudadanos se convierten en mujeres y comienzan a hablar.

El propósito de la justicia no es vengar el pasado sino construir un futuro próspero. Las Erinias de Esquilo cambian de aspecto porque la justicia política que mantiene la buena salud de las democracias no es monstruosa y tampoco vive obsesionada con derramar sangre. Por el contrario, es mesurada, da y escucha razones.

La rabia es un lastre que nos ata al pasado y no nos deja siquiera imaginar la posibilidad de un mejor futuro. Supuestamente vamos para el tercer año del posconflicto pero seguimos enceguecidos.

Colombia ha tenido la fortaleza de soportar más de 60 años de guerra, y sin embargo a los colombianos les sigue faltando coraje para convertir sus virtudes en hábito.

Empodera tu conocimiento

Más de Cristina Esguerra Miranda

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.