El impacto del lenguaje

El impacto del lenguaje

La historia que arrastra palabras afecta nuestra relación con el mundo y nuestro comportamiento.

22 de enero 2019 , 07:02 p.m.

El 2019 empezó hace pocos días, y ya los titulares de periódicos y revistas parecen corroborar la visión que plantean varios mitos griegos sobre la existencia como el retorno interminable de lo mismo. La violencia, los asesinatos y los escándalos de corrupción siguen siendo el día a día de los colombianos.

Una de las imágenes más espeluznantes de la cosmología griega permite desmenuzar esta idea del eterno retorno de lo mismo que impregna nuestra noción de repetición, palabra que con frecuencia utilizamos para hablar del presente y el futuro del país.

Cuenta el poeta Hesíodo que Prometeo desató la ira de Zeus al entregarles el fuego a los hombres. Zeus encadenó al titán a una enorme roca y lo condenó a que su hígado fuera comido por un águila. Como Prometeo era inmortal, su hígado se regeneraba a diario. Todas las mañanas bajaba el águila con el escudo de Zeus en el pecho a picotear sus entrañas mientras el titán se retorcía de dolor.

Describir el destino como repetitivo conlleva –consciente o inconscientemente– una cierta resignación. Un tufillo a no poder aspirar a más que a vivir en medio de la mezquindad, la violencia y la corrupción. Pensar en la posibilidad de otra realidad se convierte entonces en una mera ilusión. Lo único real es esperar el regreso del águila.

Por eso, tal vez valga la pena sopesar nuestra definición de repetición con la del pensador danés Soren Kierkegaard, y pensar si no nos iría mejor cambiándola por la de este último.

La noción de repetición del danés está ligada a la paradoja de Job. Según el Antiguo Testamento, Job es un próspero ganadero y fiel siervo de Dios. Satanás convence a Dios de poner a prueba la fe de Job quitándole su familia y sus posesiones. Dios accede y despoja a Job de su mundo. Pero este jamás lo maldice y mantiene su fe a pasar de las dificultades. Dios recompensa la confianza de Job devolviéndole su mundo y otorgándole más riquezas de las que tenía.

La repetición de Kierkegaard es una proyección hacia el futuro. Son la fe de Job y su esperanza de recuperar su mundo, no la certeza de Prometeo de que a la mañana siguiente, el águila de Zeus regresará a picotear su hígado.

Al utilizar la parábola de Job como imagen, el danés da un vuelco a la definición de repetición despojándola de la aplastante visión de la existencia como el eterno retorno de lo mismo.

Su repetición libera. No viene cargada de la idea de una fuerza sobrenatural que determina el destino de hombres y mujeres. Por el contrario, se trata de una elección del individuo. Job escoge no maldecir a Dios y esperar el retorno de su mundo. Tomar esa decisión lo convierte en un sujeto activo. Esa acción lo lleva a la introspección y determina la manera como se relaciona con los demás y con el universo.

Empodera tu conocimiento

Más de Cristina Esguerra Miranda

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.