Como serpientes y palomas

Como serpientes y palomas

La actual situación del país amerita que recordemos uno de los consejos de Jesús a sus discípulos.

01 de diciembre 2019 , 02:51 a.m.

Jesús conocía bien la naturaleza humana. Sabía que el mundo que debían enfrentar quienes lo seguían era difícil y hostil, y que con frecuencia se toparían con personas frías y arrogantes, endurecidas por la miopía de su egoísmo.

Dice Mateo 10:16 que Jesús dijo: “Os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, astutos como serpientes y sencillos como palomas”.

La recomendación –dicha de otro modo– es que pensemos, que busquemos entender la realidad y discernir lo verdadero de lo falso, y que combinemos este hábito con un corazón amoroso.

Aprender a pensar es importante sobre todo por dos razones: 1) reflexionar nos convierte en pensadores independientes, y solo una mente que piensa por sí misma es capaz de concebir ideas y soluciones nuevas. Solo una mente creativa e independiente puede ver que, con frecuencia, lo que creemos imposible sí es posible.

2) Como bien sabía la pensadora Hannah Arendt, lo único que puede prevenir una catástrofe son mentes reflexivas e independientes. En palabras de la filósofa alemana: “a menos que uno se detenga a pensar, a menos que uno desarrolle la capacidad de pensar de manera independiente, es muy fácil sucumbir ante el mal”.

La segunda recomendación de Jesús a sus discípulos es que se ocupen de que su corazón sea amoroso.

La razón es simple, un alma amorosa está abierta al mundo porque ha aprendido a descubrir la magia de la vida. Los problemas del día a día no le impiden maravillarse ante la belleza del universo, y las diferencias con el otro, por radicales que sean, no le imposibilitan reconocer su humanidad.

Para una cabeza reflexiva y un alma amorosa, la vida está para aprender y el mundo, para explorar.

Uno de los comentarios más impactantes que hace el reconocido artista y activista chino Ai Weiwei, en el documental Human Flow, es que la humanidad es consciente de que está ante un precipicio y sin embargo elige seguir caminando.

Las sociedades están en crisis. La naturaleza está en crisis. Sabemos y vemos la gravedad del problema. Es demasiado facilista pensar que podemos salir de esta situación a punta de echar piedra.

Nuestro futuro depende de la combinación de dos cosas: por un lado, de nuestra creatividad, de nuestra capacidad para pensar y concebir soluciones nuevas. Bien sabemos los colombianos que la violencia solo oscurece la oscuridad. Por el otro, de nuestra empatía, del increíble poder que tenemos de ponernos en los zapatos de otro, sentir su dolor o su alegría y entender su realidad.

Si desarrollamos estas cualidades, habrá luz en lo que ahora es oscuridad.

CRISTINA ESGUERRA

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