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Sí hay quinta mala

Sí hay quinta mala

Unos indolentes están dispuestos a destruir lo que dignifique la memoria, la cultura y el desarrollo

30 de julio 2021 , 12:25 a. m.

Llegó el momento de mi quinta columna en este espacio que amablemente me ha abierto esta casa editorial. Quisiera pasar la página y escribir algo vibrante, positivo, sobre la cultura en Colombia, pero no es posible: seguimos siendo testigos y víctimas de unos indolentes.

Me refiero a lo ocurrido con el parque Explora, un espacio para la cultura, la educación y la ciencia en su más alta expresión, que fue vandalizado el pasado 20 de julio. No podemos pasar por alto esta clase de hechos, porque se nos puede volver paisaje. Lo que le hicieron a esa infraestructura es el exceso de los excesos. El daño infligido es muy grave. El acuario quedó afectado estructuralmente, y esto puso en peligro la supervivencia de las especies.

Los que han venido realizando estas acciones nos envían un mensaje claro: están dispuestos a destruir todo lo que dignifique la memoria, la cultura y el desarrollo. Nos quieren imponer su pobreza de espíritu. Están dispuestos a dejarnos sin alternativas educativas. Tenemos que estar alerta y reaccionar, porque esa es la nación que estas personas nos van a dejar si no oponemos la inteligencia y las acciones correspondientes a estas barbaridades. Ellos quieren un país sin museos, sin estatuas, sin historia, sin ciencia... sin cultura. Este tipo de acciones no debe ocurrir nuevamente.

Los proyectos de ciencia y cultura representan un salto cualitativo como sociedad. A ellos se han destinado muchos recursos financieros y, sobre todo, mucha inteligencia de científicos y profesionales de diversas disciplinas que se han impuesto una tarea superior como proteger la biodiversidad o guardar nuestra memoria o resaltar nuestro talento. Por ejemplo, el de Explora es el acuario más grande de Suramérica y uno de los más importantes del mundo. ¡Se trata de un motivo de orgullo para Colombia!
Si hay algo que necesita nuestro país ahora mismo es arte, creatividad, museos, bibliotecas, galerías, música, laboratorios... Colombia debe ser un territorio para las grandes obras del espíritu. El arte y lo que este genera serán siempre alimento para la democracia, para la educación y la vida del ser humano; este permanece y produce un legado relevante de generación en generación y le brinda al ser humano la posibilidad de expresarse sin cohibirse, calmando los efectos que dejan sentimientos como la violencia y el rencor, que solo hacen daño.

Las instituciones culturales son espacios de activismo pacífico, espacios vivos, espacios de diálogo y educación; además, son cuidadores de un patrimonio y están comprometidos con él y son entidades importantes dentro de la infraestructura de cualquier país.
Sin duda alguna, la aceptación y el respeto hacia la cultura son y serán esenciales si queremos una sociedad pacífica; quizás así podremos alcanzar el tan esperado objetivo que por años hemos buscado: la paz.

Hoy quiero dejar una parte de esta columna en blanco para propiciar en el lector una reflexión sobre estos hechos, y que ojalá nuestras palabras generen eco. Como dice el adagio popular, siempre será más fácil ser piedra que ser ventana. Crear exige tiempo y disciplina. Los vándalos solo ofrecen caos y destrucción.

CLAUDIA HAKIM

Directora del Museo de Arte Moderno de Bogotá

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