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¡El centavito pa’l peso!

¡El centavito pa’l peso!

Multiplicar por tres el presupuesto para la cultura no representa riesgo para las finanzas públicas.

15 de julio 2021 , 09:25 p. m.

En Colombia, ninguna felicidad es completa para la cultura y el arte. Los apoyos para el sector, que las autoridades han definido con la buena voluntad de impulsarlos, se han quedado cortos y a veces o son poco efectivos o, por engorrosos trámites, terminan convirtiéndose en una carga más para los promotores, los creadores y las instituciones culturales.

Durante la pandemia, muchos artistas e instituciones no han logrado acceder a apoyos estatales eficaces. Por esta razón, la informalidad y la precariedad se han vuelto la regla, ratificando que la cultura ha sido la cenicienta de la política pública en Colombia.

Con una buena intención y mucho tino, se ha pensado en atraer donantes privados para las actividades artísticas y culturales a través de un incentivo tributario: la deducción en el impuesto de renta del 165 por ciento de los recursos donados. Parece una medida muy atractiva, pero desafortunadamente no atrae los dineros suficientes y por eso no es una solución estructural ni sostenible.

De otro lado están las ayudas que llegan a las instituciones de cultura por la vía de los presupuestos públicos de los entes municipales y distritales. La asignación de estos dineros está llena de exigencias que lo único que evidencian es la desconfianza de los administradores públicos y su temor por las famosas ‘ías’.

Por ejemplo, no se pueden utilizar estos dineros en gastos de funcionamiento, eso supone que las instituciones que reciben estos recursos son cuerpos gloriosos que no pagan administración, servicios públicos, seguridad y otros.

Se puede subsanar incluyendo dentro de los criterios de asignación la trayectoria, la experiencia y los resultados que muestran las instituciones año tras año.

Otra exigencia incomprensible es el primer desembolso que se recibe del total del aporte adjudicado, cuando se debería recibir el mayor porcentaje al inicio ya que las entidades no tienen la capacidad de financiarse, y que ojalá se pudiera eximir de cargas tributarias y retenciones a los apoyos entregados.

Esto genera un círculo vicioso que implica condenar a las instituciones culturales que acompañan los procesos de investigación, contenido educativo, propuesta expositiva y a los creadores a buscar siempre financiación y recursos extras para realizar sus proyectos.

Tampoco está bien abandonar el sector a las dinámicas de la economía de mercado. Eso implica un riesgo para actividades sin fines de lucro, como los museos.

Así, el problema es estructural y la solución debe ser igual. ¿Cómo se da eso? Lo que debemos lograr es que lleguen más recursos al sector por la vía del Presupuesto General de la Nación (PGN), una discusión democrática de la más alta política y se da en el Congreso.

Este año el Ministerio de Cultura tiene el “mayor presupuesto de su historia” que llegó a 440.000 millones de pesos. Esos recursos son importantes, pero no alcanzan a ser el 0,15 por ciento de los 313 billones de pesos que vale el presupuesto público de 2021. Con esos dineros se debe atender el propio funcionamiento de la entidad y a cerca de 475 museos que tiene el país adscritos a la plataforma Simco. Ello muestra las prioridades de un país como Colombia: la escasez es la regla para la cultura.

Si logramos robustecer el presupuesto para el sector y reformar los mecanismos de asignación de esos recursos para hacerlos más expeditos, la vida cultural del país va a recibir un impulso importante. No es descabellado pensar en eso: multiplicar por dos o tres el presupuesto del sector no representaría ningún riesgo para las finanzas públicas y sí cambiaría la cara no solo a las industrias creativas sino al país.

El debate está abierto y la discusión del Presupuesto de 2022 está por comenzar. Hay ambiente político para ello y esa sería la manera de completar el centavito pa’l peso y que a esta cenicienta le aparezca su príncipe azul.

Claudia Hakim
Directora del Museo de Arte Moderno de Bogotá

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