Hombres jóvenes: ¿se sienten acorralados?

Hombres jóvenes: ¿se sienten acorralados?

Valoren los nuevos espacios que esta realidad actual de las mujeres les ofrece a ustedes.

27 de junio 2019 , 07:05 p.m.

Recientemente, en conversaciones con hombres jóvenes exitosos en su vida profesional, ha sido evidente que muchos de ellos se sienten amenazados en su desarrollo laboral, y adivinen por quién. Nada menos que por las mujeres jóvenes. Para aquellas que nos hemos pasado parte de la vida denunciando la profunda desigualdad de género que existe aún, en todas partes del mundo, esta aprehensión de los hombres que se sienten en una situación de desventaja cuando se trata de competir en sus carreras ha sido una gran sorpresa que amerita reflexiones serias.

Como este tema hay que analizarlo con cifras, la realidad es que el manejo del poder económico y, sobre todo, político sigue estando en manos mayoritariamente de los hombres. También es cierto que ha habido avances en la reducción de esa desigualdad, pero es verdad que las mayores disminuciones en la brecha entre hombres y mujeres se dieron en el siglo XX, y ahora, lo dice el Foro Mundial de Davos, en este siglo esos cambios se han desacelerado.

Sin embargo, debe reconocerse que son inevitables. Pero ¿por qué es una amenaza el avance femenino si todavía la brecha salarial es mínimo del 17 por ciento, cuando no del 30, en ciertas áreas? ¿Por qué es una amenaza, cuando, si acaso, el 30 por ciento de los miembros de juntas directivas son mujeres? ¿Por qué es una amenaza si la política económica, por ejemplo en Colombia, la manejan los hombres? Y así sucesivamente.

¿Por qué es una amenaza el avance femenino si todavía la brecha salarial es mínimo del 17 por ciento, cuando no del 30, en ciertas áreas?

Para tratar de entender lo que les sucede a nuestros jóvenes varones, debe reconocerse que para altos cargos ya hay candidatas mujeres, lo que ni a sus exitosos padres y abuelos les sucedió. Y que además, en esa idea de la moda de equidad de género, temen que quienes toman las decisiones creen que les toca, según dicen, preferir a la mujer si compite con un hombre en igualdad de condiciones. Con cara de resignación comentan que están sometidos a una competencia profesional muy amenazada por la llegada nada menos que de compañeras que antes tenían expectativas iguales a las de sus madres, abuelas y bisabuelas. ‘¿Cómo se atreven?’, pensaránseguramente.

Para ser justos, o tratar de serlo, la verdad es que lo que ha venido pasando con la situación de la mujer es una de las mayores transformaciones que se están dando en el mundo en el último siglo. Y el problema es que estos cambios han sucedido a espaldas de muchos hombres que no han participado en estas transformaciones trascendentales. La mayoría no las logra asimilar porque antes eran dueños de todo y ahora sienten que han perdido porque no han entendido las ventajas de esos cambios y solo miran los costos, entre ellos la competencia profesional.

Pero ¿cómo les parece compartir sus decisiones profesionales con esa visión complementaria que aporta el sexo femenino? ¿Cómo les parece que ahora no llevan solo sobre sus espaldas la responsabilidad económica de sacar su familia adelante? ¿Cómo les parece que les tocó ser parte de la crianza de sus hijos si no quieren que la ley los obligue? ¿Cómo les parece poder realizar labores que antes eran femeninas, como cocinar, jardinear, en las cuales ustedes han mostrado una gran habilidad? En fin, ¿cómo les parece que al tener que reemplazar a la mamá que trabaja, ustedes se ganan un cariño que muchos hombres, hoy viejos, no conocieron: la gratitud de sus hijos porque los ayudaron a crecer?

Valoren los nuevos espacios que esta realidad actual de las mujeres les ofrece a ustedes, los hombres jóvenes. Si lo hacen, dejarán esa cara de resignación cuando ven su futuro oscuro porque tendrán mujeres que competirán por sus puestos y probablemente los derrotarán. La vida se hace con compensaciones, así que disfrútenlas. Lo peor que pueden hacer en este proceso, demasiado lento pero irremediable, en el cual sus espacios privados y públicos se llenarán de mujeres, es sentirse acorralados, precisamente por el progreso de ellas.

cecilia@cecilialopez.com

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