La causa no es la solución

La causa no es la solución

Por el bien de este país y por el bien de un gobierno cuestionado, por favor, cambien de estrategia.

18 de septiembre 2020 , 09:25 p. m.

Como si Colombia no estuviera muy dolida por las masacres de jóvenes y de líderes sociales que no logran la respuesta adecuada del Estado, los acontecimientos recientes tienen a este país enfrentando la realidad de una crisis de grandes proporciones. Bogotá no había vivido momentos como los de los últimos días probablemente desde el 9 de abril de 1948, hechos que se han repetido en muchos lugares del país, inclusive en los pueblos de Cundinamarca, caracterizados por su tranquilidad. Pero lo más grave es la reacción del Gobierno, las declaraciones imprudentes del Ministro de Defensa; peor aún, asignar toda la responsabilidad a grupos guerrilleros, reviviendo el conflicto armado y enterrando el posconflicto. Además, la demora en pedir perdón después del respaldo inmediato del presidente Duque a la Policía, sin beneficio de inventario. Para completar, la ausencia de la ministra del Interior, sin que se haya dado una explicación de su ausencia en estos momentos tan difíciles.

Muchos analistas empiezan a buscar explicaciones que ayuden a entender esta explosión de indignación, especialmente de la juventud, para poder plantear salidas. Entre las muchas escuchadas, León Valencia ofreció la más adecuada, porque toca la esencia del problema. Según sus palabras, el tema de fondo es que la causa de esta explosión social, un asesinato presenciado por el país una y mil veces a manos de varios miembros de la Policía, se está resolviendo con más presencia precisamente de la policía, que hace uso de medidas de extrema violencia, disparos, palos, ocultamiento de su identidad, oferta de armas a personas con ropa de civil. El resultado, 12 jóvenes asesinados y decenas de heridos por balas. ¿Cómo es posible que el Gobierno no haya logrado entender este tema tan evidente?

Reconozcan los problemas graves que tiene la Policía, que, además, parece que no tuviera mando. Muestren real interés en calmar los ánimos, que con razón están enardecidos.

Las teorías sobre complots internacionales e intereses políticos se caen de su peso por una sencilla razón: a la indignación inicial de la gente se le agregan nuevas evidencias de que lejos de ver una autoridad ayudando a calmar ánimos, demostrando que no toda la Policía usa métodos violentos, por el contrario se suman imágenes que confirman que la orden del Estado parece haber sido ‘frenen esta situación con más agresiones’. Es decir, ‘asusten a la población para que con el temor de ser atacada deje de protestar’. Error monumental.

Tampoco ha ayudado la posición del Gobierno al darle más valor a la destrucción de bienes materiales que a los jóvenes muertos y heridos. Por el bien de este país, por el bien de un gobierno que está siendo cuestionado por amplios sectores de esta sociedad, por favor, cambien de estrategia. Reconozcan los problemas graves que tiene la Policía, que, además, parece que no tuviera mando. Muestren real interés en calmar los ánimos, que con razón están enardecidos. Si no se observa que son otras las directrices que está recibiendo la Fuerza Pública para manejar esta situación, la escalada de esta crisis podría ser inevitable. Claro que hay gente buena en la Policía, pero hay errores profundos en la formación que llevan a estos abusos innegables.

Hay sectores que están defendiendo a sus policías, pero la mayoría tiene en su mente el asesinato de un abogado cuya voz pidiendo clemencia sigue sonando en los oídos y en el alma de muchos de nosotros. No somos un país que puede aceptar que así, de esa manera, se ejerza la autoridad.

Vienen protestas que tienen respaldo de varios sectores, de modo que antes de que no pueda detenerse esta escalada de violencia en un pueblo cansado, afectado por un manejo de la pandemia que ha llevado a inmensos costos para los sectores más débiles de esta sociedad, cambien de estrategia, de discurso. Pero además, ubíquense, es el tiempo de las redes sociales, de manera que la visibilidad de las actuaciones de quienes son responsables del bienestar de la sociedad es inevitable. Están a tiempo, pero actúen en la dirección correcta.

Cecilia López Montaño
www.cecilialopez.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.