Año del inmenso reto

Año del inmenso reto

Reconstruir la senda del desarrollo colombiano sin las falencias que evidenció la pandemia.

18 de enero 2021 , 12:43 a. m.

No se trata de empezar el 2021 con pesimismo, pero sí de enfrentarlo con un grado máximo de realismo. Lo primero es aceptar que si el 2020 fue ese quiebre histórico que nos ha sumergido en momentos no imaginados de dolor, de pérdidas, de confusión, el 2021, no obstante partir de algunos indicadores positivos, no será un período fácil. Sin embargo, lo primero que deberíamos aceptar es que el futuro dependerá en un grado significativo de lo que suceda en este nuevo año. Sin duda habrá muchos factores que en estos momentos son difíciles de identificar, pero por lo menos partimos de la realidad actual, de las grandes brechas que se han profundizado en estos largos meses de pandemia.

La salud es el punto focal, y allí el tema de la vacuna es crítico. De nuevo, los colombianos nos hemos sorprendido. No obstante los anuncios positivos del Gobierno, la verdad es que Colombia está rezagada en un tema crítico, la vacunación de sus habitantes. Chile ya inició vacunación, México y Costa Rica en estos momentos deben de estar aplicando la vacuna, y nosotros supuestamente empezaremos en febrero. Estamos en niveles altísimos de contagio y no son claras las razones de esta demora. Prioridad, la vacunación sin anuncios absurdos como el del presidente Duque sobre los venezolanos no registrados.

La desigualdad. No es posible que el Estado no reacciones frente a las alarmantes cifras de población colombiana sumida en la pobreza e indigencia. Pareciera que el Gobierno cree que es parte del panorama. No es suficiente lo que están haciendo y no puede repetir su indiferencia en 2021 frente a esa realidad. Dónde está la ampliación de los subsidios miserables que está distribuyendo; dónde, los programas de empleo de emergencia; dónde, las acciones para que no siga aumentando la informalidad como única opción de generar ingresos; dónde, las medidas dirigidas a las mujeres y a los jóvenes, que cargan no solo con el desempleo sino con un peso inmenso de cuidado no remunerado, dónde está la política rural antes de que tengamos no solo la crisis urbana, sino la rural. La falta de acción en estos campos es mayor desigualdad, por favor.

La reactivación de la economía. Acepten que no está funcionando y que las nuevas medidas improvisadas y de última hora para controlar la pandemia se traducen en que la recuperación de amplios sectores se volvió a detener. Qué van a hacer el Gobierno, los empresarios, la academia y los estudiosos de este país que tratan de aportar, pero se enfrentan a un diálogo de sordos. Es hora de escuchar realmente las distintas visiones y dejar la prepotencia de algunos y la sordera del Gobierno, que tiene que aceptar que no pudo. La Misión de Empleo: por muy importante que sea Santiago Levy, su director, no basta con una sola mirada para lograr una estrategia rápida y efectiva en este tema crucial. Nadie tiene la verdad absoluta sobre cómo afrontar esta situación económica y de desempleo e informalidad y las crisis de muchas empresas, desde las grandes hasta las unipersonales. Solo si todos aportan, será posible encontrar vías rápidas de recuperación de la producción y de la situación crítica de millones de personas. Además, se tendrán las rutas para ese desarrollo incluyente que debemos empezar ya a construir.

La paz esquiva y todas las formas de violencia que estamos viviendo implican tener una clara agenda que el Gobierno ignora. No solo se trata de este azote a la vida rural, sino de la inseguridad en las ciudades, que está desbordada. Y dos temas estructurales cuyo debate no puede seguirse postergando: la transformación de la base productiva de este país y la economía verde, que va de la mano de encontrar otras fuentes de crecimiento y de generación de energía. Y, finalmente, la democracia, que es la responsabilidad también de nosotros los ciudadanos, que vemos cómo ante nuestros ojos se está debilitando, sin que reaccionemos adecuadamente. En síntesis, el 2021 nos enfrenta a un reto mayúsculo: abordar la crisis y empezar a reconstruir la senda del desarrollo colombiano, sin las profundas falencias que evidenció la pandemia.

CECILIA LÓPEZ MONTAÑO
cecilia@cecilialopez.com

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