Conquista, colonia y desastre

Conquista, colonia y desastre

No hay límite de tiempo para pedir perdón. España no perdería su grandeza si lo hace.

02 de abril 2019 , 07:00 p.m.

Yo llegué a este país cuando tenía nueve años. En el colegio me pasaron de curso en curso para que todos vieran lo bien que un niño español leía el Quijote. Fue vergonzoso salir al recreo con mis pantalones cortos y medias hasta la rodilla, traídas de España. Pocos días después había roto los pantalones y cambiado el acento español por el bogotano. Lo más extraño fue que empecé a despotricar contra los españoles que habían llegado a este país a matar indígenas y a robar oro. Solo años después desperté de esa pesadilla para tener una visión menos apasionada de la historia.

La carta de López Obrador, exigiendo al rey de España y al Papa que pidan perdón por los desastres de la conquista de México, me remonta a las múltiples veces de mi vida americana en que he tenido que escuchar repetidamente la historia negra y la historia rosa.

Después de cinco siglos de haberlos expulsado, España pidió perdón a los sefardíes. ¿Por qué no con los indígenas?

Como España está a punto de entrar a elecciones, la derecha reclama que el rey no tiene que pedir perdón, que eso ocurrió hace muchos años, que es imposible juzgar la conquista de entonces con los ojos de hoy y que, finalmente, eso es una posición izquierdista. La derecha exalta las virtudes de la conquista, por dejarnos la lengua y la religión. Destaca que ya eran harto crueles los indígenas, sacrificando vírgenes, niños y enemigos. Y que los conquistadores evitaron matanzas de los aztecas. Que fueron españoles, como Francisco de Vitoria y Bartolomé de las Casas, los que defendieron los derechos humanos. Según algunos, España quedó más pobre al finalizar la colonia de lo que estaba al empezar la conquista. Afirmación no solo dudosa, sino que no cuenta del derroche español comprando guerras, armas y mercancías a otros, con el oro americano.

Fueron muchos los desastres causados por España en la conquista y la colonia. Pero no fueron exclusivos de España. Los horrores fueron similares o peores en las conquistas coloniales de otros países: Inglaterra en América e India, Francia en el África e Indochina, Portugal en América y en África y Bélgica en el Congo. El sistema colonial ha sido la imposición ilegítima sin consideraciones. Solo importaron el control geopolítico, el poder político y la explotación económica por encima del humanismo. Se exterminó a los nativos por contagio de enfermedades o por la explotación de la mano de obra. Los templos se erigieron sobre las ruinas de los sitios sagrados de los dominados. Siempre hubo disrupción de los poderes nativos.

Pero, no todo termina cuando acaba la colonia. Los que se van dejan sociedades desarticuladas, burocratizadas, instituciones melladas, vicios como la corrupción, el uso privado de los medios públicos y gran parte de desorden e ineficiencia. Los descolonizados toman mucho tiempo para rehacerse. Caen en la dependencia y formas neocoloniales e imperialistas.

La explotación se perpetúa. Criollos y mestizos se ubicaron en las posiciones de los colonizadores. Siguieron alimentando el principio de la superioridad sobre otras clases. Discriminan. Élites blancas y mestizas sojuzgan y mantienen la desigualdad. ¿Acaso la minga del Cauca les parece extraña?

No hay límite de tiempo para pedir perdón. España no perdería su grandeza si lo hace. Crecería más. Después de cinco siglos de haberlos expulsado, pidió perdón a los sefardíes. ¿Por qué no con los indígenas?

Dicen que López Obrador es un ignorante, pues debió haberse enviado la carta a sí mismo al ser descendiente de los españoles. Algo así como el chiste sobre la respuesta que les dio un español recién llegado a las quejas de un americano sobre las atrocidades de la conquista: “Eso sería por tus antepasados”, le dijo. “No por los míos, pues yo acabo de llegar”.

Sal de la rutina

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