La deserción en la educación superior

La deserción en la educación superior

La deserción de programas universitarios en Colombia es la más alta en Latinoamérica.

14 de diciembre 2018 , 07:59 p.m.

Finalmente, el movimiento estudiantil planteó en sus peticiones el tema de la deserción en la educación superior (ES), uno de los más serios problemas que requiere juiciosos análisis y soluciones efectivas. La deserción en ES corresponde al número de estudiantes que no terminan exitosamente sus estudios, después de transcurridos cuatro semestres, adicionales a la duración prevista del correspondiente programa curricular. Es decir, 14 semestres, en un programa que debería ser culminado en 10 semestres. Esta ocurre en su mayor parte en los primeros semestres de estudios, cuando se presenta la mitad de la deserción total. La deserción es muy diferente en programas universitarios a la de programas técnicos y tecnológicos. El Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (Snies) indica que la deserción en educación en programas universitarios ha permanecido, entre el 2010 y el 2016, en valores cercanos a 45 %; mientras que en programas técnicos y tecnológicos ha disminuido ligeramente de 58 a 53 %.

No podemos seguir desperdiciando recursos muy valiosos, actualmente perdidos por causa de la alta deserción.

En un reciente estudio, el Banco Mundial dice que la deserción en programas universitarios en Colombia, del 42 %, es la más alta de Latinoamérica. Una muy poco honrosa ubicación en una clasificación de países. Más preocupante aún es que la deserción en las educaciones técnica y tecnológica sea superior a ese valor. Así, prácticamente, uno de cada dos estudiantes que ingresa a ES se retira. Esto es equivalente a que una industria que cuente con todos los recursos necesarios para producir 100 unidades de algún producto, por deficiencias de diversa índole, solamente produzca la mitad. Es claro que la supervivencia de esta industria correría graves riesgos. Adicionalmente, además del sentimiento de frustración de los estudiantes que desertan, está el desperdicio de recursos, al hacerse una utilización muy ineficiente de estos en las instituciones de educación. Si se lograra disminuir el fenómeno, es posible que los recursos adicionales que están solicitando los estudiantes fueran bastante menores. Como la ES tiene que sobrevivir, pues es fundamental para la construcción de un mejor país, se requieren acciones efectivas de todos los sectores para combatir este flagelo.

Existe consenso en que las principales causas de la deserción son las siguientes: las deficiencias de formación que se presentan en los primeros peldaños de la escalera de la educación, que comprenden la educación preescolar, que tiene lugar principalmente en el hogar, la básica y la media; la falta de una adecuada articulación entre la educación media y la educación superior, incluyendo la orientación requerida para la selección de una disciplina de estudio y de programas de formación técnica, tecnológica o profesional; las deficiencias académicas de los estudiantes que ingresan a ES, como lo evidencian los resultados de las pruebas del Programa Internacional para Evaluación de Estudiantes (Pisa), que requieren en muchos casos una nivelación académica, principalmente en matemáticas y lenguaje; la ausencia o deficiencia de consejería, de profesores y de compañeros de estudio de niveles avanzados; y dificultades económicas para cubrir costos complementarios de elementos de estudio, transporte y otros.

No podemos seguir desperdiciando recursos muy valiosos, actualmente perdidos por causa de la alta deserción. Aunque algunas instituciones, desafortunadamente muy pocas, han hecho importantes esfuerzos para controlarla, sostienen tasas de deserción cercanas al 20 %, que aún son altas. Un primer paso podría ser la organización de unas jornadas de trabajo, con la participación del Gobierno, las entidades de educación y el sector productivo, para analizar el problema y buscar soluciones que sean aplicadas en todas las instituciones. No podemos postergar un análisis riguroso de este desperdicio de recursos, que destruye el país y va en contravía de su desarrollo.

Coletilla. Claro está que no todas las deserciones son perjudiciales; la deserción del Fiscal, por el contrario, sería muy conveniente para el país.

Sal de la rutina

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