‘Il capo di tutti capi’

‘Il capo di tutti capi’

Finalmente Mario Puzo había dado forma a la que sería su obra más representativa: ‘El padrino’.

13 de octubre 2020 , 12:47 a. m.

Hace cien años nacía en Nueva York Mario Puzo, un autor de culto cuya obra estaba llamada a revolucionar la literatura popular estadounidense.

Convertirse en escritor no es una tarea fácil. Muchos jóvenes talentos no llegan siquiera a ver sus historias editadas e impresas y quienes lo hacen, dependiendo de su nombre, son alabados por una recepción zalamera u hostigados por la despiadada crítica, que más que crítica resulta criticona. Lograr ser escritor no es para cualquiera. Esto lo supo bien Mario Puzo, quien, con casi 50 años, alcanzó el reconocimiento como narrador por el que tanto había trabajado.

Antes de la publicación de su obra cumbre, 'El padrino', Mario Puzo aspiraba a ganarse la vida como escritor de renombre. Soñaba con llenar librerías y agotar tiradas, pero, en cambio, sobrevivía escribiendo relatos cortos que firmaba con seudónimo. Aunque había logrado publicar dos novelas que fueron bien recibidas por la crítica, entre las que se encuentra La 'mamma', otra de sus obras icónicas, los ejemplares no se vendían como él y los editores esperaban. Mientras tanto, las facturas se acumulaban, los gastos familiares aumentaban y las deudas de juego comenzaban a asfixiarlo.

Puzo sabía que la solución a sus problemas estaba en la escritura. Tenía claro que la temática de su obra debía seguir girando en torno a las realidades de los ítalo-americanos en Estados Unidos y, aunque muchos editores y compañeros de oficio le recomendaban abordar nuevos temas, este se resistía. Quería seguir siendo fiel a la naturaleza de su escritura. Finalmente, el tiempo le daría la razón convirtiendo a Mario Puzo en uno de los mejores retratistas de la sociedad ítalo-americana durante la primera mitad del siglo XX estadounidense.

Pero antes de 'El padrino' y con más de cuarenta años, el éxito aún se le resistía. Puzo ya tenía en mente su próxima novela, la cual presentó a varias editoriales que se rehusaron a publicarla argumentando que esta nueva obra no sería del agrado del público. Uno de estos editores, haciendo gala de su profesión, le recomendó al escritor mantener el universo ítalo-americano, pero narrando historias de mafiosos, esto, según el editor, era lo que los lectores esperaban. En principio, Puzo se resistió. Se negaba a cambiar su novela y simplemente no le interesaba contar una historia sobre la mafia.

Pasaron los meses. Las cuentas se acumulaban y las deudas no paraban de crecer. Puzo finalmente tuvo que ceder. Con recelo y cierto desdén accedió a escribir la novela sobre la mafia que le habían recomendado. Lo único que buscaba era cobrar el cheque y olvidarse de ello. Con este panorama dio vida a la historia de la familia Corleone, uno de los linajes literarios más representativos de la narrativa estadounidense.

Finalmente, y sin quererlo, Puzo había dado forma a la que sería su obra más representativa. El resto es historia. En 1969, 'El padrino' rompió el mercado editorial. En menos de tres años vendió más de ocho millones de ejemplares y Mario Puzo se convirtió en uno de los autores mejor pagados de Norteamérica. Finalmente, y con casi 50 años, Puzo había conseguido su sueño y, lo más importante de todo, sin traicionar su estilo narrativo y evitando caer en los estereotipos del universo ítalo-americano que tanto conocía y en el que había estado sumergido desde su infancia en los barrios turbios de Nueva York. Gracias a la adaptación cinematográfica de su obra, que no tardó en aparecer, Mario Puzo incursionó también como guionista cosechando dos premios Óscar, aunque para los apasionados a la lectura su gran mérito reside en haber conseguido que el filme fuera tan bueno como la novela original.

El éxito sin precedentes de 'El padrino' no es casualidad. En esta novela, Mario Puzo logró emular las figuras familiares arquetípicas de la narrativa universal adaptándolas al panorama estadounidense del momento. En la figura de Vito Corleone, profundamente inspirado en su madre, el escritor consiguió unificar la identidad paternal italiana y neoyorquina: querida pero, a la vez, temida y respetada. Mientras tanto, los hijos del Don, polifacéticos y complejos en su concepción, logran convertirse en las encarnaciones literarias de la personalidad del pueblo estadounidense y en los pilares en los que se basa su propia identidad nacional.

Gracias a 'El padrino', Mario Puzo logró convertirse en un escritor de culto y en una de las voces narrativas imprescindibles de las letras estadounidenses del siglo XX. Aunque el relato de la familia Corleone le supuso el reconocimiento y la estabilidad económica que tanto deseaba, Puzo siempre se lamentó de que el éxito de su novela más representativa opacara otras de sus obras igualmente excepcionales. Es el caso de La 'mamma' u 'Omertá'. Razón no le falta.

CAMILO GOELKEL

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