Virus futurista

Virus futurista

El coronavirus nos muestra una realidad futurista en la que se diluye lo real y aumenta lo digital.

23 de marzo 2020 , 10:55 p.m.

Las imágenes del ataque viral que hoy vemos del mundo son escenarios del futuro. La literatura y el cine han construido ficciones aproximadas a un mundo en el que la realidad cotidiana desaparece y en su lugar queda un universo medio humano y medio artificial en el que inteligencias superiores, quizás de otro planeta, o de este mismo, nos dirigen sin nuestra voluntad. La base digital sobre la que hoy se mueve el mundo y el mismo virus en su expansión nos pueden conducir también a respuestas inesperadas.

Este procedimiento de ir alejándonos de la realidad física sobreviene desde las profundas interacciones entre lo imaginado y lo digital. La novela ‘Sueñan los androides con ovejas eléctricas’ (1968), del estadounidense Philip Dick, y el magistral montaje en ‘Blade Runner’ (1982), en el que se diseña un mundo que agoniza, tomado por androides vestidos como humanos, ocurren en un planeta decadente que ya no usa la calle; entramos a un universo en el cual ficción es parte de la realidad. Distinto al francés Julio Verne, que escribía ‘Viaje al centro de la tierra’ en una ficción lejos de la realidad, la ficción de hoy se consume en la realidad; no es extraño escuchar que el coronavirus, con semejante nombre imperial, parece una película, o constatar que la última Nobel, Olga Tokarczuk, escriba ‘Errantes’, autorretratos sociales, o que el Foreign Fiction Prize Javier Cercas escriba ‘Impostor’, de un sobreviviente de campos de concentración, “una novela sin ficción”. La gente de hoy quiere que la realidad sea ficción.

El desarrollo digital es el mejor aliado de esta nueva ficción realista. El coronavirus nos escenifica una realidad futurista: disminución del uso de la ciudad real, aumento vertiginoso de la urbe digital (los operadores advierten que estamos saturando el sistema dentro de la emergencia). El filme seriado ‘Cállate y baila’, en el que un virus entra a mi computador y programa todos mis actos hasta elegirme pareja aun en contra de mis deseos, evidencia el peso del sistema sobre cualquier ideología o sentimiento. Los imaginarios de terror dominan este milenio; sin embargo, este virus planetario puede estar también prediseñando un mundo más humano, nos da la opción de que por primera vez nos pensemos como especie al vernos todos a la vez comprobando, en la percepción digital, que estamos en peligro si no cambiamos. La humanidad que al ver el terror de frente decide cambiar el sistema.

ARMANDO SILVA
ciudadesimaginadas@gmail.com

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