Sin ley

Sin ley

Una de las características de la colombianidad puede ser su inclinación permanente a la transgresión

17 de mayo 2019 , 07:42 p.m.

La ley es el modo de llamar los principios fundamentales para la convivencia social, y a esta le es inherente la prohibición. La prohibición aparece en el fondo de la civilización y trae la diferencia entre animalidad y humanidad: si todo nos fuese permitido, los pactos sociales se romperían y la vida se degradaría hasta hacer invivible el mundo. La sociedad prevé conductas transgresoras, sexo, arte… hasta puntos que no rompan la convivencia, pues la indiferencia ante la prohibición nos deshumaniza.

¿Qué pensar de una sociedad donde todos transgreden? Una de las características de la colombianidad puede ser su inclinación permanente a la transgresión. La dificultad de escuchar al otro está en infinidad de conductas: desprecio a sistemas ordenados, dificultad de trabajo en equipo, irrespeto a los bienes públicos.

Nuestro espíritu de transgresión permanente es apto para que crezcan guerrilla, ‘paras’, narcos, cada uno con su ley y sin ningún arrepentimiento

Uno ve a jóvenes sin el menor recato destruyendo el símbolo mayor de la ciudad, las losas de la plaza de Bolívar (se vio a una chica con una mano lanzando piedra y con la otra filmando su proeza), tirando a descalabrar a los policías convencidos de que están haciendo democracia. Aún existe en Colombia un grupo de revolucionarios que vuelan oleoductos y mientras corre el petróleo derramado hacia aguas sanas de un río, sostén de una comunidad, nos anuncian de modo esquizofrénico que lo hacen para salvar nuestros recursos.

Nuestro espíritu de transgresión permanente es apto para que crezcan guerrilla, ‘paras’, narcos, cada uno con su ley y sin ningún arrepentimiento, pues actúan para salvarnos. En otros escenarios, las redes se convierten en gran sanitario público o se pueblan de hijueputazos de escritores famosos, y hasta se llega a presenciar a un profe de la UN gritando por Twitter que desea de corazón que su enemigo público se muera de cáncer.

Me decía un amigo extranjero que cuando está en Colombia, que tanto quiere, siente que gasta mucha energía. Un día descubrió que se debe a que nuestro mundo se rehace a diario. Todos los días nacen normas que no se cumplen, pero obligan a infinidad de colas, los tumultos para colarse a TM son un espectáculo, las mujeres son violadas en sus propios hogares y, en fin, ninguna autoridad merece crédito. Vivimos un exceso de creatividad que nos dificulta la convivencia. Todo el mundo tiene su estilo para manejar o para preparar una empanada. No queremos la ley. Si llega a ser capturado algún criminal, por humanidad lo sueltan.

ciudadesimaginadas@gmail.com

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