¿‘Qué es real’?

¿‘Qué es real’?

El mundo real es cada vez más imaginado y menos físico.

31 de mayo 2019 , 07:09 p.m.

Imaginar que ya estamos en el futuro parece ser una de las determinantes de la época actual. Hechos como la tecnología, la ciencia o el agotamiento de los recursos naturales conllevan que el futuro sea una realidad presente de la cual se desprenden horrores y esperanzas. El dominio que ejerció la religión en épocas más propensas a la fe hacía que el futuro estuviese relacionado con otra vida; iríamos a otro reino. Dios y futuro estaban unidos. El dominio de manifestaciones materialistas hizo que esa trascendencia bajase a cada sujeto. Ya no hay trascendencia sino mecanismos psíquicos, llamados inconsciente. ¿Dónde estaría Dios o el inconsciente en la nueva revolución digital, robótica, maquinal? Probablemente no estén. Las ciencias y las ingenierías pueden estar ocupando ese lugar, y son ellas las que hoy nos presentan los futuros más creíbles, sin perjuicio de creer en Dios o asumir que lo inconsciente contiene reservas de saberes que motivan conductas humanas por venir.

Hoy, el futuro es más científico y tecnológico. En el campo de la economía, las grandes empresas ya no vienen del petróleo, sino de la comunicación y la tecnología, como Amazon, Google, Apple; en Colombia, empresas como Rappi son las de más veloz ascenso, o llegan los proyectos de economía naranja escalando el PIB. Colciencias recalca que se producen muchos doctores en sociales y nos faltan en campos de ciencia o en ingenierías de inteligencia artificial. El título original del filme más futurista de hace 35 años, proyectado al 2019, Blade Runner, era algo más significativo: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? En ese filme se veía a replicantes (robots) comiendo moscas artificiales: máquina comiendo otra máquina.

¿Dónde estaría Dios o el inconsciente en la nueva revolución digital, robótica, maquinal? Probablemente no estén. Las ciencias y las ingenierías pueden estar ocupando ese lugar

El mundo real es cada vez más imaginado y menos físico. O sea, las parejas cada vez más se conocen y tratan a distancia, por la red o buscadores, según algoritmos de personalidad y gustos, y se huye de relaciones físicas permanentes. El trabajo se traslada a los superhogares conectados, u obstáculos de la vida real como los trancones empiezan a ser atendidos por nuevas apps: pedir a Mac que nos lleve una hamburguesa al trancón. Lo real va quedando en residuos. El filósofo Giorgio Agamben pone la pregunta adecuada frente al valor de las leyes estadísticas en física y ciencias sociales que abren el universo probabilístico de la contemporaneidad: ¿qué es real?

ciudadesimaginadas@gmail.com

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