Objetos inteligentes

Objetos inteligentes

Los espacios de las ciudades físicas no están preparados para las interacciones de la ciudad digital

21 de junio 2019 , 07:30 p.m.

Lo que en década pasada se llamaban ciudades inteligentes era conectividad en lo digital, heterogeneidad en sus culturas y un posicionamiento de marca ciudad, como aquella de avanzada. Este paradigma cambia hoy por una capacidad para dotar de inteligencia los objetos con nuevos diseños y la posibilidad de respuestas a nuevas necesidades de los entornos. La inteligencia artificial (IA) aplicada a todo lo posible dejó atrás la ciudad inteligente, que se quedó más bien estática frente a la necesidad de renovación que exigen los nuevos mundos digitales e interactivos.

Frente al fracaso y las dificultades de transporte masivo surge lo inesperado, el microtransporte de las patinetas eléctricas. Lo mismo pasa con infinidad de situaciones u objetos. ¿Qué se puede hacer con un parqueadero para volverlo inteligente? Uno de los más insípidos objetos urbanos, más bien llamado a desaparecer por la pérdida del uso del carro privado, parece en vías de recuperación según programas de la firma SoftBank. Aquellos lotes pueden adecuarse para cocinas donde se preparen los pedidos de comida por aplicación que, al contrario, aumentan, y para los que los restaurantes no estaban preparados; igual, pueden ser los sitios de acopio de mercancías para entrega. La tesis es simple: los espacios de las ciudades físicas no están preparados para las interacciones de la ciudad digital que crece, abriendo choques entra una y otra. Los mensajeros urbanos, p. ej., están ocupando espacios públicos, como parques de la ciudad física, perturbando el disfrute ciudadano.

La IA nace con planes de un futuro inscrito en el presente. Con ella avanzamos en este recambio (repropósito) de adecuar la ciudad real con la virtual en la sostenibilidad de los ambientes o medicina individual para cada sujeto conectado, etc. Surgen entonces nuevas preguntas para las nuevas urbes: ¿dominan la productividad y los resultados en las acciones de la IA? ¿Qué pasa con los sitios de encanto, los cafés físicos, las caminatas por la urbe, los espacios desprogramados de la vida que se confunden con la poesía del día a día? Diría que el debate, como suele concebirse, no es sobre el mundo orwelliano de sociedades vigiladas (obra que está cumpliendo 70 años), sino con la programación, la acción y el cálculo de la sociedad. La IA necesita que a la par con ella crezcan los poetas, artistas y otros arquitectos que nos enseñen y nos inciten a desprogramar la vida.

ciudadesimaginadas@gmail.com

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