Miedos y medios

Miedos y medios

Si uno sigue estas incitaciones, entra a un mundo encantado donde el crimen domina todas las escenas

26 de julio 2019 , 07:28 p.m.

Nunca como ahora hemos sido tan afectados por la tecnología, los medios y ahora las redes; son la principal fuente de percepción desde donde vemos el mundo: el urbano de hoy puede definirse como un ser conectado. Distintas fuentes de medición vienen señalando (proyecto internacional Imaginarios Urbanos) que el sentimiento dominante en la percepción es el miedo. Los hay globales, pánicos ante el agotamiento de los recursos naturales, pero son muchos los sustos domésticos, en los que los colombianos somos maestros.

Los noticieros de la semana pasada abrían con estas cinco noticias: alimentan cerdos con restos humanos, motociclistas armados se toman un edificio, cadáveres descabezados en la frontera, hombre pasa coca en peluquín, la industria nacional crece un 3,5 %. ¿No podrían al menos invertir el orden en que se dan las noticias? Si vamos a la ficción, pasamos de las narconovelas de exportación a Las muñecas de la mafia. Entrevistamos algunas personas de regreso al país, y coinciden en que los noticieros internacionales disfrutaban a unos rompevidrios colombianos: salían casi de la nada, de alguna alborada o de un caño, a pescar autos y hacer de las suyas portando armas de fuego. Hay ingenio en estas representaciones de los malhechores: ‘Le cogió las nalgas y salió corriendo’, ‘Ciego y se les voló’, ‘Esto es lo que pasa (cosas terribles) en la noche mientras usted duerme’. Si uno sigue estas incitaciones, entra a un mundo encantado donde el crimen domina todas las escenas urbanas, y su más cercano símil son las películas de terror.

Pero también, reconozcamos, son los medios los que nos representan y defienden. Sin los medios los colombianos, no sabríamos de Odebrecht, de la corrupción ni de los sus entronques con nuestros políticos superiores. A falta de ética, quizá el único miedo que les quede a nuestros políticos sea a los medios. ‘Si echo mano a estos fajos, qué tal que me estén filmando’. Todo eso también espanta.

Hay, igual, otros miedos de otras fuentes que se propagan viralmente; los que circulan en mi conectividad privada de mi pequeño mundo: desde angustias al narciso de ‘cómo me ven’ hasta temblores ante el grupo contrario, como ocurre con la polarización nacional que se cuela a los hogares nacionales. La conclusión es simple:
si todos los medios en Colombia generamos otras representaciones, puede ser que comencemos a respirar otro aire.

ciudadesimaginadas@gmail.com

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