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La ‘lucha de clases’

La ‘lucha de clases’

Sin duda, a nuestro país le falta una formación más científica.

18 de junio 2021 , 09:30 p. m.

¿Tienen sentido las universidades que no investigan? Este es el talón de Aquiles de las universidades colombianas: los profesores, su materia prima, se contratan para dar clases, algunas horas de administración y otras, si acaso, para la investigación. La firma QS Quacquarelli Symonds publicó su nuevo World University Rankings, con las mejores universidades del mundo para 2022, en el que dos de las nuestras (Andes y Nacional) siguen entre las 10 primeras de América Latina y destacan a Colombia entre las líderes del continente. Sus buenos puntajes se deben a que los empleadores contratan a sus alumnos (de las citadas o Javeriana, Externado y Antioquia) y dan buena calificación. Pero hay un serio obstáculo en el camino para que no avancemos más, como mejor lo hacen universidades de Brasil, México, Argentina o Chile: la poca investigación, que miden por citas y otros criterios objetivables.

Dar horas para investigación a los docentes duele. Varios jefes creen que es un lujo que no se pueden dar frente a la necesidad de dar clases. ¿Es más pertinente dar clases que investigar? Duele también frente a otras inversiones como planta física, tecnologías etc., ¿de dónde estas preferencias?

Y vamos a otra medida, los estudiantes. Nos empeñamos los asesores de tesis buscando que los alumnos investiguen sobre las necesidades reales, y ese real debe ampliarse al arte, a las sensibilidades sociales, y más en esta pospandemia, cuando las sociedades exigen ser más pensadas ellas mismas, no solo como productoras de riqueza, sino sobre lo que sienten y piensan. Los estudiantes que llegan a los doctorados, donde se cuece la investigación, lo hacen con mentalidades enciclopédicas, cuando la investigación opera al contrario, como bien saben las ciencias experimentales: ver el mundo desde el microbio, desde la mínima partícula que afecta el universo. Nuestros colegios preparan en generalidades y nos entregan jóvenes ambiciosos, porque desean cambiar el mundo, pero ineficaces por llenar su mundo de solo palabras.

Sin duda, a nuestro país le falta una formación más científica, en la que el rigor, el pensamiento sistemático, la creatividad en las apuestas sean parte de la formación desde los primeros pasos escolares. La ciencia, similar a como lo hace la literatura, debe producir universos desde donde se ven y se comprenden las naciones y el mundo. Pero nuestro futuro no podemos dejarlo solo a la literatura.

ARMANDO SILVA
ciudadesimaginadas@gmail.com

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