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‘Hacerle pistola’

‘Hacerle pistola’

Los juegos ciudadanos tienen camino por recorrer en plena pospandemia.

30 de julio 2021 , 08:17 p. m.

Las cámaras ocultas han servido para el orden y como pruebas contra delincuentes en las ciudades, y también para el humor, pues a la gente distraída la grababan para hacerla objeto de chistes que circulaban por TV. Pero un nuevo género está haciendo carrera en plena pandemia, apenas se abren los espacios públicos: las bromas urbanas que circulan por las redes y en las que se involucra a los ciudadanos como nuevos actores.

Acá, uno de sus guiones: en un centro comercial, un anciano roba unos productos de manera descarada y deja que alguna víctima seleccionada vea el ilícito; un guardia simulado lo atrapa, le encuentra el botín y le pide acompañarlo a la policía; el ladrón argumenta que lo hace para ayudar a su prima, la señora que lo vio robando. Para probar quién dice verdad, el guardia los aparta y le pide a la dama inocente que le diga cosas muy privadas, como dirección de su casa o nombre de familiares, etc., y luego llama al pícaro, quien ya ha escuchado los secretos por un micrófono oculto y sabe todo, generando la rabia y el descontrol de la pobre víctimas. Al final, era un chiste.

Estos juegos callejeros provocadores no están exentos de riegos, incluso mortales. En São Paulo, un caballero tuvo un paro cardiaco luego del juego del ‘cadáver que resucita’, en el que los jugadores dejan un ataúd en un ascensor mientras van por flores, y luego de que se sube un incauto y se cierran las puertas, un brazo del muerto sale de la caja ante el grito desesperado de los embromados... O historias como rotura de piernas cuando los ciudadanos huyen creyendo que llega el asesino de la moto en Barranquilla. Uno de los más populares ocurre en ciudades de EE. UU., el ‘árbol viviente’: la gente pasa al frente de un pino que adorna la calle, pero en realidad es un actor disfrazado de arbusto y se mueve cuando alguien lo mira o se pone al frente para unas selfis. Este performance llena de placer a los transeúntes, que se mueren de la risa; he visto, en especial a mujeres, que lo repiten para volver a sentir la grata sensación del miedo... y se vuelven a asustar, regalando carcajadas a sus acompañantes.

Los juegos ciudadanos tienen camino por recorrer en plena pospandemia. La gente sale a buscar emociones, a verse, tocarse, y al toparse con estos ingenios rompe la monotonía. Al tener como nunca a la tan cruel e inhumana señora muerte respirándonos en la nuca, es bueno burlarse un tanto de ella y, por qué no, me perdonan la imagen, ‘hacerle pistola’.

ARMANDO SILVA
ciudadesimaginadas@gmail.com

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