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Fantasmas del narcotráfico

Fantasmas del narcotráfico

Lo narco no solo pertenece a la realidad, sino a un amplio mundo imaginado.

26 de noviembre 2021 , 08:00 p. m.

El narcotráfico posee su otra dimensión como hecho cultural y político. En Colombia, discutir la paz ha pasado por la coca y frente a los grupos en armas que de ella se nutren se generan ardientes posturas ideológicas contrapuestas. Y no se diga de su desgastante efecto en el campo de la cultura.

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Como lo expresé para el libro Subculturas del narcotráfico en América Latina (González-Ortega, compilador: U. de Oslo, Andes y UAM), literatura o filmes sobre el tema son seguidos con devoción por nuevos públicos, aumentados con plataformas masivas como Netflix; las telenovelas con personajes mafiosos dominan audiencias, "hasta el punto de que se puede hablar de un género narco inventado por países como Colombia y México, así como en su momento en EE. UU. desarrollaron el wéstern, desde donde contaban hazañas increíbles de conquista de territorios, de venganzas y borracheras".

También se puede hablar de lo narco en arquitectura, vestuarios, gafas, bustos prominentes, camionetas, corridos musicales o modas. Algo de ellos se está mostrando en Sala de Arte de los Andes 'Narcolombia', curada por Santiago Rueda, título sonoro y preciso, y se delinean allí puntadas de lo que podría ser una gran investigación para retratar esa Colombia fraudulenta, corrupta, enriquecida y enloquecida por la droga. Hay montajes acertados de complicidades, pero también significativas ausencias, al basarse solo en recortes de medios y dejar apenas enunciado cómo fue que el narcotráfico se hace un paradigma estético que nos atraviesa.

Lo cierto es que 'ser narco' no tiene que ser tal, sino que, como un perverso fantasma social que todo lo roza y corrompe, se incorpora como adverbio que refiere a un estilo, a un calificativo o una palabra que alude a lo que aparece: ¿de dónde sacó esa fortuna?; en fin, lo narco no solo pertenece a la realidad, sino a un amplio mundo imaginado. Quizá lo narco sea una manera de llamar el 'mal gusto', lo emergente, emparentado con lo popular y lo violento, con fortunas camufladas o referido a famosos gobiernos infiltrados.

En todo caso, en su profundo sentido visual, lo narco es blanquear (las riquezas, la paz, la clase social, etc.), donde se multiplican los aprendices y poco se puede hacer para detener su expansión e influencia. Mientras tanto, la sociedad colombiana se va enloqueciendo con tanta patraña que todo lo hace ver distinto: la sabiduría popular lo ha nombrado burlonamente con la expresión más acorde: mágico.

ARMANDO SILVA
ciudadesimaginadas@gmail.com

(Lea todas las columnas de Armando Silva en EL TIEMPO, aquí)

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